Bienvenidos mis queridos lectores a un número más de esta su columna de confianza. Comenzó un nuevo torneo en la gloriosa Liga MX y su primera jornada estuvo más que calientita pues en varios encuentros no se notaron las piernas “frías” o los famosos engarrotados típicos en cada inicio.
Los partidos más destacados fueron los disputados entre Toluca y Necaxa, Cruz Azul vs Tigres y Puebla contra Mazatlán.
El “chorizo galáctico” demostró que este torneo está para grandes cosas con la llegada de varios conocidos del estratega Ignacio Ambriz que, por decir lo menos, se llevó a la mitad de la plantilla que dirigió en León para sentirse como en casa.
Leo Fernández fue luz y sombra, el chaparrito volente ofensivo dio un partidazo y manejó los hilos del equipo, eclipsando un poco a hombres como Fernando Navarro o Jean Meneses pero su juventud pudo en más de una ocasión pasarle factura al realizar par de entradas certeras a los tobillos de sus oponentes. De no ser por el tibiecito del árbitro, Fernández se hubiera ido al vestidor desde temprano.
El cuadro del Necaxa mostró que será un equipo sólido, bien trabajado por Jimmy Lozano pero que en muchas ocasiones se quedará a la orilla por carecer de ese pesito de calidad.
Tras la polémica salida de Juan Máximo Reynoso de la institución, Cruz Azul no ha sido más que un mar de incertidumbre y gran parte de la prensa piensa que se viene otra debacle como en los tiempos de Billy Álvarez. Sin embargo, Diego Aguirre, nuevo timonel de la máquina, no deslució en su debut, a pesar de medirse ante los Tigres, una de las escuadras más fuertes del torneo.
Cruz Azul dejó buenas sensaciones, el mediocentro paraguayo Morales se mostró participativo y, quizá lo más esperanzador de este torneo, es la confianza que en múltiples ocasiones el técnico uruguayo ha declarado le tiene a Santiago Giménez que por fin, parece tendrá una oportunidad para consolidarse en el balompié mexicano.
Los Tigres como siempre, los destellos vinieron de individualidades, la defensa no deja de hacer agua y a Gignac cada torneo que pasa se le nota con menos chispa (no es para menos, 36 años tiene en francés).
Por último, quienes me siguen sorprendiendo son los “Larcaboys”, pues el Puebla una vez más dio muestra de buen juego, sin ornamentos o florituras, pero conscientes de lo que le toca a cada integrante. Como atinadamente dijo Luis García, estos tipos no tienen grandes condiciones técnicas, pero Larcamón ha potenciado cada una de sus fortalezas. Si un jugador es un buen interceptor, el técnico argentino se ha encargado de que sea EL INTERCEPTOR.
Ojo con estos equipos que prometen dar momentos muy entretenidos en este torneo exprés.
¡Hasta la próxima!
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo