Historia 350
Esta es la historia 350 de 450 que te contaremos sobre León
Agliberto Llamas Jiménez llegó a León a finales de 1956. Tenía 26 años y acababa de concluir la carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Desde su formación profesional tenía una preocupación: encontrar una manera de construir viviendas dignas para los trabajadores.
León era entonces un escenario propicio para esa inquietud. La ciudad contaba con más de 22 mil trabajadores, la mayoría vinculados con la industria del calzado.
Llamas llegó para trabajar como supervisor del fraccionamiento Guadalupe. Poco después conoció al empresario Isidoro Santos, quien le encargó la construcción de tres casas en la calle 5 de Febrero. Las viviendas tuvieron buena aceptación y el joven arquitecto decidió establecerse en León.

A partir de entonces siguió dos caminos que marcaron su trayectoria. Mantuvo durante toda su vida la búsqueda de materiales para construir vivienda destinada a familias de escasos recursos y, al mismo tiempo, experimentó con nuevas formas y elementos que renovaron la arquitectura de León.
Su trabajo
El resultado de su trabajo puede verse en las colonias Andrade, Arbide y Jardines del Moral; en edificios del bulevar Adolfo López Mateos que incorporaron por primera vez vivienda con comercios en la planta baja; y en obras como el Banco de Comercio de Guanajuato —actualmente BBVA— en la calle 5 de Mayo, el edificio de las Cámaras Industriales, el templo de San Judas Tadeo, la capilla del Sanatorio Pablo de Anda y una agencia de automóviles en Parque Hidalgo. Una característica común de muchas de sus construcciones fue el uso del vidrio para llevar luz natural al interior.

El arquitecto y catedrático Mariano Arreola Calleros estudió durante nueve años la obra de Agliberto Llamas y publicó el resultado de esa investigación en el libro La evolución de la modernidad hacia una identidad arquitectónica.
La habitación obrera
La vivienda para los trabajadores ocupó un lugar central en la vida de Llamas. Su tesis, La habitación obrera, planteaba un modelo que iba más allá de construir casas.
Propuso una “supermanzana” integrada a la mancha urbana y rodeada de áreas industriales, de modo que las familias tuvieran cerca las fuentes de empleo y los servicios. El conjunto incluiría mercado, escuela, capilla, áreas deportivas, estacionamiento común y conexiones con las colonias vecinas.
Las viviendas tendrían 80 metros cuadrados, con sala-comedor, cocina, baño completo, dos recámaras y patio de servicio.
Llamas estudió también los materiales de construcción y el financiamiento. Propuso casas de concreto colado con malla-lac para reducir costos, además de un programa de ahorro y préstamo en el que participarían el constructor, el desarrollador y las familias sujetas a crédito.
Consideraba que el problema de la vivienda popular no podía resolverse solo con diseño. Había que tomar en cuenta los salarios de los trabajadores, la falta de crédito y la ausencia de apoyo gubernamental.
Esa preocupación no quedó en la tesis. Durante su vida destinó parte de sus ingresos a experimentar con materiales que redujeran los costos de construcción. También recorrió varios países para conocer modelos de vivienda para trabajadores.
TE PUEDE INTERESAR:
La casa hexagonal
En 1958 se casó con Isabel Andrade, con quien tuvo cuatro hijos: Maribel, Erika, Luis Fernando y Alejandro.
Ese mismo año construyó una casa experimental de 100 metros cuadrados, dividida en secciones triangulares que formaban un hexágono, en la colonia Acrópolis. Ahí vivió durante sus primeros años de matrimonio.


La casa formaba parte de su búsqueda por encontrar una construcción sencilla, resistente y de bajo costo.
Desarrolló un block machihembrado al que llamó “Agli” y, para fabricarlo, fundó una empresa junto con el ingeniero Roberto Michel de la Peña. Buscaba reducir tiempos de construcción y costos, y consideraba que el bloque podría usarse en vivienda social, conjuntos multifamiliares y proyectos turísticos. Sin embargo, el mercado no lo aceptó.
La modernidad llega a la Andrade
La colonia Andrade comenzó a desarrollarse en 1950 sobre terrenos de cultivo de Indalecio Andrade.
El proyecto incluía un supermercado —El Penthouse—, escuelas, iglesia y parques.
LEE TAMBIÉN:
Fue ahí donde Llamas desarrolló una parte importante de su obra. Isidoro Santos le encargó la construcción de 68 casas. En ellas utilizó nuevos materiales y propuso distintas maneras de organizar los espacios habitacionales.
A partir de ese proyecto recibió otros contratos en la zona. Diseñó la residencia de avenida Américas 102, el conjunto de vivienda colectiva de Américas 207, el edificio de departamentos de Américas y Roma, conocido como Penthouse, y diversas casas en las calles Madrid, Oslo, Praga y Roma.


En la calle Oslo utilizó una estructura de acero como prototipo para reducir los tiempos de construcción.
La colonia Andrade se convirtió en uno de los lugares donde puede seguirse la evolución de la arquitectura de Agliberto Llamas. Sus casas rompían con el concepto tradicional de vivienda mediante el uso de nuevos materiales, grandes superficies de vidrio y composiciones horizontales.

Los techos paraboloides o de paraguas
Una de las características que distinguieron parte de su obra fueron los techos de paraboloide hiperbólico, cubiertas delgadas cuya resistencia depende de su geometría y que permiten cubrir espacios amplios.
Llamas utilizó este recurso en distintas construcciones de León.
El templo de San Judas Tadeo es uno de los ejemplos. En 1966 recibió el encargo de construirlo en un terreno con forma triangular. Resolvió el proyecto con tres techos paraboloides que forman una estrella y alcanzan una altura máxima de 35 metros.

El arquitecto de una ciudad que crecía
La inauguración del bulevar López Mateos, en 1964, transformó a León. En torno a la nueva avenida comenzaron a levantarse edificios vinculados con el crecimiento económico y urbano de la ciudad.
En 1966 Llamas recibió el encargo de proyectar el edificio sede de los organismos empresariales de León, en el cruce de López Mateos y Miguel Alemán. La construcción concluyó en nueve meses. El edificio, de 38 metros de altura distribuidos en ocho pisos y construido sobre una superficie de dos mil metros cuadrados, se convirtió durante varios años en uno de los símbolos de la ciudad. Actualmente permanece abandonado.
También proyectó el edificio originalmente destinado al Banco de Comercio de Guanajuato, inaugurado en 1967. La construcción conserva uno de los rasgos característicos de su arquitectura: el uso del vidrio como elemento dominante de la fachada y la iluminación interior.
Llamas participó también en la organización de la Asociación de Arquitectos e Ingenieros y en 1962 fue elegido presidente. Desde esa posición impulsó propuestas para la Ley de Profesiones.
Formó parte de los clubes Rotario y Sembradores de Amistad, donde era reconocido por su disposición a debatir nuevas ideas en una ciudad de fuertes tradiciones.
La pintura fue otra de sus actividades. A mediados de la década de 1970 realizó una exposición en San Antonio, Texas, donde presentó obras en acrílico, óleo, aerógrafo y pastel.

La Torre Andrade
En 1984 inició la Torre Andrade, en la Calzada Tepeyac. El edificio tendría 14 pisos y un nivel subterráneo, con comercios y departamentos. Era uno de los proyectos de mayor escala de su carrera, pero no pudo concluirlo.
Los problemas financieros y su fallecimiento interrumpieron la obra. Con el tiempo surgió la versión de que una supuesta “varilla radiactiva” había impedido terminarla, pero esa no fue la causa de la suspensión.

Agliberto Llamas Jiménez murió en 1987, a los 57 años, en un accidente carretero cuando regresaba de inaugurar una de sus obras en Aguascalientes.
Para entonces había realizado construcciones que modificaron la imagen urbana de León. Sus residencias, edificios de departamentos, oficinas, bancos y templos introdujeron la arquitectura moderna en la ciudad.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
Queremos que tú también formes parte de este archivo vivo. Si conoces una historia que merece ser contada, si fuiste protagonista o testigo de algún hecho que marcó a León, compártela con nosotros a través de este formulario:
Cuéntanos tu historiaClic aquí para leer más historias.