Mientras el receso escolar de verano vacía las aulas y modifica la movilidad urbana, la economía de barrio y el sector restaurantero en Celaya enfrentan un panorama cuesta arriba.
Los pequeños negocios tradicionales y las cámaras empresariales coincidieron en que la temporada se traduce en un freno financiero, agudizado por la sombra del gasto en útiles, uniformes y el regreso a clases.
Para los pequeños establecimientos, el periodo vacacional no representa un descanso, sino una prueba de supervivencia económica. María del Rosario, comerciante de gorditas de queso y migajas, relató el impacto directo que resiente su negocio cada año.
“Ahorita nos bajan mucho las ventas, pero también es por la entrada de útiles, porque los papás se concentran en los útiles, las mochilas y todo (…) Un 40% sí, sí nos influye mucho. Porque ya tan solo en venir los papás a dejar a los niños, pues ya vienen y dejan, se llevan una gordita para el almuerzo, para el trabajo”, detalló sobre la pérdida de flujo diario.

Ante la pregunta de si los comerciantes extienden sus horarios para compensar la caída, Rosario expuso la cruda realidad del bolsillo familiar.
“Pues más que nada, que aunque nos quedemos un poco más tarde, no, no. ¿Por qué? Porque económicamente andan preocupados por la lista de útiles, los uniformes, los zapatos, pues los gastos, literalmente, porque casi como salieron, hay que volver a entrar y hay que inscribirlos en otras escuelas”, comentó.
Por su parte, Mónica Gutiérrez Martínez, quien ya suma 50 años vendiendo tacos, burritos y frituras en un punto céntrico, señaló que la contracción del consumo se extiende por toda la ciudad debido a la falta de circulación.
“Sí, sí, nos afecta mucho porque ahorita ni se ha vendido, no sacamos ni para pagar la plaza (…) Por aquí no pasa mucha gente, estamos solos por aquí, así como ve, así está todo el día”, resaltó.
Para Mónica, el panorama actual refleja un desgaste acumulado en la economía de las familias.
“Ahorita nos afecta a todos. Y como le digo, ahorita entrando a la escuela va a estar peor las ventas. Va a estar peor porque con los útiles y todo lo que les piden de las escuelas, pues también los papás quedan gastados“, advirtió, confiando en que la reactivación comience a vislumbrarse hasta entrado septiembre.
La perspectiva empresarial: Una temporada “promedio”
Desde el sector empresarial, la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) en Celaya describió el verano no como una bonanza turística, sino como una etapa de transición intermedia y de números planos. María Eugenia Márquez Gamboa, presidenta de la delegación local, detalló el comportamiento del sector.
“Lo que vemos ahorita durante el verano, como que no hemos visto diferencias, ni para mejor, ni para peor… O sea, como que hemos visto que se han mantenido las ventas y el movimiento en los restaurantes. Estamos teniendo, yo creo que, una época, pues, normal (…) El año en general, hemos visto un poco de freno en la economía. Las ventas, pues, están igual que el año pasado”, señaló.
Márquez Gamboa explicó que, a diferencia de fechas clave como el 14 de febrero, el 10 de mayo o las festividades decembrinas, que inyectan fuerza al sector, el verano se comporta como un periodo intermedio.
“Tal vez salen las familias a comer algunos días entre semana al tener a los niños en casa. Sí, pero también es una época que la familia sale fuera de la ciudad… Entonces estas salidas de vacaciones también hace que la familia tenga el dinero destinado a salir a la playa, como a lugares como centros más tradicionales de vacaciones. Y nuestro turismo tampoco es que recibamos en general turismo familiar; nuestro turismo es de negocio y ese pues se mantiene estable”, explicó.
Ante este escenario, la líder empresarial señaló que los establecimientos recurren a estrategias específicas para mitigar la baja de comensales locales.
“Para muchos quienes tenemos áreas de juegos, pues es estar promoviendo el que las familias con niños que se queden en la ciudad vayan, algunos están teniendo pues todavía platillos especiales para niños o promociones para niños para jalar las familias”, destacó.
El balance entre los pequeños puestos tradicionales y los restaurantes organizados de Celaya deja en evidencia un mismo diagnóstico: la temporada vacacional de verano llega acompañada de una fuerte contracción en el gasto de los hogares.
RAA