Celaya lidera en jornadas laborales de más de 48 horas con sueldos bajos. Foto Salma Hernández.
Guanajuato.- Celaya se mantiene como la ciudad del país donde más se trabaja ya que el 43% de los trabajadores laboran más de 48 horas a la semana y con uno de los peores salarios a nivel nacional.
Así lo revela el Índice de Competitividad Urbana 2026 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) que evaluó la capacidad de 72 principales ciudades para generar, atraer y retener talento e inversión, a partir de 35 indicadores agrupados en seis subíndices.
El 43% de la población ocupada en Celaya trabaja más de 48 horas semanales o más de seis días a la semana, considerando que una jornada laboral regular es de ocho horas diarias.
La mayor proporción de población ocupada que trabaja más de 48 horas se observa en Celaya seguida por Tulancingo (38.30%) y Ciudad de México (33.16%). En contraste, Chihuahua (17.34%) y Ciudad Juárez (16.39%) registran proporciones significativamente menores”, resalta el documento.
A nivel nacional, una de cada cuatro personas trabajan más de 48 horas a la semana, sin embargo, Celaya supera por un 18.3% el promedio nacional.
A pesar de que Celaya encabeza la lista del mayor porcentaje de personas ocupadas que más horas trabajan, dicha cifra se había venido reduciendo en los últimos estudios.
En 2020 fue el 48.7% de la población ocupada en Celaya y en 2022 el 47.1%, en 2024 un 39.8% pero en esta ocasión se incrementó un 3.2%.
La competitividad urbana se traduce en la capacidad de una ciudad para convertir su escala, su ubicación y su capital humano en productividad, y esa productividad en desarrollo. En un país donde la mayor parte del empleo, la inversión y la innovación se concentra en el espacio urbano, las ciudades son el tablero donde se define si se aprovechan o se desperdician oportunidades como la relocalización de cadenas productivas, la expansión del sector servicios y la evolución tecnológica”, refiere el estudio.
Hay una economía deprimida
Los resultados del Índice de Competitividad Urbana del IMCO reflejan una economía deprimida en Celaya ya que los trabajadores tienen que laborar más para alcanzar una productividad mayor, señaló el presidente de Coparmex, José Luis Andrade.
“La gente necesitamos a veces tener más de un empleo pero en si lo que refleja es que tenemos una economía muy deprimida donde la única manera donde puedes tener los ingresos que necesitas es al parecer trabajar más horas en vez de ser más productiva y es un reto desde el modelo de negocio de cada una de las empresas que tenemos pero también de todos los que colaboramos en las empresas”, dijo.
El titular local de la Coparmex reconoció que esta situación es más que un foco rojo para la economía celayense que se tiene que atender por lo que el consejo director del organismo empresarial buscará soluciones para mejorar el indicador.
El presidente de COPARMEX, José Luis Andrade Rodríguez. Foto: Salma Hernández.
Hay que recordar que vivimos en un país donde más de la mitad de la población está en la informalidad y este reflejo es de gente que trabajamos más de 48 horas a la semana y estamos en el fondo con engordas formales lo cual puede sugerir que en el ámbito de los negocios informales seguramente las horas son incluso más y es algo que tenemos que trabajar todos”, señaló.
Lo que refleja este estudio es que Celaya tiene un reto importante que no tiene que ver con la región sino especialmente con la ciudad para mejorar la productividad, señaló José Luis Andrade.
“Una de las cosas que nos llaman mucho la atención es que en el rubro de mercado de trabajo Irapuato es el número uno y nosotros el 17 a pesar de que estamos en una misma región y tenemos empresas más o menos parecidas”, mencionó.
El líder empresarial destacó que desde la Coparmex han analizado el Índice de Competitividad Urbana del IMCO durante los últimos dos años y dándole seguimiento a las prioridades expuestas.
En el índice siempre hemos aparecido hasta abajo y hace unos ocho años estábamos más arriba y obviamente cambian las ciudades ya que no aparece Hermosillo que pasa a la clasificación de más de un millón de habitantes pero desafortunadamente siempre hemos estado en el fondo en el rubro general y particulares”, lamentó.
Piden equilibrio
Para el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Celaya (CCE), Jorge Gámez Campos es fundamental que haya un equilibrio entre la reducción de la jornada laboral y el aumento de productividad de las unidades económicas.
Jorge Gámez Campos, presidente del CCE. Foto: Salma Hernández.
A mayor horas trabajadas no es en automático que hay mayor productividad, si revisamos los índices internacionales México es uno de los países que más horas trabaja en promedio pero somos uno de los países con menores tasas de productividad, hace falta ese tipo de políticas públicas que puedan potenciar la productividad de los trabajadores y podamos gradualmente ir reduciendo esta jornada laboral sin afectar a las unidades económicas y sea un ganar-ganar”, indicó.
Jorge Gámez afirmó que si la reducción de la jornada no viene acompañada de una mayor productividad quienes más van a resentir son las micro, pequeñas y medianas empresas ya que no tienen la capacidad financiera de soportar mayores cargas laborales con la productividad que se tiene actualmente.
“Esto traerá consigo que una de dos: desaparecen las Mipymes por su quiebre o empiezan a despedir colaboradores y automatizar procesos. El equilibrio que debemos de buscar es justamente reducir las jornadas laborales para que los colaboradores tengamos mayor tiempo para dedicarlo a la familia, capacitación y temas recreativos pero también es necesario una política pública enfocada para elevar la productividad de los colaboradores”, señaló.
El líder empresarial señaló que hay grandes retos en dicha materia pero es fundamental reforzar las capacitaciones con diferentes organismos y que el Gobierno Federal incremente sus programas de capacitación en centros de trabajo para elevar la productividad de los colaboradores.
“El tema laboral es un asunto muy complejo e incluso hay una ley a nivel nacional que va reducir gradualmente el número de horas laborales a la semana, cosa que hemos celebrado pero hemos sido muy enfáticos en mencionar que la reducción de las jornadas laborales debe venir acompañado con una mayor productividad en los centros de trabajo
El estudio del IMCO, dijo Gámez Campos, destaca una serie de beneficios de Celaya pero también varios retos como el exceso de horas trabajadas, seguridad, certeza jurídica y falta de infraestructura en salud.
Celaya no tiene un problema de potencial sino que tiene un desafío de ejecución, sabemos que tenemos una ubicación estratégica privilegiada en el País y eso nos convierte en un nodo logístico súper importante, no solamente para el Bajío sino para todo el País con una base industrial y una capacidad industrial muy importante, siendo la segunda economía en el estado y el siguiente paso es construir condiciones que nos permitan aprovechar estas oportunidades”, comentó.
El testimonio del esfuerzo diario
Detrás de los datos fríos, la realidad en las calles de Celaya muestra que la necesidad de laborar más de 48 horas a la semana se debe al constante incremento en el precio de los insumos, al estancamiento de los salarios frente a la carestía de la vida, y a una economía local deprimida que obliga a las familias a redoblar esfuerzos para poder subsistir.
El impacto de esta crisis cotidiana se refleja claramente en historias como la de Jesús Ramírez, comerciante de aguas frescas artesanales en La Alameda Hidalgo desde hace dos años.
Para él y su esposa, la rutina laboral arranca a las 5:30 de la mañana y concluye entre las 7:00 y 8:00 de la noche, culminando con el lavado de cubetas antes de un breve descanso para volver a empezar.
Jesús Ramírez, comerciante de aguas frescas artesanales. Foto: Salma Hernández.
Hay una actitud del mexicano de trabajar mucho y como que no alcanza. Lo que pasa es que cada vez van subiendo más los insumos, suben más de precio, la comida, la gasolina, todo va subiendo diario… Y nosotros, aunque trabajemos mucho, nunca es suficiente para alcanzar el nivel de precios que va habiendo cada día”, relató Jesús.
El comerciante detalló que la carga de trabajo es absorbida por ambos en pareja: “Aquí trabajamos mi esposa y yo. Trabajamos los dos. Y aún así, de todos modos, siempre está… No alcanzamos. Aún trabajando ella”.
Esta falta de suficiencia económica persiste a pesar de que su esfuerzo ha servido para sacar adelante a su familia y permitir que su hijo estudiara la carrera de entrenador profesional de fútbol. Sin embargo, los márgenes de descanso son prácticamente inexistentes en su modelo de autoempleo.
Ante la pregunta de qué hacen en esas supuestas pausas, respondió con franqueza: “Comprar fruta, lavar fruta, preparar…”.
Al corroborar si eso significa “¿Seguir trabajando?”, su respuesta fue tajante: “Exactamente”.
Al profundizar sobre los espacios de esparcimiento familiar o salidas al cine, el comerciante originario de la colonia Emiliano Zapata resumió la situación con claridad: “Cuando podemos… Estamos muy limitados, porque tenemos que empezar con el negocio”.
Jornadas callejeras: el desempleo que obliga a vender todo el día
La necesidad de subsistir ante la falta de oportunidades formales también se extiende a los portales del centro de la ciudad, donde el desempleo arrastra a familias enteras a jornadas de sol a sombra en la vía pública.
Tal es el caso de María Guadalupe Baeza y Juan Antonio Ramos, quienes debido a la pérdida del empleo de Antonio en la siembra, desde el año pasado, se han visto orillados a vender dulces y bolsitas de té junto a sus hijos.
María Guadalupe Baeza. Foto: Salma Hernández.
Confiamos en que trabajar aquí dignamente nos ayude a salir adelante porque es muy variable, a veces nos va muy bien y otras no, pero eso sí, esto es trabajar todo el día, de sol a sombra”, señalaron.
María recalcó que su presencia en el espacio público responde a una lucha honesta: “Aunque pareciera que no andamos haciendo nada, estamos buscando la manera de ganarnos el pan de cada día”.
Señalaron que la falta de oportunidades, y el encarecimiento generalizado han convertido el día a día en una constante prueba de resistencia.
Sobrevivir en silla de ruedas: El trabajo como refugio ante la ruptura familiar
La falta de un ingreso fijo y la necesidad de sostenerse por cuenta propia también se refleja en las calles del centro de Celaya, donde Don Emilio Flores, de 62 años, enfrenta una doble batalla: la condición física que lo mantiene en una silla de ruedas y el peso de salir adelante en solitario tras una ruptura matrimonial que lo alejó de sus hijos.
Para él, las jornadas laborales comienzan desde muy temprano, mientras da vueltas con ayuda de silla de ruedas por todo el centro de la ciudad ofreciendo plumas y lapiceros.
Don Emilio Flores. Foto: Salma Hernández.
Trabajamos mucho porque es la única manera de subsistir. Para muchos el autoempleo, es la única forma. Ya todo está caro, y de alguna manera hay que salir adelante”, concluyó.
AAK
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