León, Guanajuato.- El amor no siempre se mide en cucharadas ni se encuentra escrito en una receta.
A veces, el ingrediente que transforma todo es la intención con la que hacemos las cosas. Ese es el mensaje que Ricardo Marcos, creador de “Cocina con Ricardo”, comparte en su primer libro infantil, “El Conejito Pastelero y la receta del corazón”, una historia que invita a los niños a explorar la cocina, pero también a descubrir el valor de la imaginación, la paciencia y los momentos compartidos en familia.
De la mano de Penguin Random House, el creador lleva al papel una historia que durante años habitó en su imaginación. Su protagonista es Mermelado, un pequeño conejito que descubre que el talento no consiste solamente en seguir instrucciones, sino en conectar con lo que siente y poner el corazón en aquello que hace.
“Yo desde pequeño siempre he amado los cuentos de hadas y las fábulas, crecí leyendo ese tipo de libros. Entonces, Mermelado siempre ha existido un poco en mi imaginación, fue tomando forma y forma y fondo con el tiempo”, compartió en entrevista con AM.
Aunque el personaje lo acompañó desde su infancia, fue hace aproximadamente tres años cuando Ricardo comenzó a escribir formalmente la historia. El resultado es una publicación que busca acercar a los lectores más pequeños al mundo de la repostería y, al mismo tiempo, recuperar el valor de los libros como objetos capaces de despertar los sentidos y la imaginación.
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Un libro que se siente y se vive
En una época en la que las pantallas forman parte de la vida cotidiana, Ricardo quiso recuperar la experiencia de tener un libro entre las manos. No se trata de rechazar la tecnología —que también es parte de su trabajo como creador de contenido—, sino de ofrecer otra manera de aprender, imaginar y conectar con las historias.
“Yo pienso que nada puede reemplazar la sensación y el valor de tener un libro en las manos, de literalmente tener el libro impreso. Recuerdo desde pequeño cómo pasaba muchas horas en la biblioteca de la escuela o incluso en mi casa, en el librero, simplemente sentado en el piso con los libros. Me encantaba sentirlos, olerlos, hojearlos”, recordó.
Ese vínculo personal fue una de las motivaciones para llevar a Mermelado a las páginas impresas, acompañado de ilustraciones que contribuyen a construir su universo.
“Yo quería traer un poco de ese sentimiento de regreso con este libro y con el tipo de historia y el tipo de ilustraciones. Creo que también para los niños, entre más sentidos involucres, mejor será su proceso de aprendizaje y su gusto por este tipo de comunicación”, explicó.

La receta más importante
Aunque el libro está dirigido principalmente a los niños, Ricardo considera que su mensaje puede encontrar eco entre lectores de distintas edades. La historia permite distintas interpretaciones, pero hay una idea que funciona como su eje central: aquello que hacemos adquiere un significado especial cuando le ponemos amor.
“Como autor del libro, obviamente podía comentar específicamente cuál es la moraleja general que yo creo, pero hay varias moralejas dependiendo de quién lo lea, hay varios aprendizajes diferentes. Sin embargo, ese es el eje central de la historia”, señaló.
Para él, la llamada receta del corazón representa mucho más que una preparación de repostería.
“El amor que le ponemos a lo que hacemos es lo que lo transforma en algo especial. Entonces, eso es para mí como lo que evoca la receta del corazón”, afirmó.
Su deseo es que la lectura también se convierta en una oportunidad para que padres e hijos compartan tiempo en la cocina, experimenten con nuevos sabores y descubran que equivocarse no significa fracasar.
“Me encantaría que se quedaran no solo con la calidez y el amor de la historia y con la conexión, ya sea personal o hacia lo familiar, sino también con eso: que un proceso creativo
siempre requiere prueba y error, y que eso está bien y es parte de la belleza del proceso”, expresó.
A ello suma su interés por despertar en los pequeños la curiosidad por la repostería y el gusto por crear con sus propias manos.
En ese sentido, considera que cocinar puede convertirse en una alternativa para recuperar espacios de convivencia en una época marcada por la inmediatez y el consumo de contenidos digitales.
“Cualquier cosa que le permita a un niño ser, jugar con su curiosidad y que las personas a su alrededor le permitan experimentar y echarse un chapuzón en todas las cuestiones que le llaman la atención, creo que es definitivamente una gran forma de contrarrestar el tiempo que se pasa en la pantalla”, comentó.

Mermelado tiene más aventuras por contar
Para Ricardo, la publicación representa también la oportunidad de explorar una nueva faceta creativa. Aunque ha construido una comunidad alrededor de la cocina en el entorno digital, convertirse en autor le confirmó que la literatura infantil es un camino que le gustaría seguir recorriendo.
“Descubrí que me hace muy feliz y que definitivamente es algo que me gustaría tener la oportunidad de continuar haciendo, si tengo la fortuna de poderlo hacer”, dijo.
Una de las razones por las que disfruta este género es la libertad que ofrece para construir mundos y personajes sin las limitaciones de la lógica adulta.
“Adoro la literatura infantil. Para mí, poder escribir libros infantiles significa que la imaginación no tenga un límite, porque un niño afortunadamente no te va a cuestionar por qué es un conejito pastelero o por qué se llama Mermelado. Simplemente probablemente le va a hacer sentido y va a ser algo lindo”, comentó.
El personaje todavía tiene aventuras por delante, aunque por ahora su creador prefiere concentrarse en esta primera historia y disfrutar el encuentro con sus lectores. Ricardo también continúa enfocado en desarrollar recetas y compartirlas con su comunidad.
La publicación, que ya llegó a manos de los lectores desde mediados de septiembre, le ha abierto las puertas a nuevos espacios, entre ellos la Feria del Libro de Monterrey, ciudad de la que es originario, y la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), en la Ciudad de México.
El autor reconoce que esta etapa lo emociona y también lo enfrenta a experiencias fuera de su zona de confort. Por el momento, prefiere no apresurar el siguiente proyecto.
“Creo que la creatividad, como cualquier proceso, requiere un poco de separación. Aunque me siento muy feliz, no me estoy cuestionando mucho el proceso creativo; me estoy permitiendo caminar un poco día a día. Ahorita estoy disfrutando que el libro es una realidad y también me estoy reenfocando en desarrollar recetas y compartir esa receta”, explicó.
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Un viaje a los recuerdos de la infancia
Más allá de acercar a los niños a la cocina, Ricardo espera que “El Conejito Pastelero” y la receta del corazón también provoque algo en los adultos: un regreso a los recuerdos, a las personas y a los momentos que marcaron su infancia.
“Para los niños, espero que Mermelado sea un nuevo compañero de aventuras, de imaginación y de crecimiento, y espero que amen a Mermelado tanto como yo. Y para los adultos, espero que el libro sea una máquina del tiempo para ellos, para que puedan regresar a esos espacios a los que ya no pueden ir o recordar a esas personas que ya no están”, expresó.
Así, la historia de un pequeño conejo pastelero se convierte en una invitación a recuperar la curiosidad, compartir tiempo con quienes queremos y recordar que, tanto en la cocina como en la vida, el ingrediente más importante no siempre aparece escrito en una receta.
CYPS