León, Guanajuato.- Mientras Carin León se prepara para presentarse este 5 y 6 de febrero en el Palenque de la Feria de León 2026, después de recuperarse de dengue, detrás del espectáculo hay historias que también merecen ser contadas.
Una de ellas es la de Abraham Natanael Granados, leonés que hoy forma parte del equipo de producción del cantante sonorense y que, con trabajo y constancia, se ganó la confianza del famoso artista.
El camino de Abraham Natanael comenzó lejos de los reflectores. Durante más de ocho años trabajó en “Auditivo”, una empresa leonesa dedicada a la renta de backline: amplificadores, baterías, teclados y todo el soporte técnico necesario para un concierto en vivo.
“Conocí al equipo de Carin León en un concierto en Lagos de Moreno, Jalisco. Les rentamos varios instrumentos para esa presentación y, al parecer, les gustó el servicio, la calidad de los equipos y la actitud”, recordó en entrevista con AM.
A partir de ahí, el contacto se mantuvo cada vez que Carin León tenía fechas cercanas al centro del país.

El momento de dar el salto
Con el crecimiento acelerado de la carrera de Carin León, el equipo tomó una decisión clave: dejar de depender de renta y viajar con equipo propio para reducir cualquier margen de error. Fue entonces cuando Abraham Natanael recibió la invitación.
“Compraron todo lo que nosotros les rentábamos y me ofrecieron el puesto. Mi tarea sería la misma, pero ahora operando los equipos del proyecto. Claro que acepté”.
De los inflables al corazón del escenario
Su inicio en la gira no fue directamente con los instrumentos. Abraham Natanael entró al arranque de la gira “Colmillo de Leche” en Estados Unidos, donde su labor estaba ligada a la escenografía.
“El show incluía un sombrero gigante que cubría todo el escenario y un león inflable de más de seis metros en la entrada. Mi trabajo era montar y desmontar esos inflables”.
Con el cambio de diseño escénico, llegó el turno de volver a su especialidad.
“Ahora sí me desempeño como soporte de instrumentos. Mi misión es la parte rítmica: batería, tambora y timbales. Me toca armar, afinar y estar pendiente de cualquier imprevisto durante el show”.

Carin León, el artista y la persona
Desde su posición dentro del equipo, Abraham Natanael mantiene una visión clara del artista.
“Es una persona muy ocupada, desde que entré al proyecto ya era una estrella. Su tiempo es limitado, pero sigue siendo el mismo: muy enfocado, siempre buscando ir más allá”.
Entre giras y conciertos, también hay espacio para la convivencia.
“Cuando se puede, armamos retas de futbol. En el país que estemos, incluso pide estadios prestados o en Hermosillo, donde tiene una cancha. Nos invita a músicos y producción”.

El mayor reto: dejar su casa
Uno de los cambios más fuertes para Abraham Natanael fue dejar León para seguir el ritmo del proyecto.
“Tuve que cambiar mi lugar de residencia y mudarme a Hermosillo, Sonora, que es el punto de partida y de llegada de las giras”.
Sin embargo, el ritmo de vida no le era ajeno.
“Ya lo traía de años atrás por mi trabajo, así que no fue tan complicado adaptarme”.
Más allá del trabajo técnico, Abraham Natanael Granados valora todo lo que implica la vida en gira.
“Las ciudades y países que conoces, la gente, la comida, los recintos… son muchas vivencias que se quedan contigo”.
Y lo resume con orgullo: “Ser parte de uno de los proyectos más importantes de mi país y llevar el show a otras ciudades y continentes es algo muy gratificante”.

Orgullo guanajuatense
Dentro de un equipo mayoritariamente sonorense, Abraham representa a Guanajuato.
“El 90% del equipo es de Sonora. Yo soy parte de ese 10% de otro estado y eso me hace sentir muy orgulloso”.
Lejos de casa, León siempre está presente.
“Siempre llevo bien presente mi tierra, nuestras costumbres, nuestra forma de hablar. Extraño mucho nuestras comidas y sabores”.
Hay momentos que lo han llevado a detenerse en medio del concierto para agradecer.
“Me he parado a medio show solo para contemplar la energía de la gente y agradecer”.
Entre los escenarios que más lo han marcado están Coachella, el Madison Square Garden, el Tiny Desk en Washington DC y hasta las imponentes montañas de Suiza.
“Para los ojos correctos se puede encontrar belleza y emoción en todas partes”.

Abraham Natanael Granados tiene claro el aprendizaje que le ha dejado el tour.
“El camino nunca termina. Siempre puedes aprender algo nuevo. La música es un idioma que une personas, aunque sean de culturas distintas”.
Y lanza un mensaje para quienes quieren entrar a este mundo.
“Hay muchas áreas técnicas: audio, video, instrumentos, cables, micrófonos. Hay academias y escuelas especializadas. Es cuestión de buscar lo que te guste y darle a toda marcha”.
CYPS