Me dio mucha vergüenza, me imagino que como a tod@s l@s mexican@s, ver lo bajo que ha caído el nivel de discusiones en el Senado.  

Recuerdo que cuando era pequeña, era noticia que en algunos países se pelearan, hasta llegar a los golpes, algunos miembros de sus Cámaras. Me entristeció sobremanera  cuando en nuestra Cámara Baja, a partir de la alternancia, empezaron las discusiones con faltas de respeto hasta que llegaron a los golpes… “gritos y sombrerazos”, diríamos coloquialmente.

Pero hasta esta semana, nuestra Cámara Alta se había librado de eso. Y lo peor, me parece, es que se dio entre mujeres… porque creo firmemente que somos nosotras, las damas, las que debemos de ayudar a elevar el nivel y la moral en las situaciones.

He seguido algunas sesiones del Senado, y realmente me preocupaba ver que se gritaran desde sus curules, o que no pusieran atención a l@s que hablaban, que se interrumpieran, que se descalificaran.  

Sin embargo, lo que pasó esta semana, creo que va permitiendo, como todo lo que es violencia, que se escale en esta triste e interminable espiral. Porque pienso que se llega a los insultos cuando ya no tienes argumentos con los cuales defender tus ideas.  

El discurso de Lilly Téllez, senadora panista, es muy bueno, muy certero: defiende a los militares de a pie, en contra de la élite que se está apropiando de tantas cosas y plantea muy claramente la situación de López como el Presidente con más muertos; y su argumento es que él quiere usar a la Sedena para atribuírselos. Al igual, es muy valiente al pedir que le den las medicinas para sus achaques, porque lo quiere vivo para que pague por sus decisiones de crear un Estado narco-militar. Pero, a mi parecer, se ve un poco agresiva al denostar a l@s morenistas. Me imagino que llega un momento en el que el coraje y la impotencia te ganan. Porque al callar y mandar sentar a Gómez Urrutia, y llamar perros y hienas, que van por sus croquetas; corruptos, narcos, ceros a la izquierda… se apasiona, y me parece belicosa. Termina su discurso y se va.

Cuando vuelve a tomar la palabra, es el momento en el que la senadora morenista Lucía Trasviña se levanta, le reclama y manotea… hasta parece que le va a pegar. Lilly solo se hace un poco para atrás, pero se mantiene bien plantada y sigue defendiendo, insistente y calmadamente sus ideas. Llega Citlali Hernández, y se lleva a Trasviña. Luego, Lucía Meza interviene para acusar a Lilly de su “supuesto atentado” y la llama “hipócrita”, porque sí aceptó entonces la protección de los militares… la verdad solo me pareció una excusa para defender sus cambios de pareceres, según mande su jefe. Margarita Valdes pide que borren del orden del día debido a los insultos expresados por Téllez,  quien “solo saca su frustración en lugar de legislar”. ¡Dios! ¡Cuántos golpes bajos y más viniendo de otras mujeres!

Pero, definitivamente, la que termina rebajando a un nivel inimaginable la “discusión” es la morenista Rocío Abreu Artiñano por hacer comentarios personales, atacando a Téllez, totalmente ajenas a una argumentación parlamentaria.

¿Por qué? ¿Con base en qué buscamos atacarnos de manera tan dura y tan baja? ¡Y más aún donde debería de darse lo mejor de los razonamientos, como es nuestro Senado!  ¡Respeten nuestras instituciones, respeten la investidura que les otorgamos sus representad@s… Respétense a sí mismos, por favor, senador@s!

 

P.D. Otra gran pérdida para López es la renuncia de Tatiana Clouthier como secretaria de Economía.

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