León.- A las 9:18 de la noche Poliforum quedó en penumbra. El murmullo de más de 7 mil personas se convirtió en grito contenido. Cuatro minutos después, a las 9:22 de la noche, el escenario se abrió como si fuera una cápsula del tiempo y, desde el corazón mismo de la estructura, emergió ella: lentejuelas, penacho, músicos, bailarines y esa energía que no entiende de décadas. Así arrancó Yuri su espectáculo “Icónica, recargado” en León

Y la noche prometía un viaje completo por su historia.

La cantante había documentado en redes sociales su llegada a la ciudad, los ensayos y los preparativos del show que —como lo advirtió— es el mismo que ha presentado en los grandes escenarios del país. 

León no fue la excepción: producción impecable, coreografías milimétricas y una Yuri en estado pleno.

De “Isla del Sol” a la fe noventera

Abrió con “Hola”, de su álbum “Isla del Sol”, y el público respondió al instante. Siguió “¿De qué te vale fingir?”, uno de esos temas noventeros que marcaron su transición personal y artística hacia el cristianismo a finales de esa década. En medio de la interpretación se quitó el penacho y dejó claro que, más allá del espectáculo, la voz sigue siendo protagonista.

Buenas noches León, ¿cómo están? Si ya no vengo al Palenque, tengo que venir a conocer este escenario. León, vamos a cantar desde los 80 hasta los 2000. ¡Bienvenido León!”, soltó con esa mezcla de picardía y autoridad que la caracteriza.

La velada tomó un giro lúdico con la temática de mapaches para “Este amor ya no se toca”, y después llegó el rosa vibrante para “Me tienes que querer”. Preguntó cuántos YuriFans había en el recinto y les encomendó ayudarle a cantar “Quiero ser”, que fue coreada de principio a fin.

Los 90, anécdotas y memoria televisiva

Con lentejuelas rojas apareció la época noventera y sonó “El espejo”, seguida de “Detrás de mi ventana”. Ahí vino la historia: recordó cuando presentó ese tema con Raúl Velasco en televisión y le bajaron el tono por tratarse de un programa familiar. 

El público rió y aplaudió; la memoria colectiva hizo el resto.

Cuando baja la marea” mantuvo la intensidad, pero la noche también tuvo espacio para el tributo.

Homenajes que erizan la piel

Yuri rindió homenaje a las grandes figuras icónicas de los 80. 

Interpretó “Señora” de Rocío Jurado y más tarde recordó que “nada como las primeras versiones de las canciones”.

Con “Sin él” la emoción la alcanzó; soltó unas lágrimas mientras el público gritaba su nombre. “Gracias León, muchas gracias”, dijo con la voz quebrada.

Parafraseando a Bad Bunny, bromeó: “Canta bien, pero se oye mal”, antes de aclarar que “El hombre que yo amo” pertenece a Myriam Hernández.

Siguieron “Qué ganas de no verte nunca más”, “De mí enamórate” y “Como tú mujer”, piezas que consolidaron a la Yuri ochentera, esa que evocaba guiños a Cyndi Lauper en estética y actitud.

La Yuri indomable

El tramo final fue un desfile de energía pura: “¿Qué te pasa?”, “Déjala”, “Hombres al borde de un ataque de celos” y “Ella más que yo”. 

La pista se convirtió en una fiesta multigeneracional; madres, hijas y hasta nietas compartiendo coro.

Maldita primavera“, “Yo te pido amor”, en eso, alguien le pasó un acetato, que ella gustosa firmó.

Más de siete mil personas salieron del Poliforum con la certeza de haber visto a una artista que no vive de la nostalgia, sino que la reinventa. 

“Icónica, recargado” no es sólo un título: es la confirmación de que Yuri sigue siendo espectáculo, disciplina y emoción.

Y León, esa noche, cantó como si el tiempo no existiera.

LCCR

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.

 

*Es periodista con más de 20 años de experiencia en temas locales, salud, seguridad y periodismo urbano; en la última década se especializó en temas de entretenimiento y mainstream, así como coberturas...