Para los 194 comerciantes y artesanos del lugar, el reto no solo es superar las ventas de 2025, sino demostrar si el alfeñique sigue siendo rentable. Foto: Salma Hernández.
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Celaya.- Entre aromas de azúcar glas, chocolate fundido y figuras moldeadas con paciencia artesanal, la edición 65.ª de la Feria del Alfeñique en Celaya abrió sus puertas bajo el doble desafío de las constantes lluvias y el encarecimiento de los insumos.
Para los 194 comerciantes y artesanos instalados en este tradicional espacio, el verdadero examen de esta temporada no es solo superar las cifras de 2025, sino comprobar si la elaboración de alfeñiques conserva la rentabilidad suficiente para que una nueva generación decida mantener viva una tradición de más de seis décadas.
El arranque de la feria se ha visto ensombrecido por la humedad y las precipitaciones, lo que ha mantenido los pasillos con poca afluencia y puesto en riesgo la delicadeza del producto. Sin embargo, los locatarios confían en que la situación repunte con la llegada de la quincena y los días clave.
Hasta ahorita, pues, por el tiempo estamos un poco solos, ya ves que está lloviendo… a esto (los alfeñiques) les perjudica mucho la humedad y el agua”, señaló Jorge Baeza Martínez, artesano del pasillo cuatro.
Los comerciantes estiman que las ventas fuertes comienzan a partir del 12 de octubre y hacia la quincena, impulsadas tanto por las familias que preparan sus altares como por los compradores de mayoreo para reventa. Asimismo, la vinculación con escuelas sigue vigente a través de pedidos especiales y la instalación de pequeños puestos en planteles de preescolar y primaria.
El golpe al bolsillo
Surtir un puesto y adquirir los materiales necesarios representa un desembolso de “miles de pesos” para los locatarios debido al encarecimiento directo de las materias primas. Al respecto, el comerciante Roberto Sánchez detalló cómo la subida de precios en elementos esenciales es el reto de cada año.
“La verdad es que siempre nos pega la subida de precios en los materiales. Siempre aumentan entre 10 y 30 pesos más ya sea los insumos, o el que algunos compramos materiales de resina, madera y ropa como para Halloween…”, compartió Sánchez.
Para ajustarse a los bolsillos de los visitantes, los precios al público varían desde piezas sencillas de cinco pesos hasta figuras más elaboradas de alfeñique o resina que van de los 50 a los 450 pesos o accesorios de ropa que alcanzan los 2 mil pesos.
Resiliencia y salud: El esfuerzo cotidiano
Detrás de cada mostrador existen historias de gran sacrificio personal y familiar. Un ejemplo de ello es la comerciante María Guadalupe Villalobos Jaime, quien a pesar de enfrentar complicaciones de salud que la obligan a valerse de un tanque de oxígeno durante su jornada, mantiene firme su compromiso con el negocio y la tradición.
Yo le pido mucho a Dios que nos socorra. Que Dios nos socorra porque a cual más piden prestado para surtir, y, pues, siempre está uno con el Jesús en la boca. Yo por ejemplo, me surtí por tandas. Aunque me vea uno así, que luego les da pena preguntarme por eso, yo le trabajo, yo les atiendo”, compartió.
Herencia generacional
La feria funciona como el gran escaparate de familias con una profunda raíz histórica en el municipio. Jorge Baeza Martínez pertenece a la tercera generación de una familia de artesanos fundadores y originarios de Celaya, habiendo aprendido el oficio de su madre a los siete u ocho años.
“Mi madre nos encargó que nunca dejáramos de perder la tradición. Y lo trabajamos porque nos gusta, no porque genere uno mucha ganancia… Es amor al arte”, expresó Baeza.
Actualmente, el relevo generacional se visibiliza en la participación de sus hijos, nueras y nietos, quienes continúan involucrados en las distintas etapas de producción.
Tradición vs. Innovación
Para capturar el interés de los más jóvenes frente a nuevas tendencias, los artesanos combinan las piezas tradicionales con figuras de la cultura pop y personajes actuales.
“Cada año tratamos de inspirarnos en los personajes, en las cosas que más se venden. Lo novedoso pues son las vaquitas, las monjas, las catrinas… Hice de Plantas vs. Zombis y todo eso, porque es lo que a los niños más les llama la atención”, detalló Jorge Baeza.
Los comerciantes prevén que el pico de ventas comience el 12 de octubre y se consolide hacia la quincena. Foto: Salma Hernández.
A pesar de la inclusión de estas novedades, los clásicos del altar, como las calaveras de azúcar, la fruta de pasta de limón, las gallinitas y los borreguitos, siguen siendo los preferidos por los visitantes.
Entre la incertidumbre económica y el esfuerzo diario por mantenerse vigentes, la Feria del Alfeñique se consolida un año más como el latido cultural de Celaya.
DP
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