Celaya, Guanajuato.- El Seminario Diocesano de la Inmaculada Concepción, de la Diócesis de Celaya, festejó 48 años de su fundación el 8 de septiembre.
El padre Gilberto Rico Gómez, actual rector, comentó que desde su fundación se han recibido como sacerdotes a cerca de 168 jóvenes.
Aunque ahora hay un déficit vocacional, ya que antes había en el seminario menor de 60 a 80 alumnos, y actualmente hay de 14 a 20. Por lo que comentó que el gran reto es que los jóvenes atiendan el llamado de Dios, que se acerquen y puedan encontrar su vocación.
“Ahorita tenemos un grupo pequeño, son 14 alumnos del seminario menor, en preparatoria. Había grupos en años pasados de 60, 70 y llegó a haber hasta 80, ahorita la matrícula está baja, especialmente después de la pandemia, se notó ese bajón”, refirió el padre Gilberto.
Difícil lanzar llamado vocacional
Dijo que actualmente es difícil lanzar el llamado vocacional a las personas, ya que los jóvenes están distraídos por tanta información, que no se escucha el llamado.

“Queremos que los jóvenes sepan que hay un camino diferente, el del sacerdote, de servir a la comunidad a través de este ministerio, que no solamente es un oficio, sino una forma de vida y eso es lo que quizá es complicado para los jóvenes, como van a empeñar toda su vida, ya que les gustan los retos cortos, sencillos, fáciles, y si se les dice que tienen que entregar toda la vida, se asombran”, refirió.
Por lo que el reto es que el seminario se posicione en el corazón de los jóvenes y los fieles, para que se promuevan las vocaciones.
Detalló que existen cuatro pilares para la formación del seminario: el área humana, espiritual, intelectual y apostólica o pastoral. Mismos que se trabajan para llevar a cabo el plan, el cual es gradual y de acuerdo a la etapa.
El camino al sacerdocio
Para poder llegar a ser sacerdote son más de doce años de formación, se comienza con los tres años de preparatoria, luego un año de propedéutico, luego tres años de Filosofía, que tiene validez como licenciatura, cuatro más de Teología y un año de inserción pastoral, el equivalente a las prácticas profesionales.
El seminarista deja de estudiar, se van a vivir en una casa en común, pero los fines de semana, comenzando desde el jueves, van a las parroquias a prestar servicio, que sería como las prácticas profesionales y durante ese año, se recibe al diaconado, luego viene la ordenación presbiteral. El obispo tiene el tercer grado en el orden que se reciben, pero se llama el primer grado del orden sacerdotal, que es episcopado, presbiterado y diaconado, reciben el diaconado, que pueden hacer algunas cosas pero no todas, luego el presbítero que son las misas, las confesiones y ya el obispo, que además de hacer todo lo demás, puede ordenar sacerdotes y confirma”, explicó.
El seminario se fundó el 8 de septiembre de 1974, unos meses después de la fundación de la Diócesis de Celaya, ya que una de las principales preocupaciones del primer obispo, Victorino Álvarez Tena, era poner una institución donde se formarán los sacerdotes.
“En aquel entonces comenzó con la etapa inicial, que es el seminario menor, que equivale a lo que es la preparatoria, y después continúa el seminario mayor, que comienza con el curso introductorio; en el tiempo en que se formó la diócesis y también el seminario, se iniciaba con la secundaria, algunos llegaron a estudiar la secundaria, la preparatoria y continuaron con su formación”, comentó el rector.
Después solo quedó la preparatoria. Y al inicio, luego de cursar el seminario menor, los jóvenes tenían que ir a seguir su carrera en Querétaro, San Luis Potosí o León. Sin embargo, ahora ya todo se puede hacer en el seminario de Celaya.
Con rumbo al 50 aniversario
Finalmente, comentó que para el aniversario número 50 se planea celebrar en grande, para esta ocasión, solo se realizó de manera íntima una celebración eucarística.

Pero para dentro de dos años, se planea realizar eventos artísticos, culturales, por supuesto una celebración eucarística e incluso una verbena popular.
CA
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