León, Guanajuato.- Los sueños de Julián Ramírez de Sonido Pirata se crearon en uno de los barrios más peligrosos de León: El Guaje.
Los orígenes de Sonido Pirata se remontan a la Colonia Morelos mejor conocida como El Guaje, un predio irregular ubicado en la salida a San Pancho donde se estableció la industria de la curtiduría de la ciudad.

Los olores fétidos de las carnazas, los pedazos de cueros y el lodazal por la falta de servicios básicos, llevaron a muchos de los moradores de esos lugares, a salir adelante y buscar oportunidades desde donde podían.

Eso no detuvo a Julián, quien desde chico supo que su vida estaba en el entretenimiento, en los sonideros. Fue en un pequeño cuarto en la casa de sus padres, que aquel joven tuvo el acercamiento gracias a sus primos quienes lo llevaron a los bailes y fue amor a primera vista.

De hecho, entrar a ese lugar era como campo de guerra, pues la mayoría de los leoneses revelan que era imposible entrar a pie o en bicicleta, pues serían atracado al instante.

El narcomenudeo, la drogadicción, además de la lucha por contar con espacios legales, llevó a muchos de sus moradores a asistir a manifestarse en los miércoles ciudadanos en la década de los 80s.
También había muchas campales, por lo que los policías de aquellos tiempos, recuerdan cómo entraban con granaderos.
Para salir de ese entorno, Julián y sus primeros tomaban bicicletas o el camión para los barrios de León, era entre San Miguel, Las Arboledas o hasta el Coecillo donde sus historias se formaron con “El Kano”, “Faraón”, “Toqui Colombiano”, sólo por mencionar algunos.
Pero la vida aterriza en la realidad, y según platicó a varios medios de comunicación, el oficio de ser padre lo llevó a superarse para continuar con un sueño. Fue carpintero, además de otros oficios.
Poco a poco, la fama de Pirata lo llevó a sitios más grandes, fue en 2020 cuando se establecen con más seriedad y comienzan a ganar seguidores.

Con Medio Metro la hermandad comenzó después de ese tiempo, el tiempo le dio otra oportunidad y le ha permitido tomar los recursos para seguir con su sueño de sonidero.
El plus fueron sus bailarines, y según lo revela, el casting para reclutarlos y que esto se convierta en un pequeño laboratorio musical, serán constante.