Los teléfonos celulares, tabletas, videojuegos y computadoras no deben seguirse usando como “chupones digitales” para entretener a niños y niñas: el uso prolongado de pantallas (incluso bajo supervisión) representa numerosos riesgos, no solo para su seguridad personal, también para su salud física y mental, y su desarrollo personal.
Que más allá de repartir regaños y restricciones, los papás y las mamás deben aprender a usar el teléfono celular como herramienta de trabajo y no como parte omnipresente en sus vidas, dando un ejemplo sano.
Así lo advirtió Mercedes Llamas, psiquiatra y fundadora de la clínica de tratamiento Restart para niños y adolescentes en la Ciudad de México, quien entre lunes y martes brindó varias charlas a la comunidad educativa del Instituto Lux.

Los efectos
“No es que lo estemos descubriendo nosotras, lo estamos confirmando, que (esta tecnología) está teniendo efectos físicos (en niños, niñas y adolescentes) como obesidad, pubertad precoz, problemas de la vista, problemas musculares y en general, con problemas en el desarrollo.
“Salud mental, se está comprobando que hay trastornos psicológicos que tienen su factor causal en las pantallas, por ejemplo, ansiedad, depresión, aumento de estrés, aumento de probabilidad de una autoestima baja (y deficiencias) en habilidades sociales”.
Llamas Palomar es criminóloga, especialista en trato con víctimas de la delincuencia organizada (DO), a través de su vínculo con la organización Reinserta.
Contacto con crimen organizado

Además es coautora del libro “Un sicario en cada hijo te dio”, cuya investigación le permitió descubrir que el primer contacto que niños y niñas tienen con DO es a través de redes sociales y videojuegos.
Su conferencia “Crianza en la era digital: adicción a las pantallas”, más que asustar a padres y madres, buscó concientizarlos del impacto de estos aparatos en sus hijos e hijas, incluso si la exposición es mínima, y de la gran responsabilidad que ellos tienen como cuidadores.
Recalcó que los cambios solo pueden lograrse en comunidad.
Padres de familia entrevistados por AM dijeron que conocían muchas de las cosas que abordó la especialista, pero otras simplemente los dejaron sin palabras. Y que pese a que intentan regular el acceso de sus hijos a las redes sociales y a prevenir que tengan contacto con material inadecuado, la protección debe extenderse de toda la sociedad a todas las infancias y adolescencias, pues sus hijos no viven en una burbuja.
La conferencia
Mercedes Llamas expuso ante un auditorio lleno que reconoce que este mundo está diseñado para “scrollear” o pasar infinitamente por la pantalla del celular, pero cree que hay esperanza, por lo que a los padres los retó ¿Qué tan dispuestos están a abstenerse?
La mayoría de los asistentes siguió con atención la plática, algunas personas tomaba notas en un cuaderno y muchos tomaron fotos -con sus teléfonos celulares- de las diapositivas con cifras ilustraciones y recreaciones en video de situaciones inquietantes, pero que muchos padres ni habían imaginado, como el hecho de dejar el celular en la misma habitación que el niño mientras este se prepara para dormir.
“No solo es dejar la puerta abierta del cuarto, tus hijos están durmiendo solos en la selva”. Porque el niño puede levantarse a usar el teléfono sin supervisión a horas de la madrugada.
Los temas conocidos

La especialista tocó temas conocidos como ciberbullying, sexting, sextorsión, grooming, pornografía, hasta delitos como trata de personas, adicciones.
La lista de afectaciones es larga: problemas de sueño, privación de actividades como juego libre e interacción social, desarrollo de la empatía, sin espacio para la creatividad y muy importante: sin dar espacio para aburrirse, una característica básica para superar la frustración a lo largo de la vida adulta, en bebés y niños pequeños sobreestimulación, desarrollo de ludopatía -adicción al juego en línea o apuestas-.
Pero los impactos abarcan temas incluso más profundos: pérdida de interés en las actividades cotidianas (no glamurosas, o a velocidad 1x), acceso a ideologías extremistas como los Incels y por supuesto, advirtió, la muerte del pensamiento crítico.
No confiar en autorregulación
Y que en caso de material sexual diseñado para adultos, puede provocar en los niños la idea de que son válidas las agresiones sexuales a sus parejas, y en las niñas, “falsos recuerdos” de estas agresiones.
Y la solución, dijo, tampoco es dejar o confiar en que ellos se autorregulen.
“Estamos dejando en los niños una responsabilidad que no les corresponde, eso (de señalar cuánto tiempo y con quién navegar por internet o simplemente jugar e interactuar) les corresponde a los papás, como cuidadores principales”.
Limitar uso de pantallas y celulares

No hay recetas fáciles: sugirió eliminar el consumo diario en pantallas en infancias menores de 6 años, permitir máximo 1 hora de pantallas (incluyendo la jornada educativa) de 7 a 12 años, y de 13 a 17, máximo 2 horas.
Los padres, volcarse en la escucha activa, prohibir para todos el uso de celulares en la mesa, buscar actividades físicas, deporte, mucho juego libre, para interacción social, para reconectar con ellos. Pero el éxito dependerá que las comunidades educativas y deportivas se sumen a esta iniciativa de restringir para proteger, pues de nada servirá que solo unos cuantos padres entren en la dinámica: el resto aislará a sus hijos.
Pendientes de los hijos por uso de pantallas y celulares
Deben revisar con quién charlan sus hijos, revisar los juegos, revisar los controles parentales del teléfono que estos lleguen a usar y hasta la configuración del módem de su casa, para filtrar contenido dañino.
Los maestros también deben aprender qué tecnología usar a qué edades y por cuánto tiempo.
A pesar de todo, Mercedes se dijo optimista, pues está comprobado que el cerebro de niños y niñas tiene neuroplasticidad, que puede revertir, en la mayoría de los casos, la falta de estímulos sensoriales y alcanzar los niveles esperados.
La cartita
La conferencista solicitó previo a la charla del lunes, que cada alumno, niño y adolescente, escribiera una carta de puño y letra a sus padres o principal cuidador para decirle cómo se sentía viéndolo usar el celular y el resto de la tecnología. Al terminar, cada asistente pasó a la fila de su grupo para recoger la carta. Al leerlas, varias personas se conmovieron hasta las lágrimas, pero la gran mayoría debe haber empezado a armar un plan y tomar decisiones.
Según compartió la vocería del Instituto Lux, uno de los papás compartió su experiencia de que sí le impactó verse reflejado en las palabras de su hija, de cómo a veces padres y madres están muy inmersos en la tecnología y que tiene que haber congruencia, pues si les piden a sus hijos no estar tanto tiempo conectados, ellos mismos deben limitar su tiempo en redes sociales, enviando mensajes, llamadas. Que el compromiso debe empezar con ellos mismos.
Testimonio de asistentes

De acuerdo a Saraí Parra, con hijos en segundo y cuarto grado, la conferencia le pareció muy fuerte y reveladora. “Es algo que ya sabíamos, pero no le dábamos el peso que tiene, pero con la esperanza de que se pueden hacer cambios, que se puede recuperar a nuestros niños, de protegerlos, ver las pantallas como lo que son: herramientas”.
Jesús Delgado dijo que como familia sí tienen restringido el acceso a su hijo a estos aparatos además de que tienen muchas actividades al aire libre, pero que ahora serán mucho más conscientes de su uso.
Para Alicia Ruiz, los padres de familia deben trabajar en sí mismos, en el ejemplo que dan, pero siente alivio saber que el daño es o puede ser reversible, siempre y cuando se actúe.
RAA