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Historia 429

Esta es la historia 429 de 450 que te contaremos sobre León

Desde joven, Escandra Salim Alle sentía que su vida sería diferente. A los 15 años, mientras trabajaba detrás del escritorio de Banca Serfín, tenía la certeza de que algo la esperaba. No sabía qué ni cuánto tendría que luchar para conseguirlo.

Se casó a los 19 años, dejó el banco y abrió Afrodita, una tienda de accesorios para dama que llegó a tener tres sucursales. Pero los problemas económicos la dejaron sin nada. Tuvo que empezar de nuevo, esta vez con la necesidad de encontrar trabajo para sostener a su familia.

Así llegó al Parque Metropolitano de León y al Festival Internacional del Globo, en 2002, cuando el evento apenas comenzaba. Su primera tarea fue vender los stands. “Acepté por necesidad”.

Festival del Globo en 2022. Foto: Archivo AM

No imaginaba que la urgencia de conseguir un sueldo la llevaría a dirigir el evento que hoy proyecta internacionalmente a León.

Como todo en la vida, ¿cómo comienzan los grandes proyectos? Por necesidad. Cuando no son herencias, cuando no son continuación de grandes legados, los grandes proyectos comienzan por necesidad. Y así fue como comencé en el Festival Internacional del Globo, por necesidad de trabajar”, recuerda.

De Siria a León

La historia de Escandra está ligada a la migración y al trabajo. Sus padres, Mario Salim, de origen sirio, y Rosa María Alle, también de ascendencia siria, llegaron a León procedentes de Córdoba, Veracruz. Escandra creció junto a sus hermanos José Antonio, Tanini, Rosa María, Patricia, Miguel, Jorge, Mario, Silvia y Martín.

Mario Salim y Rosa María Alle, padres de Escandra Salim Alle. Foto: Cortesía de Escandra Salim

Su padre llegó a México desde Siria en 1930, cuando tenía 19 años. Desembarcó en el puerto de Veracruz y, con el apoyo de sus paisanos, comenzó a vender ropa en las calles de Cosamaloapan, luego abrió una tienda. Pero las frecuentes inundaciones le ocasionaban pérdidas. Por esa razón se trasladó a Córdoba, donde se casó con Rosa María, nacida en esa ciudad.

Mario incorporó calzado al negocio y viajaba a León para comprarlo. Durante esas visitas conoció a José Sarkis, propietario del Hotel París. Mario le expresó su deseo de vivir en León y su amigo le vendió el hotel.

Así llegó la familia a la ciudad. Escandra tenía 14 años.

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Volver a empezar

Cuando tuvo que cerrar su negocio, Escandra buscó empleo. Conocía a Gerardo Gómez Orozco, presidente del Consejo del Parque Metropolitano, y acudió a él para pedirle ayuda.

“Necesito un empleo, ayúdame”, le dijo.

Gómez Orozco y Héctor López Santillana, entonces director de Desarrollo Económico, le dieron la oportunidad de incorporarse al equipo que organizaba el primer Festival Internacional del Globo. José Luis Quesada estaba al frente del evento.

“Me pagaban 8 mil pesos mensuales”, recuerda.

La idea del festival surgió durante la administración municipal de Luis Ernesto Ayala, quien conocía el encuentro de globos aerostáticos de Albuquerque, Nuevo México, y buscaba ampliar la oferta turística de León.

La primera edición reunió entre 15 y 18 globos. Al año siguiente, a Escandra le propusieron asumir la dirección, con el apoyo de Quesada. Para la tercera edición ya encabezaba el evento. El festival enfrentaba dificultades financieras y necesitaba conseguir recursos, atraer participantes y ganar credibilidad.

Festival del Globo en 2003. Foto: Cortesía del FIG

Aprender y convencer

Escandra aprendió sobre la marcha. Buscó capacitación, tomó cursos y diplomados, asistió a conferencias y se acercó a organizadores de encuentros internacionales.

Uno de sus primeros retos fue conseguir patrocinadores. Su hijo Sergio la presentó con Nick Reyna, vinculado con la organización de eventos en Texas y con una oficina de convenciones y visitantes de Laredo. Reyna conoció el proyecto y aportó el primer patrocinio que Escandra recuerda: 350 mil pesos.

La relación también contribuyó al hermanamiento de León con Laredo.

Otro desafío era convencer a los pilotos de que León podía organizar un encuentro internacional. Gerardo Gómez estableció contacto con Phil Bryant, entonces presidente de la Asociación de Pilotos de Norteamérica.

Escandra viajó a Albuquerque para conocer el festival de globos más grande del mundo. Recuerda que caminaba por las zonas de despegue, se presentaba con los pilotos y les explicaba el proyecto de León. No siempre encontraba interés, pero insistió hasta conseguir participantes.

También tuvo que reunir los recursos necesarios para hacer crecer el evento y ganarse la confianza de las autoridades y los patrocinadores.

Crecer edición tras edición

El crecimiento tomó tiempo. Escandra considera que el festival comenzó a despegar alrededor de su quinto año.

De unos 20 globos, el encuentro pasó a 40, luego a 50 y después a 100. En 2010, con motivo de las celebraciones por el Bicentenario de la Independencia de México, Escandra se propuso reunir 200 globos. La meta se cumplió.

También estableció relaciones con organizadores de Francia, Taiwán, Tailandia, Japón y España, además de Albuquerque. Esos contactos permitieron ampliar la participación internacional en León.

Actualmente, alrededor de 40 por ciento de los pilotos participantes procede de Estados Unidos, otro 40 por ciento de distintos países y 20 por ciento de México, de acuerdo con las cifras que comparte.

Para Escandra, uno de los logros del festival ha sido acercar al público mexicano a la aerostación, una actividad que antes era poco conocida. El encuentro de León contribuyó a despertar el interés por los vuelos en globo y al desarrollo de esta actividad en otros puntos del país.

Festival del Globo en 2025. Foto: José Antonio Castro

En 2026, a 24 años de aquella primera edición, el Festival Internacional del Globo proyecta a León en el mundo.

Su impacto también se refleja en la actividad comercial de la ciudad. Hoteles, restaurantes y zapaterías reportan que los días del festival representan uno de los periodos de mayores ventas del año.

Un proyecto familiar

Sus tres hijos, Sergio, Escandra y Nadia, crecieron mientras ella trabajaba en el festival. Sus hijas participan en la organización: Escandra está al frente de la operación y Nadia se ocupa de áreas como las relaciones públicas, el contacto con los pilotos, la mercadotecnia y la prensa. Sergio sigue su propia carrera, pero está presente en el evento.

Escandra Salim Alle, realizadora del Festival Internacional del Globo de León con sus hijos Sergio, Escandra y Nadia. Foto: Cortesía de Escandra Salim

Escandra reconoce el trabajo del equipo que la ha acompañado. El resultado, señala, es la suma de esfuerzos y de relaciones construidas a lo largo de los años.

El lugar por donde llegó su padre

Hay un recuerdo familiar que Escandra habría querido compartir con sus padres. Durante una visita a Veracruz para llevar globos al puerto, el entonces presidente municipal la invitó a conocer el lugar por donde su padre había entrado a México.

El funcionario le señaló una antigua puerta y le explicó que por allí había llegado Mario Salim al país. Escandra recuerda cuánto le habría gustado que sus padres estuvieran presentes en aquel momento.

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