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Más que representar paisajes, la artista visual y fotógrafa queretana Ana Luisa de la Torre convierte la experiencia de transitarlos en el eje de su exposición “Lo que no vuelve”, integrada por 42 piezas que exploran el paso del tiempo, el movimiento y las transformaciones tanto de quien observa como del espacio que habita.

Inspirada en el concepto del pasajero planteado por el filósofo Michael Marder, De la Torre concibe el cuerpo como una cápsula que transporta pensamientos y experiencias, al tiempo que cuestiona la relación entre quien observa y aquello que se transforma frente a sus ojos. Sus piezas registran momentos específicos de su vida y de su percepción, bajo la premisa de que, aunque se regrese físicamente al mismo lugar, ni el espacio ni quien lo observa vuelven a ser los mismos.

“Mi intención no es solamente mostrarte un paisaje, sino la experiencia a través del paisaje. Ninguna fotografía, pintura o intervención refleja en sí un paisaje literal; hay barridos, posiciones digitales, pinturas y piezas que después vuelvo a convertir en fotografía e intervengo. Lo que quiero es mostrar mi registro del mundo a través de estas piezas”, apuntó Ana Luisa en entrevista con AM.

Con curaduría de Fernando Díaz Infante y texto de Isis Yépez, la muestra reúne barridos fotográficos, intervenciones digitales, pinturas y procesos análogos como la Polaroid, una técnica que la artista considera fundamental porque ofrece una sola oportunidad para realizar el registro. Para De la Torre, esta característica se vincula directamente con el concepto de “Lo que no vuelve”: la imposibilidad de repetir exactamente un instante.

La fotógrafa ve fundamental la técnica de la Polaroid, al ofrecerle una sola oportunidad para realizar el registro. /Foto: José Luis Miranda

Más que ofrecer paisajes reconocibles, De la Torre busca provocar preguntas sobre cómo habitamos el espacio, quién está en movimiento -el pasajero o el paisaje- y cómo cambia nuestra percepción con el paso del tiempo. El uso de distintos materiales, colores y procesos forma parte de un ejercicio de experimentación en el que construye, deconstruye e interviene el paisaje para llevarlo más allá del registro fotográfico.

“Me gusta construir o destruir el paisaje o lo que veo. No quiero que termine solamente en un registro, sino preguntarme qué pasa después. Para mí todo puede seguir evolucionando, y eso también forma parte de este proceso de experimentación”.

La exposición representa también un proceso personal de exploración artística. De la Torre reconoce en las obras una mezcla de emociones, estados de ánimo y experiencias, mientras que la diversidad de técnicas funciona como una extensión de su propia manera de mirar. En particular, las Polaroid sintetizan ese proceso de construcción, destrucción, calma e incertidumbre que atraviesa la muestra.

Con esta propuesta, la artista busca que el espectador no encuentre respuestas cerradas, sino que recorra las piezas desde sus propias preguntas y descubra distintas formas de habitar y percibir el espacio. La exposición estará disponible hasta el 1 de noviembre en el espacio Hangar, ubicado en el Mercado Metropolitano.

En sus paisajes se pueden apreciar barridos, posiciones digitales, pinturas y más intervenciones. /Foto: José Luis Miranda

Memoria y vivencias

Sobre el trabajo de De la Torre, el curador Fernando Díaz Infante destacó que su producción ha evolucionado de la fotografía hacia distintos procesos y medios. La artista observa su propio tránsito por el mundo y registra cómo un mismo lugar puede adquirir significados diferentes de acuerdo con las experiencias, emociones y estados de ánimo desde los que vuelve a mirarlo.

“La exposición de Ana Luisa de la Torre parte completamente de una evolución de sus procesos fotográficos. Ella trabaja inicialmente con la fotografía y, con el tiempo, ha ido haciendo una transformación dentro de esta. Yo veo que la forma en la que ha trabajado es siendo alguien que observa todo su transitar”.

Díaz Infante señaló que la muestra no busca provocar una sensación específica en el público, sino ofrecer una experiencia abierta a la interpretación individual.

“El arte, al final del día, para mí habla más de quien lo ve que de quien lo produce”, señaló, al considerar que cada espectador puede encontrar en las piezas una lectura relacionada con sus propias experiencias y emociones.

La expositora junto al curador de la muestra Fernando Díaz Infante./Foto: José Luis Miranda

Dato:

La exposición “Lo que no vuelve” es la primera que se presenta bajo el nombre y concepto renovado de Hangar, espacio que anteriormente funcionaba como sede de exposiciones de Terminal Contemporánea. Ahora, Hangar busca consolidarse como un espacio con una programación continua y abierto a nuevas propuestas artísticas. 

La artista busca que el espectador descubra distintas formas de habitar y percibir el espacio. /Foto: José Luis Miranda

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