León, Guanajuato.- León se rindió ante el poder de la nostalgia y la reinvención.
Los Bunkers, una de las bandas más queridas del rock chileno, regresaron al Foro del Lago la noche del jueves 9 de octubre con su gira Unplugged, ofreciendo un concierto que conjugó la emoción, la madurez musical y la complicidad de un público que no dejó de corear cada tema.
Con más de mil personas reunidas frente al escenario y el reflejo de las luces sobre el agua, la banda integrada por Álvaro López, Francisco y Mauricio Durán, Gonzalo López y Cancamusa, transformó el recinto en un espacio de comunión sonora.

¿Cómo están muchachos?”, preguntó Álvaro a las 9:40 de l noche, ante el escenario con luces ambarinas, lamparas de época y los sonidos andinos.
Mientras eso pasaba, pidió que todos levantaran las manos, marcando el inicio de una noche para desconectarse del ruido y reconectarse con la emoción.
El primer acorde de “No me hables de sufrir” bastó para desatar la euforia.

Desde el puente del lago, algunos fans improvisaron su propio mirador, contagiados por la energía de un show que, sin amplificadores ni artificios, apostó por la esencia. Mientras, algunos patos traviesos se mantuvieron deambulando entre el escenario.
Hace un año que grabamos este disco”, recordó López antes de presentar “Bajo los árboles”. La siguiente canción tiene que ver con todo el espíritu de este trabajo, que se llama como el disco: Desconectarnos”. La pieza fue una muestra de la sensibilidad que atraviesa este nuevo formato: arreglos más orgánicos, voces al frente y la intimidad de siete músicos creando magia en vivo.
Nos acompañan y que van acompañando durante toda la gira, un gran honor compartir con todos estos músicos talentosos. Me gustaría que lo recibieran con un gran aplauso al maestro Gregorio Mandinagoitia”, anunció el vocalista, Álvaro López, mientras el público respondía con ovaciones.

A la lista de invitados se sumaron Víctor Contreras, Sergio Ramírez, la cantante mexicana Carmen Ruiz, y el profesor Madinagoitia, a quien presentaron de nuevo con cariño.
Está con nosotros un músico que tocaba con nosotros desde el colegio, denle un gran aplauso”.
Entre clásicos, homenajes y nuevas atmósferas
La noche avanzó entre momentos de introspección y estallidos de emoción colectiva.
Sonaron “Yo sembré mis penas de amor”, “El necio”, “Canción para mañana”, “Las calles de Talcahuano” y “Rey”, acompañadas de una interpretación especial de “Las cosas que cambié y dejé por ti”, a cargo de Francisco Durán.

Esta canción fue hecha especialmente para esta gira”, explicó antes de presentar “El hombre es un continente”, tema inédito que refleja la madurez y búsqueda artística del grupo.
El concierto tuvo también espacio para homenajes y guiños inesperados: “Let ‘Em In” de Wings, interpretada junto a un cuarteto de cuerdas integrado por Itzetl Conde, Jesús Arroyo, Enrique Santillán y Aarón Méndez, y el clásico “Dormir cansado” de Emmanuel, reimaginado en clave acústica.

Uno de los momentos más emotivos llegó con “Llueve sobre la ciudad”, cuando el público se convirtió en un coro unánime que hizo vibrar el Foro del Lago.
Esta de Silvio Rodríguez, no viene en el disco, pero es un regalo para ustedes”, anunció Álvaro antes de “Quién fuera”, seguido de “Noviembre”, “La velocidad de la luz” y “Una nube cuelga sobre mí”, tema que hizo salir a Bodoque (del programa 31 minutos)entre aplausos y carcajadas.
Tras una falsa despedida, el grupo regresó al escenario para rematar con “Nada nuevo bajo el sol”, “Negra Tomasa” y, finalmente, “Bailando solo”, reinterpretada por Carmen Ruiz con un toque disco al estilo de Blondie, cerrando con energía una noche de comunión musical.

Fue un concierto donde el silencio, las cuerdas, las odas contestatarias, de protesta, la música andina y los Andes, y la voz compartieron protagonismo; una oportunidad de volver a escuchar con el corazón a una banda que, aun en su versión más íntima, sigue sonando a multitud.