Guanajuato.- Guanajuato regulará el uso de celulares en las escuelas para frenar el ciberacoso y las distracciones. Tras la aprobación de la ley, la Secretaría de Educación (SEG) tiene un plazo de hasta 60 días para emitir los lineamientos oficiales que regirán en todos los planteles del estado.
Las medidas incluyen el uso de dispositivos solo bajo fines pedagógicos y supervisión docente. En municipios como Celaya, algunas escuelas ya se adelantaron y utilizan “cajas de fomi” o lockers para resguardar los teléfonos durante las clases.
Sindicatos y autoridades definirán reglas sobre el control parental y el manejo de emergencias. Para reducir la ansiedad de los padres, las escuelas fortalecerán sus canales de comunicación tradicionales, garantizando la seguridad de los alumnos sin depender de los celulares.
Urgente para frenar ciberacoso
La comunidad educativa de Celaya coincidió en que la regulación de celulares en las aulas es una medida que no solo busca mejorar la atención académica, sino que también responde a una necesidad urgente de frenar el ciberacoso.
En entrevista para AM/Al Día, estudiantes, docentes y madres de familia de Celaya señalaron que el uso de la tecnología ya no es opcional y que, sin límites, representa un riesgo que debe ser atendido.
Mientras alumnas de nivel medio superior reconocieron que los dispositivos son parte de su día a día y que la autorregulación es la meta, madres de familia subrayaron que la base del éxito de esta ley no está en la prohibición, sino en la educación que se da tanto en casa como en las escuelas.

“Es bueno que haya leyes que los controlen, que los regulen, pero sobre todo que sepamos cómo darle un buen uso a toda esta tecnología, que ya no es opcional, sino parte de nuestro día a día”, comentó Camila Hernández Santiago, del cuarto semestre de la Escuela de Nivel Medio Superior de Celaya.
La estudiante, quien actualmente se desempeña como presidenta del Consejo Consultivo Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes, destacó que la ley llega en un momento crítico debido al alcance masivo del internet entre la población infantil.
“Nosotros desde pequeños crecimos ya con estas tecnologías a la mano; entonces, llegamos a la escuela y hay muchos casos de ciberbullying. Creo que es importante que los niños y niñas logren conocer los propios límites de hasta dónde puede llegar el internet”, puntualizó.
Por su parte, Vianey Castrejón, del sexto semestre del Colegio Manuel Concha Marista de Celaya, relató que en su plantel la transición física ya comenzó.

“En mi escuela ya están empezando a implementar este uso controlado. Nos llevaron como cajitas de fomi para que pongamos el teléfono ahí al entrar”, mencionó.
Uno de los puntos más alarmantes compartidos durante la entrevista fue el uso delictivo o nocivo de los dispositivos entre compañeros. Vianey relató un caso reciente en su entorno escolar que evidenció por qué la vigilancia es necesaria.
“He conocido compañeros que desgraciadamente los han grabado y estos videos los han utilizado para quemarlos o para incluso subirlos a redes sociales; entonces, al momento de utilizar estos límites para el teléfono, también restringen esas oportunidades de que haya ciberacoso y bullying”, resaltó.
Madres piden vigilancia
María Luisa Castrejón, madre de Vianey, y Perla Romero, madre de Dulce María Trejo Romero, quien actualmente cursa el quinto grado de primaria en la escuela Emeteria Valencia, se mostraron a favor de la ley, al argumentar que el uso excesivo impide el desarrollo físico y mental de los niños.

Las jefas de familia reaccionaron ante la preocupación por posibles emergencias y propusieron que las escuelas sirvan como puente directo. También pidieron que el monitoreo docente sea constante y que las llamadas permitidas sean estrictamente familiares y supervisadas.
Herramienta de vida
Asimismo, Perla compartió que su hija, quien vive con acondroplasia, no utiliza ni tiene permitido el celular.
A sus 10 años de edad, su madre mantiene una estricta supervisión, pero no descarta que en un futuro el uso de esta tecnología pueda ser un beneficio y no un riesgo.
“Ella aprenderá a utilizarlo. Son cosas que tienen que beneficiar, principalmente en la escuela”, explicó Perla, quien actualmente se comunica solo con el plantel educativo para monitorear el estado de salud de su hija.
Reto pedagógico
Para el sector docente, la implementación de esta ley representa un alivio administrativo, pero también un reto logístico. El maestro Jorge Luis Estrada, docente de bachillerato en Celaya, señaló que la clave no está en el estante de resguardo, sino en el criterio del alumno.
“Muchos nos preguntan cómo vamos a controlar las cajas de fomi o los lockers, pero el verdadero reto es pedagógico. La ley nos respalda para decir ‘ahora no’, pero nuestra labor será decidir cuándo el celular sí suma y cuándo no”, comentó.
Ejemplificó que, en una investigación rápida o en el uso de aplicaciones de idiomas, el dispositivo puede ser un aliado.
“Lo que ganamos hoy es el marco legal para que el alumno entienda que el aula es un espacio de respeto, no una extensión de su red social”, enfatizó.
Por otro lado, la maestra Elena Rocha, docente de una primaria pública, abordó la preocupación más frecuente de las familias: la comunicación en emergencias. Ante la restricción del celular, enfatizó que las escuelas deben fortalecer sus canales tradicionales.
“Entendemos la ansiedad de los padres por no tener contacto directo con sus hijos, pero la escuela siempre ha tenido mecanismos. Lo que pedimos a los papás es confianza; si hay una emergencia, la oficina o el teléfono del docente están disponibles”, señaló.
“Nuestra prioridad es que el niño esté concentrado en aprender. Además, al limitar los celulares, estamos protegiendo la privacidad de todos; ya no tendremos el riesgo de que un momento de vulnerabilidad en el patio termine siendo viral en un grupo de WhatsApp”, concluyó.
Respaldan medida
Autoridades educativas y sindicales han mostrado respaldo a la regulación, pero no a la prohibición. Señalaron que esta medida no busca alentar a los niños a llevar el celular a las aulas.
Raúl Espinosa Alonso, secretario general de la Sección 13 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), destacó que la iniciativa aprobada por legisladores busca establecer lineamientos claros para el uso de estos dispositivos en el entorno escolar.
Explicó que aún falta definir protocolos específicos según el nivel educativo, pero subrayó que la intención es permitir el uso de celulares con fines técnico-pedagógicos y bajo supervisión, principalmente mediante herramientas como el control parental.
En ese mismo sentido, Juan Rigoberto Macías, secretario general de la Sección 45 del SNTE, señaló que desde la presentación de la propuesta el posicionamiento del gremio ha sido a favor de una regulación y no de una prohibición absoluta.
Aclaró que, aunque la iniciativa ya fue aprobada, aún falta definir los lineamientos específicos, los cuales deberán ser elaborados por la Secretaría de Educación de Guanajuato en un plazo estimado de entre 45 y 60 días.
Finalmente, Juan Martín Pérez, director general de Tejiendo Redes Infancia, detalló que los entornos digitales son actualmente una realidad. Además, destacó que las plataformas digitales no fueron diseñadas originalmente para niñas y niños, sino para un público adulto consumidor.
Posturas divididas
Padres de familia manifestaron posturas divididas ante la reciente regulación del uso de teléfonos celulares en las aulas. Coincidieron en que, aunque pueden ser útiles en situaciones de emergencia, también representan un factor de distracción que impacta el rendimiento académico de niñas, niños y adolescentes.

David Morales, padre de familia, señaló que, si bien los dispositivos móviles pueden ser una herramienta útil cuando se emplean de forma responsable, también pueden afectar el desarrollo físico y mental de los estudiantes.
En el mismo sentido, José Luis, también padre de familia, consideró que el uso de celulares en el entorno escolar tiene ventajas y desventajas. Destacó que, aunque resultan útiles para mantener comunicación en caso de alguna emergencia, su uso dentro del salón de clases puede provocar distracciones.
Por su parte, Rosa María Sánchez expresó una postura más contundente al manifestarse en contra del uso de celulares en la escuela, al considerarlos el principal distractor en la actualidad.
Su nieta, quien cursa la primaria, indicó que en su escuela ya es normal ver a niños de quinto y sexto grado con teléfonos. Puntualizó que en ninguna asignatura se les pide usar el celular.

“Ha habido niños que sí no les permiten usar el celular y a veces lo usan dentro de las instalaciones, pero no hacemos actividades con ellos. Yo nada más lo tengo porque uso el transporte”, compartió la alumna.
AAK