Guanajuato.- La movilidad peatonal es uno de los grandes pendientes de las ciudades de Guanajuato, de acuerdo con el Anuario estatal de espacio público en Guanajuato, publicado en mayo de 2026 por la organización Refleacciona con Responsabilidad A. C.

El informe, elaborado tras un taller con funcionarios municipales de planeación y una revisión de información pública, concluye que la accesibilidad universal sigue siendo uno de los puntos débiles de la agenda urbana.

Aunque los documentos oficiales suelen mencionar pavimentaciones, vialidades, caminos, alumbrado o transporte, pocas veces desarrollan una visión integral que considere banquetas continuas, cruces seguros, eliminación de barreras, sombra, mobiliario y conectividad peatonal.

Si el espacio público es camino y no solo destino, entonces la calidad de la ciudad debe medirse también en la posibilidad de caminar, cruzar, esperar, descansar y llegar con seguridad”, señala el documento.

El Anuario plantea que el espacio público no se limita a parques, plazas o jardines, sino que comprende un sistema continuo de calles, banquetas, cruces, corredores y lugares de convivencia.

También presenta un índice de banquetas por municipio, ponderado por población, en el que Guanajuato capital y Xichú registran el mayor déficit. Otros 12 municipios, entre ellos León, aparecen en el nivel marcado en amarillo.

Los indicadores se elaboraron con la base de Características del Entorno Urbano 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, levantada a nivel de manzana urbana. Por ello, representan una aproximación a las condiciones peatonales de las zonas urbanizadas y no la cobertura de banquetas para toda la población municipal.

El informe señala que la mayor cobertura de espacios públicos se concentra en las localidades urbanas e industrializadas, mientras que los principales retos persisten en el sureste y el norte del estado. 

El diagnóstico estatal coincide con recorridos realizados por AM en distintos municipios, donde los peatones enfrentan banquetas estrechas, obstáculos, falta de pavimentación e invasión de las aceras.

León: Crecen vialidades, no banquetas

Mientras León apuesta por ampliaciones viales para agilizar el tránsito vehicular, quienes caminan enfrentan banquetas estrechas o inexistentes, postes, desniveles y vehículos estacionados sobre los pasos peatonales.

En un recorrido por el bulevar Mariano Escobedo, desde Antonio Durán Miranda hasta La Piscina, AM detectó tramos donde el espacio destinado al peatón se reduce a unos cuantos centímetros y obliga a caminar sobre el arroyo vehicular.

También se observaron problemas similares en Ignacio Zaragoza, junto al templo Expiatorio; Camino a Comanja; José María Morelos, y Manuel J. Clouthier, donde se realizan obras de ampliación vial.

Everardo Cervantes señaló que caminar por el Centro Histórico resulta complicado por la estrechez de las banquetas. Adrián Méndez agregó que, en la zona de Delta, algunas tienen dimensiones adecuadas, pero carecen de pavimentación y se encharcan durante las lluvias.

Ernesto Ramírez, representante del colectivo URBE, consideró que las obras siguen privilegiando al automóvil.

El problema es que para ampliar los carriles generalmente se reduce el espacio peatonal. Se sigue pensando en la movilidad desde la perspectiva del automóvil”, señaló.

Añadió que en la zona norte existen banquetas que no alcanzan los dos metros de ancho, lo que dificulta el paso de personas en silla de ruedas y adultos mayores.

Irapuato: Limita el trazo histórico

En el Centro Histórico de Irapuato, la estrechez de las banquetas también está relacionada con la forma en que nació la ciudad.

Sus calles irregulares, conocidas como un trazo de “plato roto”, se desarrollaron sin una planeación formal y siguieron antiguos ramales del río Silao.

El director de Obra Pública, Manuel Venegas Pérez, explicó que esta condición es evidente en los ocho barrios tradicionales, donde el ancho de las vialidades cambia de un tramo a otro.

Las calles fueron siguiendo el derrotero de antiguos arroyos y por eso no guardan una perpendicularidad ni un ancho uniforme”, indicó.

Reconoció que muchas vialidades tienen más de 40 años desde su urbanización y presentan deterioro. El municipio, dijo, busca convertir el diagnóstico existente en un programa permanente de reparación.

Arturo Cano, vecino de la calle 20 de Noviembre, consideró que ampliar las banquetas sería prácticamente imposible porque implicaría afectar viviendas. Por ello, propuso concentrarse en su mantenimiento.

Lourdes Cervantes reconoció mejoras en el primer cuadro, como rampas y banquetas renovadas, pero señaló que en algunas calles antiguas podría reducirse el espacio vehicular para beneficiar a los peatones.

Venegas Pérez afirmó que esa visión ya se contempla en nuevos proyectos, como ocurrió en un tramo de la calle Hidalgo, donde se redujo el ancho del arroyo vehicular.

Celaya y Purísima: Aplican soluciones parciales

En Celaya y Purísima del Rincón, autoridades han aplicado medidas parciales ante la falta de infraestructura adecuada.

En calles de Celaya, peatones reportaron tramos sin banquetas, vehículos estacionados sobre ellas, postes y vegetación que obstruyen el paso.

María Elena López relató que en ocasiones debe caminar sobre el arroyo vehicular mientras los automóviles circulan a alta velocidad.

Vas siempre atenta a que no venga un coche pegado a la orilla o que alguien abra la puerta de su auto sin fijarse; realmente te sientes muy vulnerable”, comentó.

El director de Tránsito y Policía Vial, Martín Filiberto García Medina, informó que en puntos sin banquetas o con espacios muy reducidos se colocan boyas para delimitar al menos un metro de paso peatonal, mientras se canaliza el reporte a Desarrollo Urbano.

La dependencia trabaja para que las futuras obras consideren banquetas de entre 1.20 y 1.50 metros. En un recorrido, AM/Al Día detectó espacios reducidos en calles como Rayón, Zaragoza y Nicolás Bravo.

En Purísima, adultos mayores y personas con discapacidad enfrentan banquetas angostas, postes, árboles y superficies deterioradas.

Elena, quien acompañaba a una joven que utiliza andadera, explicó que debe ayudarla para evitar accidentes. María Elena, de 72 años, dijo que camina zigzagueando para esquivar obstáculos.

Rogelio Ayala Gómez, director de Obras Públicas, reconoció que algunas banquetas no son aptas para sillas de ruedas, andaderas o carriolas.

Señaló que uno de los principales problemas es la infraestructura de telecomunicaciones. Tras gestiones municipales, Telmex comenzó a trasladar sus instalaciones a una red subterránea en la calle Manuel Doblado, lo que permitirá retirar postes de la vialidad principal.

Durante muchos años nos dedicamos a construir vialidades para coches y nos olvidamos de la persona que iba a pie. Ahora tenemos que volver a planear vialidades para las personas”, afirmó.

Sur: Invaden comercios y vehículos

En Moroleón, Uriangato y Yuriria, además de la estrechez de las banquetas, peatones enfrentan la invasión de estos espacios por automóviles, motocicletas, anuncios y exhibidores comerciales.

La problemática se acentúa en la llamada calle de la ropa y alrededor de los mercados de Moroleón y Uriangato, donde algunas personas deben caminar prácticamente por el centro del arroyo vehicular.

Esto se vuelve un calvario porque tiene uno que andar esquivando motos y carros, casi a media calle”, comentó Adriana Zavala, habitante de Uriangato.

Las autoridades de ese municipio no ofrecieron una postura sobre la invasión de las banquetas ni informaron si existe un plan para atenderla.

En Moroleón, habitantes reconocieron que algunas obras recientes ampliaron las aceras, pero señalaron que continúan ocupadas por vehículos y objetos comerciales.

La alcaldesa Alma Denisse Sánchez Barragán afirmó que se han construido rampas y espacios de estacionamiento para personas con discapacidad, además de ampliar banquetas en calles de mayor afluencia.

En Yuriria, el síndico Omar González informó que se han construido rampas después de detectar carencias durante una actividad de inclusión.

Sin embargo, Aurora Hernández cuestionó su funcionalidad, pues aseguró que algunas quedan bloqueadas por postes y no permiten el paso de una silla de ruedas.

Aunque las causas varían —trazos históricos, ampliaciones viales, postes, comercio o falta de mantenimiento—, en los municipios revisados persiste un problema común: el espacio destinado a los peatones continúa subordinado al automóvil y a otros usos de la vía pública.

AAK

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