Guanajuato.- En Guanajuato la población ocupada en la informalidad, superó a quienes laboran en la formalidad. Durante el primer trimestre del 2026, el 54.78 % de las personas ocupadas están en la informalidad.

Entre el primer trimestre del 2025 y 2026, 16 mil 197 personas se sumaron a la ocupación laboral. De ellas 10 mil 340 estaban ocupadas en la informalidad, en tanto que de ellas cinco mil 857 eran formales. El crecimiento de empleo informal fue de dos a uno entre los dos periodos.

Durante el primer trimestre del 2026 en Guanajuato 2 millones 803 mil 253 personas estaban ocupadas, de ellas 1.5 millones lo hicieron en la informalidad, en tanto que 1.2 millones fueron empleos formales, en un contexto donde también crece el desempleo en Guanajuato de forma paralela.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), elaborada por el Inegi, Guanajuato se ubicó en la octava posición por la cantidad de trabajadores en la informalidad.

Problema estructural

La economista Adriana Martínez Martínez, quien forma parte del Colegio de Economistas de Guanajuato, y es profesora-investigadora de la ENES León, señaló que los resultados de la ENOE muestran una realidad laboral mucho más compleja de lo que sugieren los discursos optimistas sobre estabilidad económica.

Reconoció que en México se generó empleo, y la población ocupada aumentó en 552 mil personas respecto al año anterior. Sin embargo, detrás de esa cifra se esconde un deterioro creciente en la calidad del trabajo: la informalidad laboral alcanzó el 54.8 % y la tasa de condiciones críticas de ocupación subió al 38.8 %.

“Es decir, más personas trabajan, pero una proporción importante lo hace en condiciones precarias, con bajos ingresos, jornadas excesivas o sin protección laboral”.

En este sentido, la especialista advirtió que el crecimiento del empleo ya no necesariamente significa bienestar.

Señaló que Guanajuato es un ejemplo particularmente preocupante, a pesar de ser uno de los principales polos industriales y automotrices del país, la entidad registró una tasa de condiciones críticas de ocupación de 45.4 %, muy por encima del promedio nacional, además de una informalidad laboral de 54.8 %, una realidad que empata con las advertencias donde líderes señalan que trabajar duro ya no saca de la pobreza.

“Esto evidencia una contradicción estructural, el dinamismo exportador y manufacturero no se está traduciendo automáticamente en mejores condiciones laborales para una parte importante de la población”.

En otras palabras, tener más inversión, más plantas automotrices o mayor integración al T-MEC, no garantiza empleos dignos ni estabilidad económica para las y los trabajadores.

Refirió que el dato es todavía más relevante al considerar el contexto actual de desaceleración manufacturera, incertidumbre comercial y transición tecnológica en la industria automotriz.

Guanajuato está profundamente inserto en cadenas globales de valor que hoy enfrentan tensiones derivadas de la electromovilidad, la automatización y los cambios geopolíticos. Y pareciera que parte de los costos de esa transición están siendo absorbidos por la fuerza laboral mediante precarización, presión salarial e informalidad.

“La ENOE deja una advertencia clara, México no enfrenta solamente el reto de generar empleo, sino de evitar que el crecimiento económico continúe descansando en trabajo vulnerable y de baja calidad. Porque cuando más de la mitad de la población ocupada permanece en la informalidad, el problema ya no es coyuntural; es estructural”.

Ven ventajas en la informalidad

Rodolfo Torres Trujillo, de 23 años e ingeniero civil, trabajó como mesero y garrotero antes de titularse, explicó que en ese entorno los acuerdos laborales eran verbales y por periodos cortos.

Actualmente trabaja como supervisor de obra pública en el sector formal. En ese contexto, identificó una razón frecuente por la que los trabajadores prefieren empleos sin prestaciones.

Rodolfo Torres Trujillo Foto: Eduardo Martin Marines.

“Cuando te ofrecen quince mil, pero te descuentan cuatro mil, la diferencia se nota. La gente prefiere el dinero libre de impuestos, sin darse cuenta de que las prestaciones son un colchón ante una enfermedad o un accidente”.

Asimismo reconoció que el paso de la informalidad a la formalidad implica un sacrificio económico inmediato.

Por su parte Emanuel de Jesús Mojica Ponce, de 23 años, estudiante de derecho en la Unitec ha trabajado en empleos informales por elección propia.

Señaló que sus gastos de escuela y vivienda son cubiertos por sus padres, lo que le permite priorizar la flexibilidad horaria.

Ha sido limpiabotas, vendedor ambulante y dependiente en tiendas de la zona piel.

Emmanuel de Jesús Mojica Ponce, Foto: Eduardo Martin Marines.

“Son negocios familiares donde te contratan para hacer de todo: atender, acomodar mercancía, hacer pedidos. No hay un puesto fijo como en una empresa formal declarada ante el SAT”, declaró.

Por otra parte, Mojica Ponce distinguió también los riesgos legales que implica ese modelo. “Un negocio no registrado, en una crisis económica, no puede pedir apoyos al gobierno. Una mala temporada puede echar abajo veinte años de trabajo en seis meses”, advirtió. Sobre la cobertura médica, declaró: “Un albañil que se cae de un segundo piso y se rompe la espalda: lo más probable es que el patrón lo mande a servicios públicos, porque en el seguro social no lo van a atender al no estar dado de alta”.

Asimismo, consultado sobre los motivos que llevan a otros trabajadores a emplearse informalmente, Emanuel de Jesús Mojica Ponce declaró que el contexto socioeconómico es determinante.

“Hay gente que creció sin computadora, que nunca ha abierto un programa de Office. Para alguien en una situación vulnerable es más realista aprender un oficio que estudiar quince o dieciséis años. No es que elijan la informalidad porque quieran, sino porque es lo que les queda dadas sus condiciones de vida”, sostuvo.

Otro de los casos respecto a la informalidad fue Juan Diego García Mejía, de 40 años, ha trabajado la mayor parte de su vida por cuenta propia.

Tuvo un empleo formal en Femsa, en el área de hojalatería y pintura, pero no continuó en ese sector.

En entrevista, declaró que la autonomía ha sido su principal razón para mantenerse en la informalidad.

“Desde joven me acostumbré a trabajar por mi cuenta. Siempre me ha gustado la libertad financiera y manejar mis propios tiempos. No me siento cómodo recibiendo órdenes ni permaneciendo en un mismo lugar durante largas jornadas”, afirmó.

En la misma entrevista, Juan Diego García Mejía reconoció que el empleo formal ofrece condiciones que el trabajo por cuenta propia no garantiza.

“El trabajo formal ofrece una estabilidad financiera más sólida, con un sueldo fijo y prestaciones que pueden brindar mayor tranquilidad a largo plazo”, declaró.

Sobre su situación a futuro, agregó: “Me preocupa no tener un respaldo para cuando sea más grande”.

Los tres casos ilustran distintas razones de inserción en la economía informal: la transición entre estudios y empleo profesional, la compatibilidad con los estudios universitarios y la preferencia por la autonomía laboral.

Deterioro del empleo

El economista Alejandro Gómez Tamez, señaló que entre el cuarto trimestre del 2025 y el primer trimestre del 2026, se perdieron 57 mil 103 personas ocupadas en Guanajuato.

La población ocupada pasó de dos millones 860 mil 356 a dos millones 803 mil 253 personas, lo que refleja un debilitamiento claro del mercado laboral estatal.

Detalló que la tasa de participación laboral cayó de 59.4 % a 58 %, menos 1.4 puntos, lo que sugiere que parte de la población dejó de buscar empleo o salió temporalmente del mercado de trabajo.

Respecto a la informalidad laboral que subió de 53.8 % a 54.8 % un punto porcentual. En términos absolutos la población ocupada en la informalidad se mantuvo estable, lo cual implica que ahora hay un mayor peso de los empleos de menor calidad.

“La conclusión es que en el primer trimestre del 2026, Guanajuato registró deterioro y mayor precariedad de su mercado laboral. Hay menos personas ocupadas, más desempleo, menor participación laboral, aumento de la informalidad relativa y un fuerte deterioro en las condiciones críticas de ocupación”. Advirtió que el dato más preocupante es que hay menos empleos y de peor calidad, un reflejo directo de las temporadas donde caen patrones registrados ante el IMSS.

Pocas ventajas

Carlos Cerdán, fundador de Happy Nom, señaló que el terreno que la informalidad está ganando frente al trabajo formal.

Este problema es multifactorial, lo vemos desde la perspectiva del empleador, la formalidad ofrece poco, en temas de atención de servicio médicos.

En general, el empresariado ve inútil el pago a una seguridad social que no funciona. De igual forma el servicio hipotecario que ofrece el Infonavit, es una vivienda cara y el límite de los créditos son bajos.

Los esquemas de ahorro en Afore, tienen una conducción de rendimiento poco favorable. “El costo de la carga social es mayor, y va a seguir subiendo hasta 2030”.

Los incrementos al salario mínimo, generó una presión fuerte al sector empresarial, sumado a los ajustes de la Ley Silla y jornada laboral, temas complejos de asimilar mientras se discute la jornada de 40 horas y la crisis del empleo.

A esto se suma la presión económica por el incremento de los energéticos, todo esto está impactando en la voluntad de las MiPyMes para optimizar los gastos.

AAK

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