“Una cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor”. Esta frase que alguna vez dijo Sir Winston Churchill podría describir la experiencia que vivió Sandra Bullock en la película “Gravedad”.
Pero, a pesar de todas las dificultades, Bullock es ahora una de las que empieza a sonar entra las favoritas a ser nominada para competir por el Óscar de Mejor Actriz, premio que ya ganó en el 2009 por su trabajo en “Un Sueño Posible”.
El ambicioso proyecto de Alfonso y Jonás Cuarón, el cual llega a los cines el 18 de octubre, era muy bello en papel, pero ofrecía un enorme reto a todo el equipo para traducirlo a la pantalla grande.
Y para la actriz, estar frente a las cámaras emulando la gravedad cero, sumado al viaje emocional por el que atraviesa su personaje, fue un proceso muy complicado.
Sin embargo, poco imaginó que la adversidad tocaría sus fibras más sensibles.
“Estamos hablando de arte que refleja la vida real, fueron grandes adversidades todos los días con las que teníamos que lidiar todos en un nivel logístico”, afirma Bullock.
“Cada día batallábamos con algo porque tu zona de confort no existe. Pero, al final, fue un viaje existencial para todos, y me siento muy feliz de haber tenido una experiencia así con esta gente en específico”.
Su deseo por trabajar con Alfonso Cuarón la motivó a aceptar el reto y hacerle frente. Al final, su travesía emocional tuvo un resultado que no estaba en su presupuesto.
“Para mí, (“Gravedad”) fue un renacimiento en mi emoción de hacer películas”, acepta la actriz de 49 años.
Descubramos el viaje de Bullock contra viento y marea (o la ausencia de éstas en el espacio) en “Gravedad”.
Los escombros de la vida
“Gravedad” tiene como protagonistas a la doctora Ryan Stone (Bullock) en su primera misión espacial y al veterano astronauta Matt Kowalski (George Clooney) en su última.
Ella está enfocada en cumplir con el objetivo por el que fue enviada. Él disfruta cada momento del “spacewalking”, compartiendo anécdotas de su vida.
Pero el espacio es un reflejo del vacío existencial de los personajes.
“Sentí que esta mujer es muy matemática; muy mecánica, muy brillante. Pero emocionalmente… no hay emociones; todo es superficial, todo es de sólo ejecutar”, explica Bullock.
“Y Kowalski es alguien cuya vida es lo que hace. Su vida es allá arriba (en el espacio), lo disfruta, lo saborea, lo ama. Aprecia la Tierra, pero desde una perspectiva diferente. Le gusta ver el planeta desde allá. Así es que también es un personaje aislado, aunque sea tan jubiloso”.
Estando fuera de su transbordador espacial, ambos quedan a la deriva después de que su nave es impactada por los escombros de un satélite.
“Las metáforas de Alfonso (Cuarón) son siempre profundas. Nunca sabes en lo que te estás metiendo al ver alguna de sus películas hasta que te afectan personalmente al final”, dice Bullock.
El vals de Bullock
“Para esta película, tenías que dejar ir completamente cualquier concepto o método que tuvieras para meterte en un personaje”, comenta Bullock.
Los críticos y el público que alaban “Gravedad” han puesto énfasis en los aspectos técnicos. Uno de ellos es el realismo con el que se plasmó la vida en el espacio. Aunque el resultado es impresionante, ejecutarlo no lo fue.
Colgada de múltiples cables, anillos y sistemas creados específicamente para esta cinta, Bullock tuvo que aprender a controlar su cuerpo y dominar los movimientos sin pensar en ellos.
“Te decían matemáticamente dónde debía estar cada dedo o parte del cuerpo, pero luego tu cabeza, tu cerebro, tu corazón y tus emociones debían estar libres, por lo que tuve que trabajar hasta que mi cuerpo fuera mecánico”, explica.
“No quería pensar en la acción y reacción de mi cuerpo. Quería que fuera algo natural. Y una vez que sucedió, pude liberarme para experimentar con diferentes emociones”.