Guanajuato.- El silbatazo inicial de la Copa del Mundo ha sonado, pero para las miles de familias mexicanas que radican en los Estados Unidos la fiesta del futbol no se vive con la misma euforia de antaño. En el condado de Los Ángeles, California, la pasión por la camiseta tricolor compite este año contra un rival silencioso, pero omnipresente: el miedo a los operativos de control migratorio.
Para Martha Esquivel, originaria de León, Guanajuato, y su esposo, Fernando Zamora, nativo de Irapuato, la Copa del Mundo evoca sentimientos encontrados.
Mientras las pantallas de televisión se encienden, las calles de las ciudades sede reflejan una notable disminución en el tráfico, no solo por el entusiasmo de ver el partido, sino porque gran parte de la comunidad ha optado por el confinamiento estratégico en sus hogares para evitar el escrutinio de las agencias federales.
“Hay un ambiente de alta represión que lo que favorece es el miedo en nuestra comunidad, particularmente en la latina y mexicana”, explicó Esquivel, quien reside en Estados Unidos desde 1995.
“Ya no se trata solamente de las personas que no tienen regularizada su condición migratoria. Muchos de los operativos de ICE (Immigration and Customs Enforcement) se están basando en muchas ocasiones no en antecedentes, sino en cuestiones de perfil racial”, agregó.

Desde la perspectiva de la activista y participante activa en favor de los derechos humanos a través de la plataforma binacional Fuerza Migrante y la fundación Mujeres Extraordinarias, el entorno actual ensombrece el torneo deportivo debido a la fuerte presión política de la administración estadounidense.
“En general, ese ambiente de miedo, de incertidumbre, sigue presente en la comunidad”, comentó.
Marta señaló que los operativos en el interior del país nunca han cesado, extendiéndose mucho más allá de las garitas y aeropuertos hacia los territorios de mayor concentración migrante. Este clima de vigilancia ha provocado una clara división en la forma de festejar, limitando el acceso a las verbenas públicas en ciudades como Los Ángeles.
“Esas personas que asistirán a los eventos públicos son personas que tienen una condición migratoria regular, que son residentes o ciudadanos”, enfatizó. “El resto de las personas lo verá por televisión, por sus teléfonos. Muchos están optando mejor por quedarse en casa. Esa libertad de transitar se nos quitó desde hace tiempo, no ahora solo con lo del Mundial”.
La sombra de la política sobre el deporte
Sentado en la misma sala, su esposo Fernando Zamora, quien cuenta con cerca de 46 años de residencia en la Unión Americana, coincidió en el desencanto. Para él, la militarización perimetral y los intereses comerciales de las instituciones deportivas han opacado el espíritu del torneo.
“Desearía que las cosas fueran con más alegría, pero da un poco de tristeza”, confesó el irapuatense. “Las declaraciones del Departamento de Homeland Security (Seguridad Nacional) advierten que va a haber presencia de ICE en los estadios o cerca de ellos. Ya de por sí la tensión existía, pero siguen insistiendo y realmente no se ve la euforia que anteriormente en otros mundiales se veía”.
Para Fernando, la actual justa mundialista se ha vuelto “controversial”, criticando tanto los altos costos de las entradas impuestos por la empresa organizadora como incidentes recientes y restricciones.
El Himno y la nostalgia de volver
A pesar de las barreras impuestas por la distancia y el contexto político, este matrimonio demostró que el orgullo por la tierra natal permanece intacto dentro de las paredes de su casa. Para ellos, el Mundial es, ante todo, un ejercicio de memoria familiar e identidad cultural.
“Nos sentimos identificados con el país del que somos originarios. Es parte de nuestra herencia, de sentir el orgullo de ver la bandera y compartir un grito en familia cuando la selección sale a la cancha. Desde la distancia, esas cosas pesan mucho”, relató Martha, quien desde temprano preparó el tradicional guacamole y las botanas para entonar el Himno Nacional en compañía de Fernando y su hija, Martha Fernanda Zamora.
Por su parte, Fernando, hoy retirado de la vida laboral, mantiene la mirada fija en el horizonte del regreso, confirmando que su corazón nunca cruzó la frontera de forma definitiva.
“Eso no quiere decir que deje de querer a México. Lo quiero y lo amo. Mi idea es regresarme para México, porque yo el corazón lo tengo allá”, expresó el irapuatense.
El Mundial avanza en las canchas de Norteamérica, pero para los miles de hogares de estatus mixto y familias mexicanas que sostienen la economía de las sedes mundialistas, el verdadero partido se juega todos los días en las calles, resistiendo con los colores de su bandera bien puestos, pero algunos resguardados tras las puertas de su propio hogar.
“Nosotros nos sentimos identificados con México, con nuestro país de origen. No necesariamente con los gobiernos, no necesariamente con las situaciones políticas, no necesariamente con las situaciones económicas. Nos sentimos identificados con el país del que somos originarios”, concluyó Martha.
Hay 14 mil mexicanos detenidos en EU por el ICE y CBP; esperan repatriación.- SRE
El 9 de junio se publicó que el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, informó que alrededor de 14 mil mexicanos permanecen detenidos en centros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), mientras esperan ser repatriados o la resolución de recursos legales para evitar su deportación.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, el funcionario explicó que la cifra se mantiene estable respecto a los reportes que previamente ha dado a conocer el gobierno mexicano.
“Hay aproximadamente 14 mil detenidos en centros de ICE y de CBP que están en espera de ser repatriados o bien tienen algún recurso en contra de esa repatriación que están esperando sea resuelto”, señaló.
Respecto a los mexicanos que fallecieron tras haber sido detenidos por autoridades migratorias estadounidenses, Velasco indicó que el gobierno de México continúa insistiendo ante Washington para esclarecer los hechos y castigar posibles responsabilidades.
Recordó que la Cancillería presentó diversos escritos formales ante el Departamento de Estado de Estados Unidos para solicitar información sobre las investigaciones; sin embargo, hasta el momento no han recibido una actualización oficial sobre el avance de los casos.
HLL