León.- Luego de que el arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, manifestó en conferencia de prensa su preocupación porque grupos criminales están extorsionando a comerciantes y propietarios de juegos mecánicos en fiestas patronales de Guanajuato, el secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona, dijo que se han investigado estas denuncias.
Estas denuncias también han sido presentadas por el obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, quien ha solicitado apoyo de las autoridades del estado.
Jiménez Lona señaló que en Salamanca se detectó a una persona que extorsionaba.
“En algunos casos, como Salamanca, descubrimos que era el de los cohetes quien hacía este tipo de actividades para que se cancelara la fiesta y se quedaba con el dinero. En las comunidades donde nos solicitan el apoyo se acude por medio de fuerzas del Estado”, señaló el secretario.
Jiménez Lona subrayó que lo importante es hacer del conocimiento de las autoridades estos hechos, porque lamentablemente no se les informa por miedo.
El Arzobispo señaló, al respecto, que hay coordinación con las autoridades.
“Los eventos patronales que organiza la Iglesia tienen conocimiento de las autoridades y que se puede asistir con confianza”.
Añadió que lo que buscan los grupos criminales es llenar a la comunidad de miedo para que no salgan a las calles.
“La intención de los grupos criminales es infundir miedo, ir perdiendo y replegándonos y vamos dejando espacios. Como Iglesia lo que tenemos que hacer es recuperar las calles, recuperar nuestros bosques, recuperar nuestros parques”.
Subrayó monseñor: “Tenemos que ayudarnos como comunidad. Cuando la comunidad se hace presente la comunidad tienen queden darse también”.
Por otra parte, no hubo respuesta de la Secretaría de Seguridad del Estado sobre la denuncia pública que presentó el Arzobispo.
El robo en capilla del Señor de Villaseca
La Arquidiócesis de León denunció y condenó la profanación de la capilla del Señor de Villaseca, perteneciente a la parroquia del Señor de las Hilamas. El incidente ocurrió el pasado 10 de enero, cuando delincuentes ingresaron al recinto tras realizar un boquete en la parte trasera del inmueble, el cual se encontraba en proceso de restauración gracias a un bienhechor.

Durante el atraco, los responsables sustrajeron las imágenes del Cristo y la Virgen del presbiterio. Aunque el acto fue calificado como una dolorosa profanación del espacio sagrado, la Arquidiócesis aclaró que no se cometió sacrilegio, ya que, debido a la ubicación remota de la capilla, no se resguardaba en su interior el Santísimo ni vasos sagrados.
Ante estos hechos, el padre Joaquín Reyes Aceves convocó a una misa de desagravio para reparar los daños espirituales causados a la comunidad. Asimismo, las autoridades eclesiásticas lamentaron el incremento de la inseguridad en los templos, señalando que, a pesar de haber reforzado medidas como la instalación de cámaras y bardas, los delincuentes continúan afectando los recintos religiosos.
AAK