Londres.- La Agencia Internacional de Energía (AIE) activó un despliegue masivo de 400 millones de barriles de petróleo para estabilizar los mercados, en una estrategia donde la región de América aporta el volumen de crudo más importante para mitigar las fallas de suministro causadas por el conflicto en Medio Oriente.
De acuerdo con el plan detallado por la AIE, mientras la emergencia es global, la composición de las reservas americanas será clave: la región inyectará 172.2 millones de barriles de inventarios gubernamentales, compuestos en su totalidad por petróleo crudo.
Cronograma y logística regional
A diferencia de los países de Asia Oceanía, que iniciaron el flujo de hidrocarburos de manera inmediata, el petróleo proveniente de América y Europa comenzará a circular a finales de marzo.
Este flujo masivo busca compensar lo que la AIE ha calificado como la interrupción de suministro más grande en la historia, superando las crisis atendidas en 1991, 2005, 2011 y las dos intervenciones de 2022.
Riesgos persistentes
Pese al histórico “amortiguador” que representan estas reservas, la AIE advirtió que la estabilidad real depende de normalizar el tránsito por el Estrecho de Ormuz.
El factor más importante para asegurar el retorno a flujos estables es la reanudación del tránsito regular por el Estrecho de Ormuz”, señaló el organismo.
La Agencia enfatizó que la liberación de existencias es una medida de soporte, pero la seguridad física de los buques y la reactivación de seguros marítimos son los factores determinantes para el fin de la crisis.
Acuerdan países del G7 inyectar crudo al mercado ante crisis en Irán
Las potencias del G7 acordaron liberar sus reservas estratégicas de petróleo para contrarrestar el aumento de precios derivado del conflicto en Irán. La medida busca inyectar estabilidad al mercado energético global durante los próximos meses.
Esta acción coordinada pretende reducir la presión inflacionaria y asegurar el suministro en las economías más grandes. Los líderes internacionales establecieron un plan de liberación gradual para evitar una crisis de combustibles.
El acuerdo alcanzado por los países miembros del G7 surge como respuesta directa a las interrupciones en el suministro petrolero causadas por la guerra en Irán. El conflicto ha puesto en riesgo las rutas comerciales clave del Golfo Pérsico.
La estrategia consiste en poner a disposición del mercado internacional millones de barriles provenientes de los inventarios de emergencia. Se espera que este aumento en la oferta de crudo logre bajar los costos de las gasolinas y otros derivados.
La liberación de las reservas se realizará de forma técnica y coordinada durante un periodo de tres meses. Con ello, las naciones industrializadas buscan ganar tiempo mientras se buscan fuentes alternativas de energía o se estabiliza la situación geopolítica.
Especialistas económicos señalan que la inflación global ha sido impulsada principalmente por los costos energéticos en semanas recientes. El compromiso del G7 envía una señal de unidad para proteger la estabilidad financiera de los consumidores.
Además de la baja de precios, la medida busca prevenir el acaparamiento y asegurar que las industrias clave no detengan su operación por falta de insumos. El flujo de petróleo se monitoreará semanalmente para ajustar la cantidad liberada según la demanda.
Este movimiento representa uno de los mayores esfuerzos conjuntos en la historia del grupo para intervenir en los mercados energéticos. La efectividad del plan dependerá de la duración del conflicto bélico y de la respuesta de otros países productores.
AAK
Esta nota fue realizada con apoyo de Inteligencia Artificial.