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Guanajuato.- La fe y la devoción mariana a la Virgen de Guadalupe, la morenita del Tepeyac, se puso de manifiesto este viernes con la presencia de miles de peregrinos que desde las primeras horas del día acudieron al Santuario de Guadalupe, en León.

Una interminable romería se registró desde que se abrieron las puertas del Santuario, a las 6 de la mañana, para llevarle las tradicionales mañanitas a la Emperatriz de México y que se prolongó durante todo el día.

El director de Protección Civil de León, Crescencio Sánchez Abundiz, estimó que acudieron al Santuario más de 20 mil peregrinos, llenos de fe y esperanza.

Algunos cargaban imágenes de la Virgen de Guadalupe para que se las bendijera y otros, simplemente, un pequeño ramo de flores que depositaron en el altar. A cambio, les daban una estampita con la imagen de la guadalupana, con una oración.

El fervor, la devoción y la tradición de un pueblo se hizo presente este viernes 12 de diciembre, un día de fiesta grande, pues incluso ni los bancos abrieron sus puertas, aduciendo que se celebraba el Día del Empleado Bancario.

Fiesta afuera del Santuario

En la parte exterior del Santuario, el grupo de ballet folklórico Masehualistli llevaba a cabo todo un espectáculo en honor a la Virgen de Guadalupe.

En la calle Álvaro Obregón se instalaron decenas de puestos de antojitos mexicanos, donde no faltaron los tamales, buñuelos, atoles, gorditas, tacos de tripita, enchiladas y pambazos, que eran la delicia de los peregrinos que salían de dar gracias a la milagrosa Virgen de Guadalupe.

Antes de que se construyera el Santuario de Guadalupe, la festividad se llevaba a cabo en la Catedral Metropolitana de León, de acuerdo con datos del Archivo Histórico de León. Es por ello que, una vez que se construyó el Santuario, a partir del 12 de enero de 1876, el padre Pablo de Anda decidió que se instituyera la festividad de los Inditos.

Ya con el paso de los años, se quitó la festividad en la Catedral para que la solemnidad se llevara a cabo en el Santuario de Guadalupe, como hasta la fecha.

La misa solemne en el Santuario se llevó a cabo a las 12 del día. Esta vez no fue presidida por el arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, quien estuvo en la colonia 10 de Mayo, en la parroquia de Santa María de Guadalupe, Madre de los Mexicanos.

Ahí llevó a cabo la bendición de casullas (vestidura de los sacerdotes) con la imagen de la Virgen de Guadalupe, y al final de la ceremonia litúrgica se le entregó un cáliz de madera a monseñor Jaime Calderón, en nombre de la comunidad.

A dar gracias

Muchos peregrinos fueron por pagar mandas, por milagros concedidos; otros, para dar gracias por los favores recibidos a lo largo de todo el año y otros, por simple devoción y amor a la milagrosa Virgen de Guadalupe.

Andrés Raziel Ramírez acudió al Santuario de Guadalupe a pedir por la salud de su hermano. “Vine a pedir por mi hermano para que la Virgen de Guadalupe le dé fortaleza y fuerza en su camino en la vida y le ayude a sanar. Una Virgen que es muy milagrosa. También le venimos a dar gracias por todos los favores recibidos”.

Angélica Aceves Mares llegó desde la comunidad de La Sandía a dar gracias. “Ya son 494 años de la aparición de la Virgen (1531) y vine a misa con mis hijos que llegaron del norte, y que llegaron bien, a pesar de todos los peligros que implican las carreteras en estos días. Muy agradecidos con la virgencita”, señaló Angélica.

Viva Voz

“Vine a dar gracias a la Virgen de Guadalupe por todo lo bueno en este año y a bendecir la imagen que conservaré en mi casa”, Gerardo González.

“Cada año vengo a dar gracias a la virgencita por todo lo que hace por nosotros y que nos dé protección. Vi que me bendijeron la imagen que conservaré en mi hogar”, Michel Tavarez.

“Sin duda que la Virgen de Guadalupe es la madre de todos los mexicanos, la que nos cuida y a la que le debemos muchos favores. Oremos por ella”, Verónica Domínguez López.

“Le deseamos una manda por los milagros que nos ha hecho, por ello venimos a dar gracias a la virgencita en su día”, María Elena Jasso.

“Cada año vengo a traerle un ramo de flores en agradecimiento a su generosidad y milagros, por darnos protección divina a lo largo de todo un año”, Martín Salazar.

Celayenses agradecen devolverles la salud

En Celaya, el santuario de la Virgen de Guadalupe, ubicado en la Alameda Hidalgo, se convirtió una vez más en el corazón palpitante de la fe este 12 de diciembre. Decenas de ciudadanos, como don Jesús Obregón y el señor José Antonio Lara Rodríguez, acudieron al recinto para rendir homenaje a la Emperatriz de América. Esto en una jornada marcada por la tradición, el agradecimiento y los conmovedores testimonios de milagros y promesas cumplidas.

Durante la celebración a la guadalupana, el señor Obregón relató el momento más importante de su fe: el restablecimiento de su hijo luego de una enfermedad en la garganta.

“Estuvo a punto de irse. Le pedimos mucho a la Virgen. Mi hijo… le dio una enfermedad en la garganta, pero se le complicó con varias otras cosas. Y la verdad sí, ya se me andaba yendo mi muchacho. Le pedimos mucho, mucho a la Virgen y ahí lo tenemos”, relató, visiblemente emocionado.

Jesús contó que, en un acto de profunda gratitud, ahora “le hacemos rosarios todos los días, los 46. Mandamos peregrinar en nuestra calle, con los vecinos. Ellos nos acompañan todos los años. Ya tenemos varios años haciendo esto”.

Describió esta fecha como “algo muy bonito” que comparte con toda su familia.

Los milagros en la familia

Otro testimonio similar fue el de José Antonio Lara Rodríguez, quien acudió con su nieto, Ricardo Antonio Lara Nava, vestidos de “Juan Dieguito”, en agradecimiento por dos milagros en su familia.

El primero: el milagro de su nieto. El señor Lara explicó que su nieto “cuando nació venía sentadito” y que su pie “lo traía torcido, lo traía mal”. Recordó que fueron necesarios “como unos dos años o más o menos de tres de tratamiento de su pie para que quedara bien”, gracias a su fe en la Virgen.

El segundo milagro fue el de su hija. Antonio recordó las complicaciones de salud de su hija, quien tuvo que ser operada de emergencia.

“A mi hija me la sacaron del seguro a las dos de la mañana, no me le hicieron nada y anduvimos consiguiendo dinero para poderla operar aquí en una clínica particular. La virgencita la ayudó para que saliera bien del nacimiento de mi nieto”, dijo.

Un llamado a la fe y la oración

Los creyentes aprovecharon para mandar un mensaje a la comunidad de Celaya, haciendo hincapié en la importancia de transmitir la fe a las nuevas generaciones.

Jesús Obregón exhortó: “Pues que en verdad creyeran mucho, porque la verdad sí le hace mucho milagro a la Virgen. Que recen mucho, que se acerquen mucho a Dios. Hay mucha juventud que no creía tanto, ¿verdad? Pero que las familias más grandes les enseñen lo que es en verdad nuestra religión”.

Por su parte, José Antonio, quien se identificó como “custodio de la Virgen de la Asunción y Señor de la Clemencia” y con 43 años saliendo en las celebraciones del barrio del Zapote, en las tres caídas, invitó a la comunidad a vivir la festividad con devoción.

“Que vengan aquí con la Virgen de mucho corazón, con devoción y pues a festejar a nuestra Santa Madre”, añadió.

La celebración en el Santuario de la Virgen de Guadalupe de Celaya se llevó a cabo desde muy temprano, con las mañanitas a la guadalupana, seguidas de varias celebraciones eucarísticas. A las afueras también fueron instalados puestos de comida para acompañar la tradición.

Devoción y apoyo a quienes más necesitan

El templo de Guadalupe del Puente, en Irapuato, lució repleto este día, en una de las jornadas más concurridas por la visita a la Virgen de Guadalupe.

Desde temprano, familias, peregrinos y devotos llegaron para agradecer, pedir favores y participar en las tradiciones que cada año se viven en la Calzada de Guadalupe.

Entre ellos, también asociaciones y casas hogar que instalan puestos de comida y artículos religiosos para recaudar fondos que sostienen sus actividades.

Comida y ayuda

Uno de los puestos más visitados fue el de la Casa Hogar Casa de Jesús, donde religiosas han mantenido por más de 40 años la tradición de vender comida para apoyar el internado de niñas.

“La comida, como mole, tamales, enchiladas, carnitas y atole, la hacemos con el fin de ayudarnos aquí en la casa. Cada año es una tradición. Ya tenemos muchos años vendiendo comida”, explicó la hermana María Dolores, quien detalló que el recurso recaudado se usa tanto para las niñas como para el mantenimiento del edificio.

Además de comida, ofrecen buñuelos, tómbola, artículos religiosos, chocomiles y aguas frescas. Dentro de la casa se colocan mesas para quienes desean comer ahí, aunque también hay opción para llevar.

La casa hogar, ubicada en Calzada de Guadalupe #545, a un costado de la parroquia, llegó a tener hasta 60 niñas en años anteriores, aunque hoy son pocas.

“No sabemos por qué ha disminuido. Algunos dicen que por las becas del gobierno, pero invitamos a la gente a venir a consumir para beneficio de la casa y de las niñas”, comentó la hermana.

Andrés Segovia, al servicio del templo

Entre los fieles que participaron también estuvo Andrés Segovia Cárdenas, quien desde niño creció en una familia profundamente católica, tradición que hoy lo lleva a servir en el templo.

“Esto viene de mi familia. Mis papás son 100 % católicos y ellos me han inculcado todo. Desde niño rezaba el rosario y les ayudaba en el santuario; ahora lo hago aquí en el puente”, compartió.

Andrés ofrece imágenes de la Virgen de Guadalupe, incluidas las tradicionales y la réplica de la Virgen del Puente. Lo recaudado se destina completamente al mantenimiento del templo.

“Lo que gusten cooperar es para la iglesia. Ya se han hecho mejoras: los altares revestidos de oro, la electricidad nueva, la impermeabilización. Es una capa de protección porque la base del templo estaba muy desgastada por el tiempo y las lluvias”, explicó.

Antes de despedirse, dejó un mensaje para los fieles: “Que el Espíritu Santo nos ilumine y que nuestra madre santísima de Guadalupe nos cubra con su manto. Ahora que hay tanta inseguridad, tantos pleitos y guerras, que nos proteja”.

Con fe, comida tradicional y trabajo comunitario, la celebración en el templo del Puente volvió a reunir a la comunidad irapuatense alrededor de la Virgen de Guadalupe.

Arriban contingentes de peregrinos

En Salamanca, desde los primeros minutos del 12 de diciembre, el Santuario Guadalupano de Salamanca recibió a fieles devotos que acudieron a cantarle las tradicionales mañanitas a la Virgen de Guadalupe. A lo largo del día, familias provenientes de colonias y comunidades se postraron ante la “Morenita del Tepeyac” para recordar el milagro guadalupano de 1531, cuando, según la tradición católica, la Virgen María se apareció a Juan Diego y dejó estampada su imagen en el ayate.

El ambiente estuvo marcado por cantos guadalupanos y oraciones que anunciaban la llegada de diferentes contingentes. Uno de los más esperados fue el grupo de la colonia La Cruz, heredero de la histórica peregrinación iniciada hace 59 años por trabajadores de la extinta empresa Fertimex.

Desde 1990, Jesús Muñoz ha mantenido viva esta tradición, organizando año con año a los fieles de su comunidad. Este 12 de diciembre, el contingente llegó al Santuario a las 10 de la mañana, encabezado por el extrabajador de Fertimex, quien cargaba la imagen peregrina de la Virgen de Guadalupe. Tras recibir la bendición del sacerdote, Jesús Muñoz ingresó al recinto católico acompañado por casi un centenar de feligreses.

“Le tengo mucha fe a mi madre santísima, siempre espero con gusto y alegría este día, con nervios y preocupación de que todo salga bien, pero como cada año aquí estamos”, expresó Jesús Muñoz.

Camina descalza en agradecimiento

La devoción en la colonia La Cruz ha crecido con el paso del tiempo. Algunos habitantes recuerdan que hace décadas la figura de la Virgen apareció en el muro de una vivienda, mientras que el año pasado la silueta de la Guadalupana se reflejó por varios minutos en la corona metálica que encabeza la peregrinación, un hecho que los devotos interpretaron como una señal de acompañamiento espiritual.

Entre los feligreses destacó la presencia de María Inés Barrientos, quien caminó descalza por más de una hora en agradecimiento por la salud de su familia y la suya.

“Sí es difícil y doloroso porque las piedras y los vidrios lastiman los pies, pero lo hago por agradecimiento a la Virgen de Guadalupe. A mi hermana la operaron y salió bien, a mí también me operaron y desde hace cinco años tengo insuficiencia renal, pero aquí estoy dándole gracias porque me ha dado un año más y, mientras pueda, voy a venir a visitarla”, afirmó.

María de Jesús Prieto, también habitante de la colonia La Cruz, compartió que lleva dos décadas visitando a la Virgen.

“Lo hago por fe, hace mucho tiempo la Virgen se apareció en la colonia, somos muy pecadores, pero ahí se nos apareció y se apareció en grande. Por eso nuestra devoción es muy grande”, relató.

Unidos por la fe

La celebración del 12 de diciembre conmemora las apariciones de la Virgen María a San Juan Diego en el Cerro del Tepeyac, en 1531. De acuerdo con la tradición, la Virgen se apareció cuatro veces al indígena chichimeca, solicitando la construcción de un templo en su honor.

El milagro se confirmó cuando Juan Diego extendió frente al obispo su ayate, donde llevaba rosas de Castilla y descubrieron que en la tela tejida con fibra de maguey estaba plasmada la imagen guadalupana.

Más allá de lo religioso, la Virgen de Guadalupe se ha convertido en un símbolo de identidad nacional, unidad y esperanza para millones de mexicanos, uniendo generaciones y comunidades en torno a su devoción.

En Salamanca, estas manifestaciones de fe continúan fortaleciendo y preservando una tradición que, para muchos, representa consuelo, gratitud y renovación espiritual.

salamanca virgen
A la izquierda, Jesús Muñoz, quien ha mantenido viva la peregrinación Guadalupana de la extinta empresa Fertimex que inició hace 59 años. Al centro, María de Jesús Prieto, habitante de la colonia La Cruz. Lleva dos décadas visitando a la Virgen de Guadalupe. A la derecha, María Inés Barrientos, quien caminó descalza por más de una hora para visitar a la Virgen de Guadalupe. Fotos: Alejandro García Vizcaíno

Llegan desde el jueves a La Calzada

En Guanajuato capital, la Calzada se llenó de fe, gratitud y esperanza de quienes acudieron a agradecer y cumplir sus mandas.

“Me gusta venir para darle gracias a la Virgen de Guadalupe por todo lo que hace por mí”, relató Mariela, de 13 años, quien, en compañía de Luis Alberto, su papá, subió a la Calzada de Guadalupe para estar en la misa, como cada año.

La misa se llevó a cabo en punto del mediodía, que fue el único momento en que la fila detuvo su paso hacia el altar, pues desde el jueves no pararon de llegar feligreses, familias y peregrinaciones para visitar a la Virgen.

Durante el sermón, el párroco llamó a los guanajuatenses a que aprovecharan las festividades navideñas para acercarse a sus familiares, perdonar los agravios y apoyarse en las adversidades. Dijo que la vida últimamente ha sido complicada en muchos aspectos y que es la oportunidad de unirse y ser fuertes.

Muchas personas se caracterizaron de San Juan Diego o vistieron trajes de indígenas en honor al santo, o bien, de la propia Virgen. También llevaron canastas con fruta o alimentos no perecederos que se donan a quienes más lo necesitan, como una manda o agradecimiento.

Cada año avanza sin zapatos

Karen lleva 12 años asistiendo al Templo de la Calzada para dar gracias por favores y bendiciones. Siempre lo hace descalza como una manda y este año no fue la excepción. Platicó que, en esta ocasión, dio gracias a la Guadalupana porque su mamá salió bien de una cirugía complicada.

“Es una manda que estoy pagando. La hice porque a mi mamá la operaron y es para que saliera bien de su operación. Vivimos aquí en el centro y nos subimos así, descalzas. A veces sí es difícil hacer el camino. Llevo ya 12 años; inició por mandas familiares”.

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Reportero en Periódico AM y Al Día Salamanca, con experiencia en medios de comunicación desde 1993. Se desempeñó como reportero gráfico en el periódico El Sol de Salamanca. También como reportero...