El tenor Ramón Vargas regresa al Teatro del Bicentenario para asumir uno de los mayores retos de su carrera: debutar como Florestán en Fidelio, la única ópera de Beethoven. El artista asegura que esta obra sigue vigente por su poderosa reflexión sobre la libertad, la justicia y la fuerza del amor frente a la adversidad.
En entrevista con AM, el tenor Ramón Vargas explicó que su participación en Fidelio representa un reto importante, ya que se trata de un papel con el que debuta y que, en general, es considerado difícil para los intérpretes. No obstante, destacó que la obra aborda temas universales que se mantienen con el paso del tiempo.
Toca temas actuales para nosotros. En realidad el mensaje es el mismo: los seres humanos no hemos cambiado con el tiempo, tenemos las mismas virtudes, pasiones, defectos y pecados. En este caso, todos son superados por la lealtad, el amor y los principios, lo cual es un gran tema para nuestra sociedad”, señaló el cantante.
El desafío de Florestán: Sufrimiento y esperanza

En cuanto a su debut como Florestán, el tenor Ramón Vargas indicó que parte de una base emocional muy clara: la de un prisionero político que reflexiona sobre su destino mientras mantiene la esperanza de ser liberado. Esta dualidad entre sufrimiento y esperanza le da actualidad y fuerza dramática al papel.
El artista subrayó que Fidelio se distingue del repertorio operístico tradicional por su estructura y estilo musical. Aunque reconoció la belleza de la partitura, también señaló que presenta complejidades particulares, propias de una obra escrita por un compositor más identificado con la música sinfónica.
Es diferente porque, por una parte, la música es muy bonita. El tema es especial, pero, por otra, también se nota que a Beethoven le faltaba experiencia para hacer óperas. Sin embargo está bien resuelto por Marcelo Lombardero, la gente se va a divertir muchísimo”, agregó.
Un reto vocal y técnico
El tenor Ramón Vargas destacó que esta ópera representa un reto vocal particular debido a su complejidad estilística. Explicó que la obra parece escrita “para dos tenores”, al combinar pasajes de gran carga dramática con otros de carácter más ligero, lo que exige versatilidad y control técnico.
Asimismo, subrayó la importancia histórica de la partitura, cuya innovación influyó en compositores posteriores como Richard Wagner.
Sobre su preparación, el tenor Ramón Vargas señaló que el trabajo constante en ensayos es fundamental, más allá del talento natural, pues es ahí donde se consolida el profesionalismo y la solidez interpretativa tanto en lo vocal como en lo escénico.
La mejor preparación es estar listo con la música, saberla y haberla ensayado, porque los ensayos son los que realmente hacen al profesional. El talento es importante, pero practicar y ensayar es lo que hace a uno mejor”.
Vocación y el prestigio del Bicentenario

Con una larga trayectoria, el tenor Ramón Vargas afirmó que su principal motivación sigue siendo su vocación por el canto: “A mí cantar me gusta y todavía lo puedo hacer. Considerando que ya soy un veterano en este trabajo, mientras esté en buena forma y condiciones voy a seguir cantando, porque es parte de mi vocación y de mi vida”.
Sobre el Teatro del Bicentenario, destacó la calidad acústica y la relevancia del recinto en la vida cultural de México: “Después de Bellas Artes y de la Sala de Nezahualcóyotl, es el teatro más prestigioso y emblemático de los últimos 20 años. Desde que se inauguró, ha sabido llevar una trayectoria de gran nivel teatral”.
Finalmente, invitó al público a asistir a las funciones del 6 y 8 de mayo, donde, aseguró, encontrarán una producción de alto nivel artístico.
Será un espectáculo bien hecho, con una obra de un gran compositor, una obra maestra. Además, se aborda un tema actual muy fuerte, en el cual triunfan valores como el amor y la lealtad contra los pecados de la gente común. Es una obra vigente, que refleja perfectamente a los seres humanos y cómo podemos actuar ante de las injusticias. Los invito a que asistan y lo disfruten”. Concluyó.
DMG