León.- Representantes de las Secciones 13 y 45 del sindicato magisterial pidieron a las autoridades y padres de familia definir entre ellos quién y cómo será la revisión, vigilancia y resguardo de los teléfonos celulares en las escuelas, y no asignar esa responsabilidad a los docentes, pues consideran que sería ya imposible e injusto hacer más papeleo.

Aunque celebraron que haya Parlamento Abierto en la propuesta de regular el uso de estos aparatos en las instituciones educativas, ambas declaraciones (que fueron por separado) provocaron la aprobación y aplausos de los docentes asistentes al Tercer Foro legislativo, “Por una educación segura y de calidad: regulación de celulares en las aulas”, organizado por la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología y Cultura del Congreso Local.

Ello, como parte del análisis de la iniciativa de reforma a la Ley de Educación para el Estado y a la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la entidad, propuesta el año pasado por el diputado Víctor Zanella (PAN).

“No más carga a los profesores”

“No más protocolos que caigan sobre los hombros de maestras, maestros, directivos y prefectos. No más leyes que aumenten la exagerada carga administrativa”, aseguró Raúl Espinoza Alonso, secretario general de la Sección 13 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), en medio de aplausos.

Mientras que Rigoberto Macías Vidales, secretario general de la Sección 45, afirmó que debe ser la Secretaría de Educación Pública (SEP) la que defina quién custodia los celulares, bajo qué responsabilidad y qué implica dicha custodia. También sugirió reformar los reglamentos, más que las leyes.

Esperamos como sindicato que la responsabilidad no se le transfiera jurídicamente al docente. Que no se le imponga una carga administrativa adicional, que exista respaldo legal claro ante cualquier conflicto, que se considere la realidad de cada nivel educativo”.

Rigoberto Macías Vidales, secretario general de la Sección 45. Foto: Mary Ochoa

Proteger al alumno sin perjudicar al docente

Rigoberto Macías advirtió que existe el temor de que, de alguna manera, estos nuevos protocolos lleguen a criminalizar al profesorado, tal como ya ocurre actualmente en ciertos protocolos.

“Creemos que modificar directamente la Ley de Educación podría generar rigidez innecesaria para las escuelas, cuando en realidad lo que se requiere son reglas muy claras de convivencia, lineamientos operativos y protocolos aplicables a la vida cotidiana y real que viven los centros escolares”.

“El peligro del celular”

El líder de la Sección 45 reconoció que el uso no regulado de celulares fragmenta los procesos de aprendizaje, debilita la interacción pedagógica entre docentes y alumnos, afectando la calidad del proceso educativo; también la disciplina, debilitando la autoridad escolar.

Pero advirtió también (como más tarde profundizaron los especialistas) que un teléfono en el aula y en la vida diaria de niños, niñas y adolescentes puede atraer nuevas formas de peligros, como la realización de retos virales, hasta alcanzar delitos contra la vida y la integridad, de índole sexual o secuestro virtual.

Rigoberto Macías sugirió que esta regulación no necesariamente requiere reformas legislativas directas; que puede lograrse mediante lineamientos pedagógicos, protocolos administrativos o acuerdos de convivencia escolar, pero con un diseño consensuado que incluya la visión de quienes están directamente en las aulas.

Piden capacitación digital para todos

Para ello, pidió capacitación docente en cuestiones digitales, pero también capacitación a los padres de familia y definir claramente las excepciones de cuándo sí estará permitido su uso.

Por su parte, Raúl Espinoza, de la Sección 13, pidió reconocer que la atención es uno de los recursos más valiosos del ser humano y se debe proteger ese tiempo de reflexión en las aulas donde se forja la autonomía.

Certeza jurídica para los profesores

Pero pidió que se dé certeza jurídica a los maestros, por lo que sugirió añadir a la iniciativa una aclaración: “corresponderá a las autoridades, así como a quienes ejerzan la patria potestad, la tutela, guardia o custodia, dar cumplimiento a los protocolos de control y regulación para usos de dispositivos de telefonía celular dentro de los centros educativos”.

Con dichos controles se buscará prevenir cualquier tipo de violencia digital, garantizar un entorno seguro para el aprendizaje e integridad del alumnado, lo que implica la implementación de control de señal para restringir acceso a contenidos no autorizados.

También llamó a no aplicar un protocolo homogéneo.

Raúl Espinoza, líder de la Sección 13 del SNTE en Guanajuato. Foto: Mary Ochoa

Espinoza Alonso afirmó que maestros, directivos y personal de apoyo y asistencia a la educación estarán vigilantes, “con propuesta, argumentada y firme”, pues consideran que han cumplido cabalmente su compromiso con los alumnos y con la patria, por lo que esperaban correspondencia de las autoridades.

Urge regular, coinciden autoridades y especialistas

Laura Mireya Terrones Miranda, directora de Medios, Métodos y Materiales Educativos de la Secretaría de Educación de Guanajuato, acudió en representación del titular, Juan Ignacio Sánchez.

En el foro afirmó que los gobiernos deben cuidar la formación integral de niños, niñas y adolescentes, sin soluciones simplistas, con diálogo y respeto a las reglas comunes.

Desde el plano ético, la reflexión (de hoy) es ineludible, pedir uso responsable del celular a niñas, niños y adolescentes es exigirles una capacidad de autorregulación que todavía están construyendo”. Pero regular no es castigar, es proteger, afirmó.

Mientras que Mercedes Llamas Palomar, especialista en criminología y directora de Clínica Restart, llamó a padres, maestras y legisladores a dejar de lado el adultocentrismo e involucrarse en las dinámicas y juegos en los que participan los niños. También a prevenir lo más posible el uso de las pantallas y a incentivarles a participar en actividades al aire libre, de juego y de interacción social.

Edgar Mauricio Laguna, psicólogo experto en adicciones, calificó esta dependencia al teléfono como una “tecnoadicción”, que puede llevar a conductas de riesgo como prácticas sexuales con animales o ludopatía. Y para tomar conciencia de lo difícil que puede ser, llamó a los presentes a probar en sí mismos los niveles de ansiedad que tiene cada uno, con la práctica sencilla de no revisar el celular durante media hora.

Edgar Mauricio Laguna, psicólogo experto en adicciones. Foto: Mary Ochoa

Desbordados de trabajo los profesores

Esther Angélica Medina Rivero, directora general de Cecyteg, reconoció que los docentes están desbordados por el papeleo y el cuestionamiento a su autoridad, por lo que este cuidado debe iniciar en casa, con los padres de familia.

Y advirtió que más dependencias deberán involucrarse en la iniciativa, como Salud, DIF, etc.

Esther Angélica Medina Rivero, directora general de Cecyteg. Foto: Mary Ochoa

¿Herramienta o medio de acoso?

El uso de teléfonos celulares en las escuelas debe regularse, reconocen docentes de varias partes del estado de Guanajuato, porque aunque son una gran herramienta de aprendizaje también pueden usarse para acosar a algún compañero o causar dependencia en quien lo usa.

Al participar en el Tercer Foro “Por una Educación Segura y de Calidad: Regulación de celulares en las aulas”, en León, convocado por diputados de Guanajuato, maestros pidieron a legisladores y autoridades empaparse primero de las diferentes dinámicas escolares y no “endilgarles” el trabajo a ellos.

Hicieron notar que cada grado escolar y cada escuela es diferente, dependiendo de la localidad y también de la participación de padres de familia.

Jóvenes sin capacidad jurídica ni desarrollo

“Nuestros alumnos todavía no tienen esa capacidad jurídica ni desarrollo (socioemocional) para ver las consecuencias” de un mal uso del teléfono, advirtió Pedro López Castro, director de la Telesecundaria 1129, de la comunidad de San José de los Sapos, en León.

Pedro López Castro, director de la Telesecundaria 1129, de la comunidad de San José de los Sapos, en León. Foto: Mary Ochoa

“(…Por el uso) los hábitos (del alumnado) están siendo afectados, se desvelan mucho, acceden a contenidos inapropiados. (El celular) sí apoya la parte pedagógica, pero el problema es la falta de atención, cada vez tenemos padres más ausentes, que usan el celular como premio o como método para que estén ocupados”, pero sin supervisión.

Pierden concentración

El profesor dijo que él y sus colegas ya advierten en los alumnos una sobreestimulación, necesitan sorpresas o novedades constantemente, porque si no se aburren; han perdido su capacidad de concentración.

También destacó que un conflicto en el salón, algo que solía quedar ahí, se hace más grande al exponerlo una de las partes en las redes sociales, buscando provocar reacciones.

Pedro López dijo que en su escuela tratan de concientizar al alumnado de que las redes sociales son para personas adultas, no para menores de edad, por el riesgo que implica su uso.

Difícil controlar a adolescentes

Dijo que en su escuela hacen uso del Reglamento de Convivencia Escolar de la Secretaría de Educación de Guanajuato, pero una cosa es la teoría y otra intentar controlar a 30 o 35 adolescentes que se supone deben participar en una actividad escolar con el celular.

Si tuviéramos un taller de herramientas, sierras, cautines, taladros, ¿dejaríamos a los niños con su uso descontrolado? Obviamente no, porque sabemos que un taladro puede ser utilizado para construir algo”, pero por la inmadurez del alumno amerita su vigilancia para que no sea un problema.

Pedro López llamó a los diputados a plasmar el espíritu de la ley en reglamentos claros y concisos, porque a veces hay disparidad.

Por su parte, Cinthia Mireya Zapata Mendoza es docente de tercer grado en una primaria en el municipio de Ocampo.

Cinthia Mireya Zapata Mendoza, profesora de tercer grado en una primaria en el municipio de Ocampo. Foto: Mary Ochoa

Ella aún no ve impacto de su uso en los procesos educativos. Dijo que cuando un alumno lleva un teléfono celular (algo que no está permitido), es un distractor para el resto de los compañeros aunque lo saque solo en recreo.

Tampoco hay control con niños de tercero de primaria

Pareciera “que ya no es un orgullo ser maestro, ya da miedo serlo, por la autoridad que le estamos dejando a nuestros niños. Dicen las mamás ‘Es que él se lo quiere traer’, yo les digo, ‘bueno pero quién manda en tu casa’, estamos hablando de niños de tercer grado. Y tú eres responsable de tu hijo. Desde ahí, nosotros papás, estamos dejando que el niño tome decisiones”.

Hizo notar que todas las escuelas tienen teléfono en la dirección; en caso de una emergencia, ahí pueden llamar, no es necesario que el niño o niña cargue uno.

Sobre la petición de los sindicatos de no depositar en los maestros la responsabilidad de vigilar los teléfonos en las escuelas, la maestra aceptó que la carga administrativa ya es demasiado grande, como para tener que “registrar cuántos alumnos trajeron celular, registrar no sé qué, eso nos quitaría demasiado tiempo”. Pidió que sea responsabilidad de los papás.

Hay cosas más importantes que atender

Mientras que Tokumi Guerrero Ramírez, docente de educación física en San Miguel de Allende, consideró que aunque “está bien” la iniciativa de reforma para regular el uso de estos aparatos en escuelas, hay temas más urgentes que atender, como los conflictos de padres de familia con los docentes, que a veces llegan a acoso.

Porque esta iniciativa pareciera que será un nuevo frente de batalla con ellos: “Me van a decir, es que por qué usted, maestro, me va a prohibir, si es mi celular”.

Pidió que antes de llegar a imponer una legislación, los diputados se empapen del ambiente educativo y generen más diagnósticos y, muy importante, definir quién y con qué presupuesto se van a vigilar estos aparatos dentro de la escuela.RAA

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