León, Gto.- La artista Angélica Paulina Cerón Becerra transita entre la biología, la tecnología y el arte para imaginar futuros donde los organismos vivos, las máquinas y los procesos creativos conviven de nuevas maneras.
A través de sus proyectos “Mandala_0//” y “Mutaciones Materiales”, la creadora experimenta con biomateriales, programación y robótica orgánica para cuestionar los límites entre lo natural y lo artificial.

En entrevista con AM, Angélica Cerón —originaria de la Ciudad de México y residente en León desde hace 31 años— explicó que ambos proyectos comenzaron como líneas de investigación independientes, pero con el tiempo se integraron en una misma exploración centrada en organismos vivos, procesos biológicos y tecnología.
“‘Mutaciones Materiales’ y ‘Mandala_0//’ terminaron pidiéndose ayuda entre sí, hasta que entendí que ambos proyectos eran parte de una misma búsqueda”, afirmó.
Cerón detalló que “Mutaciones Materiales” surgió en 2016 como un registro de los experimentos que comenzó a realizar con biomateriales desde 2014. En sus primeras etapas, la propuesta documentaba pruebas con bacterias, hongos y otros organismos vivos, en un momento en que la experimentación con estos elementos era todavía incipiente y sus posibilidades no estaban completamente definidas.

Con el paso del tiempo, el proyecto evolucionó de un ejercicio de investigación hacia una práctica artística inspirada en la ciencia ficción y la biotecnología. En ese sentido, Angélica plantea una visión distinta de la relación entre humanos y máquinas:
“En lugar de imaginar humanos cada vez más mecánicos, me interesa pensar en máquinas que se vuelvan orgánicas”, apuntó.
La artista señaló que, aunque diseña las condiciones de cultivo, reconoce que el crecimiento y las formas finales dependen de los propios organismos; por ello, cada pieza es irrepetible y conserva un componente de incertidumbre.

Destacó que gran parte de sus conocimientos provienen de la experimentación, el intercambio con comunidades internacionales de biomateriales y la conexión entre saberes adquiridos en talleres de electrónica, huertos, cultivo de hongos y procesos biológicos.
Uno de los conceptos centrales de su obra es la robótica orgánica, una disciplina que busca dotar a los sistemas mecánicos de cualidades propias de los seres vivos. Inspirada en la robótica suave (soft robotics), explora dispositivos accionados por aire y biomateriales que sustituyen la rigidez del metal por movimientos más flexibles y cercanos a la naturaleza.
Asimismo, la artista considera que el futuro estará marcado por una creciente convergencia entre biología y tecnología. Asegura que los avances en biotecnología, edición genética y biomateriales harán cada vez más común la colaboración entre organismos vivos y procesos tecnológicos, transformando disciplinas como el diseño, la moda y el arte contemporáneo.

Arte digital
Por otra parte, el proyecto “Mandala_0//” nació del deseo de su creadora por formar parte del mundo del arte digital, el arte interactivo y las prácticas basadas en programación. Sin experiencia previa, comenzó a aprender distintos softwares y tecnologías para acercarse a esa visión, convirtiendo el proyecto en un espacio de exploración constante más que en una búsqueda de resultados predeterminados.

Cerón explicó que el nombre surge de su gusto por los mandalas, que durante años dibujó a mano. Con el tiempo transformó su seudónimo hasta llegar a “Mandala_0//”, una referencia que también funciona como un pequeño emoticono inspirado en la estética de los primeros años de internet y que busca incorporar como parte de su identidad visual.
Explicó que su práctica artística parte de una pregunta sencilla: ¿qué puedo hacer con esta herramienta? Más que desarrollar una idea cerrada, le interesa descubrir procesos, experimentar con software, replicar técnicas que despiertan su curiosidad y permitir que las obras emerjan durante la exploración.
“Lo que me interesa no es el resultado final; lo importante para mí es vivir el proceso. Muchas veces no parto de una idea, sino de un proceso que quiero experimentar. Después veo qué sale”.

Esa filosofía, explicó, la ha llevado a trabajar con programación, fotogrametría, realidad aumentada, realidad virtual, electrónica y proyecciones, privilegiando la instalación como formato para materializar experiencias digitales.
“Soy muy dispersa, tomo muchos cursos y aprendo distintos softwares; mi interés siempre ha sido seguir explorando”, concluyó.
JLMP