Washington.- Tulsi Gabbard renunció el viernes a su cargo como directora de inteligencia nacional del presidente estadounidense Donald Trump, alegando que necesita apartarse debido a que su esposo padece cáncer. Es la cuarta funcionaria del gabinete en dimitir durante el segundo mandato de Trump.
En su carta de renuncia, que publicó en redes sociales, Gabbard indicó que le comunicó a Trump que dejaría el cargo el 30 de junio. Dijo que a su esposo le habían diagnosticado recientemente una forma rara de cáncer de hueso y que “enfrenta grandes retos en las próximas semanas y meses”.
“En este momento, debo apartarme del servicio público para estar a su lado y apoyarlo plenamente en esta batalla”, escribió en la misiva, que fue reportada previamente por Fox News.

“La extrañaremos”, dijo Trump sobre Tulsi Gabbard
Trump, en su publicación en redes sociales en la que anunció la renuncia de Gabbard, expresó: “Tulsi ha hecho un trabajo increíble, y la extrañaremos”. Dijo que el principal adjunto de ella, Aaron Lukas, será el director interino de inteligencia nacional.
Durante el primer mandato de Trump, Lukas fue asistente de inteligencia del director interino de inteligencia nacional, Ric Grenell, en 2020. Exanalista de políticas en el Instituto Cato, un centro de pensamiento libertario, también se desempeñó como subdirector sénior para Europa y Rusia en el Consejo de Seguridad Nacional en el último año del mandato previo de Trump.
Había rumores de que Gabbard se separaría de Trump tras la decisión del presidente de atacar a Irán, lo que provocó divisiones dentro de su gobierno. Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo, anunció su renuncia en marzo y sostuvo que “no puede, en conciencia”, respaldar la guerra.
Tulsi Gabbard, veterana de las fuerzas armadas
Gabbard, veterana de las fuerzas armadas y excongresista demócrata por Hawai, forjó su nombre político a partir de su oposición a las guerras en el extranjero. Esto la colocó en una posición incómoda cuando Estados Unidos se sumó a Israel para atacar a Irán el 28 de febrero.
Durante una audiencia del Congreso en marzo, sus comentarios mesurados fueron notables por su cuidadosa falta de respaldo a la decisión de Trump de atacar a Irán. En repetidas ocasiones eludió preguntas sobre si la Casa Blanca había sido advertida de posibles consecuencias del conflicto, incluido el cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de Teherán.
Gabbard expresó en comentarios por escrito a la Comisión de Inteligencia del Senado que no había habido ningún empeño por parte de Irán para reconstruir su capacidad nuclear después de que los ataques de Estados Unidos del año pasado “aniquilaron” su programa atómico. Esa declaración contradijo a Trump, quien ha afirmado repetidamente que la guerra era necesaria para frenar una amenaza inminente por parte de la República Islámica.
Intercambios incómodos con legisladores
Esto creó varios intercambios incómodos con algunos legisladores, los cuales le pidieron a Gabbard su opinión sobre la amenaza que representa Irán en el papel de principal funcionaria de inteligencia del país. Ella respondió repetidamente que la decisión de atacar fue de Trump, no suya.
“No es responsabilidad de la comunidad de inteligencia determinar qué es y qué no es una amenaza inminente”, expresó.
Gabbard se va después de que Trump destituyera a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, a finales de marzo, en medio de crecientes críticas por su liderazgo del departamento, incluido el manejo de la ofensiva migratoria del gobierno y la respuesta a desastres.
La segunda integrante del gabinete en irse fue la secretaria de Justicia Pam Bondi, luego de la creciente frustración por la forma en que el Departamento de Justicia manejó los archivos relacionados con el financiero Jeffrey Epstein. Y la secretaria del Trabajo, Lori Chavez-DeRemer, renunció en abril, después de ser blanco de varias investigaciones por conducta ilegal.
Una selección sorprendente para el cargo
Veterana de las fuerzas armadas pero sin experiencia en inteligencia, Gabbard fue una selección sorprendente para encabezar la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI, por sus siglas en inglés), que supervisa las 18 agencias de inteligencia del país. Se postuló a la presidencia en 2020 con una plataforma progresista y su oposición a la participación de Estados Unidos en conflictos militares en el extranjero.
Mencionando su experiencia militar, argumentó que las guerras de Washington en Oriente Medio habían desestabilizado la región, hecho que Estados Unidos fuera menos seguro y costado miles de vidas estadounidenses. Posteriormente Gabbard abandonó la contienda y respaldó a quien finalmente ganaría, el presidente Joe Biden.
Dos años después dejó el Partido Demócrata para convertirse en independiente, diciendo que su antiguo partido estaba dominado por una “camarilla elitista de belicistas” e ideólogos “progresistas”. Posteriormente hizo campaña para varios republicanos de alto perfil y se convirtió en colaboradora de Fox News.
Más tarde respaldó a Trump, quien también criticaba duramente las guerras pasadas de Estados Unidos en Oriente Medio e hizo campaña con la promesa de evitar guerras innecesarias y la reconstrucción de naciones en el extranjero.
Irán causó tensiones tempranas
Pero la fricción con el presidente comenzó poco después de que iniciara su segundo mandato y designara a Gabbard para dirigir la ODNI, que se creó después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 para mejorar la coordinación entre las agencias de inteligencia del país.
Poco después de asumir el cargo, Gabbard testificó ante legisladores que no había datos de inteligencia que dejaran entrever que Irán pretendiera desarrollar armas atómicas. Después de que Trump lanzara ataques contra sitios nucleares iraníes en junio, dijo que Gabbard estaba equivocada y que no le importaba lo que ella dijera.
Pareció haber recuperado el favor de Trump cuando desempeñó un papel protagónico en el intento del mandatario por reabrir el debate sobre su derrota electoral de 2020 ante Biden, a quien Gabbard había respaldado. Compareció ante un registro del FBI de oficinas electorales en el condado de Fulton, Georgia, a pesar de que su oficina fue creada para centrarse en el espionaje extranjero, no en elecciones estatales.
Sin embargo, durante una audiencia anual sobre amenazas esta semana, Gabbard testificó ante legisladores que los ataques del año pasado contra los sitios nucleares de Irán habían “aniquilado” su programa atómico y que ese país no había realizado ninguna labor posterior por reconstruirlo.
La declaración pareció complicar las reiteradas afirmaciones de Trump de que Teherán representaba una amenaza inminente, y generó varios intercambios incómodos con algunos legisladores, los cuales le pidieron a Gabbard su opinión sobre la amenaza de Irán en su papel de principal funcionaria de inteligencia del país. Ella respondió repetidamente que la decisión de atacar fue de Trump, no suya.
“No es responsabilidad de la comunidad de inteligencia determinar qué es y qué no es una amenaza inminente”, declaró en una de las audiencias de esta semana.
Gabbard impulsó grandes cambios en un año
Gabbard prometió eliminar lo que dijo era la politización de la inteligencia por parte de funcionarios del gobierno. Pero rápidamente utilizó su oficina para apoyar algunos de los argumentos más partidistas de Trump: que él ganó las elecciones de 2020.
Además trabajó para socavar los resultados de investigaciones anteriores sobre los vínculos de Trump con Rusia.
En su año en el cargo, Gabbard supervisó una fuerte reducción de la fuerza laboral de inteligencia, así como la creación de un nuevo grupo de trabajo al que encargó sopesar grandes cambios en el servicio de inteligencia.
Previamente este año, un denunciante del sector de inteligencia presentó una queja de que Gabbard estaba reteniendo datos de inteligencia por razones políticas, una queja que provocó exhortaciones de los demócratas para que Gabbard dimitiera.
Gabbard, de 44 años, nació en el territorio estadounidense de Samoa Americana, se crió en Hawai y pasó un año de su infancia en Filipinas. Fue elegida por primera vez a los 21 años para la Cámara de Representantes de Hawai, pero tuvo que irse después de un periodo cuando la unidad de la Guardia Nacional a la que pertenecía fue emplazada en Irak.
Al ser la primera integrante de ascendencia hindú en la Cámara de Representantes, Gabbard juramentó el cargo con la mano sobre el Bhagavad Gita, uno de los textos sagrados más importantes del hinduismo. También fue la primera estadounidense de la Samoa Americana en ser elegida al Congreso.
Durante sus cuatro periodos en la Cámara de Representantes se le conoció por hablar en contra del liderazgo de su partido. Su temprano apoyo a la candidatura del senador Bernie Sanders en las primarias presidenciales demócratas de 2016 la convirtió en una figura popular en la política progresista a nivel nacional.