La incertidumbre sobre el abasto de agua para León vuelve a poner la mirada en una historia que comenzó hace más de 50 años y que en 2002 provocó uno de los conflictos sociales más fuertes en Romita.
“La Guerra por el agua de Romita”, de Josué Bedia Estrada, recupera los enfrentamientos derivados de los proyectos para llevar agua de ese municipio a León, un episodio que el autor considera necesario mantener en la memoria ante los retos actuales de abastecimiento.

Una historia que no se seca
La obra fue presentada en la Galería Jesús Gallardo por Juancarlos Porras y Manrique, del Seminario de Cultura Mexicana en León.
Bedia Estrada recordó que desde 1970 ya se planteaba llevar agua de Romita a León. “Romita vive de la agricultura y la agricultura sin agua, se muere”, señaló al recordar la postura que dio su tío Jesús Flores Estrada (quien después fue alcalde de León).
“Las cosas aparentemente estaban dormidas pero el 13 de enero de 1992, en la Feria de León, apareció esta noticia: La sed de León atenta contra Romita”, recordó el autor y destacó que ya habían pasado 20 años desde el primer esfuerzo para abastecer a León con el agua de Romita, cuando se anunció el proyecto para construir 20 grandes pozos en La Muralla, en los límites de Romita.
El problema llegó a su punto más crítico el 18 de junio de 2002, cuando un enfrentamiento entre agricultores y policías dejó 12 heridos y alrededor de 200 detenidos.
El autor también señaló que varios compromisos asumidos por las autoridades tras el conflicto, como la construcción de pozos de recarga y la tecnificación del riego, no se cumplieron.

El 12 de febrero de 2003, después de meses de conflicto, con el apoyo de más de 200 elementos de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado, del Ejército y de la Policía Federal Preventiva (PFP), SAPAL reinició la obra del acueducto, con la protesta de los romitenses inconformes, aunque sin llegar a enfrentamientos que lamentar. Finalmente la obra se realizó y el agua de la Muralla II llegó a León.
El pasado mira al futuro
Para Porras y Manrique, recuperar estos hechos resulta especialmente relevante ante los problemas actuales que enfrenta León para garantizar su abasto futuro.
“Para salvar los hechos del olvido, ese es el fin de la historia”, recordó, retomando una frase de Heródoto.