Yuriria.- El nivel de agua que presenta actualmente el lago cráter de Yuriria ha sorprendido a ciudadanos y autoridades municipales, quienes externaron su inquietud debido a que no se ha registrado una mejora en su capacidad de agua, pese a las buenas lluvias de esta temporada.
La dirección de Ecología del municipio informó que el nivel de la laguna ha mejorado entre un 15 y un 20% luego de varios días de lluvias, pero el lago cráter solo presenta una mejora de un 5% o menos, lo cual indica que ya es motivo de preocupación, ya que el año pasado tampoco subió su nivel, pese a las abundantes lluvias.
Ha bajado mucha agua del arroyo del capulín cuando llueve, hemos visto que llueve mucho en el cráter, pero no sube el nivel, está igual que el año pasado, menos de la mitad de todo es lo que tiene agua y lo demás no está seco, hay zacate y arbustos, pero no tiene agua, algo está raro aquí”, comentó Aranza Martínez, vecina de la colonia Bordo de la Joya.
Un misterio hidrogeológico desde 2020
Otros habitantes se dicen perplejos porque desde 2020 o 2021 no se ha vuelto a llenar el lago en su totalidad o no ha pasado del 50% de su capacidad, situación que ni siquiera las autoridades pueden explicarse, ya que no han detectado extracción de agua de este acuífero.
Tenemos datos de que el lago ha recibido agua de las lluvias y de agua que baja del cerro del Capulín, pero se ha recuperado a lo mucho un 5%; no es la primera vez que pasa esto, el año pasado detectamos que la zona que tiene agua se volvió más profunda a comparación de la parte seca, pero estamos checando de nuevo”, indicó Alejandro Sánchez, titular de Ecología.
Se espera que esta temporada haya más estudios que puedan revelar con certeza qué es lo que está afectando el aumento de nivel del lago cráter, aunque hasta el momento se desconoce el motivo por el que no se ha recuperado.
“Ya van muchos años que por más que se caiga el cielo no se ve que suba el nivel del lago, hay más patos, más garzas, más serpientes y animales que llegan a vivir aquí, pero el lago sigue con el mismo nivel, hasta parece que le cayó una maldición”, indicó Raúl Arreguín, ciudadano.
La crisis de la laguna de Yuriria
La Laguna de Yuriria enfrenta una severa crisis ambiental y socioeconómica debido a la proliferación descontrolada de lirio acuático, una maleza invasora que obstaculiza la navegación, disminuye las ventas del sector comercial y ahuyenta al turismo.
Los pescadores de la zona manifestaron su preocupación de que este brote replique el colapso de 2024, cuando el embalse se secó casi por completo, forzando a múltiples lancheros a abandonar sus costosos equipos para migrar al extranjero.
La problemática ecológica en este sitio Ramsar de relevancia internacional se ve notablemente agravada por la inoperatividad histórica de las plantas tratadoras de aguas residuales locales, las cuales no han funcionado desde su construcción.
Para contener el daño ecológico en el embalse de 15 mil 020 hectáreas —que sirve de refugio migratorio y hogar para especies en peligro de extinción como el ave mascarita transvolcánica y la tortuga de casco mexicano—, la Secretaría del Agua y Medio Ambiente (SAMA) de Guanajuato anunció una inversión de más de 4 millones de pesos.
Alineada a la Estrategia Nacional 2026-2030, la dependencia estatal ejecutará un plan integral junto con la Conagua, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua y el gobierno de la alcaldesa Victoria Eugenia Ramírez Zavala.
Las labores operativas se realizarán mediante el uso de bandas mecánicas especializadas de extracción, cuadrillas de limpieza manual comunitaria y monitoreo satelital constante.
Como medida de mitigación y diversificación ante la inestabilidad de la pesca libre, el Ayuntamiento de Yuriria, en coordinación con la Secretaría del Campo, estructuró el proyecto de una “Granja de Peces” para generar fuentes de ingresos alternativas para las familias ribereñas.
No obstante, tanto las autoridades locales como los prestadores de servicios turísticos coincidieron en que la solución definitiva requiere de una estricta concientización social y corresponsabilidad colectiva.
Esto incluye obligar a los municipios vecinos a regular las descargas residuales que alimentan las aguas de la laguna, así como organizar de forma conjunta las faenas de recolección de residuos.
AAK




