Noticias

Luis Gallaga, el artista anónimo del Juárez

Por más de 30 años se ha desempeñado como técnico teatral en el majestuoso Teatro Juárez.

Por:

Luis Gallaga. Foto: Fabiola Manzano

Luis Gallaga. Foto: Fabiola Manzano

Cuánto amor ha de sentir Luis Gallaga Jaramillo por su trabajo, que cuando tuvo la oportunidad de regresar no le importó lo mucho o poco que fuera a ganar,  en cambio le hizo feliz andar tras bambalinas, volver al espacio donde apreció una infinidad de eventos culturales y artísticos, ese lugar conocido como el Teatro Juárez donde se ha desempeñado como  técnico teatral durante más de 30 años.
Luis Gallaga Jaramillo, mejor conocido como “corre” es uno de los cinco técnicos con los que cuenta actualmente el Teatro Juárez. Platicó que por un tiempo trabajó para el  Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, pero que gracias al señor Tulio Dorado pudo regresar al lugar donde es realmente feliz.
Y es que “corre” llegó al teatro en tiempos de cervantino, en ese tiempo el andaba por ahí  ayudando a los técnicos que venían de Bellas Artes, durante la chamba alguno de ellos le preguntó que si le gustaba su trabajo y el respondió que le agradaba mucho.
En una ocasión uno de ellos lo mandó por unos cables a la Alhóndiga de Granaditas, sin imaginar que en un abrir y cerrar de ojos se encargaría de toda la instalación. Por esa razón, es que sus compañeros técnicos le pusieron el sobrenombre de   “El correcaminos”, pero con el tiempo se le quedó  “corre”.
Basta decir que el señor Gallaga siente un gran aprecio por sus compañeros, ellos fueron quienes le enseñaron lo que ahora sabe, “soy producto de la gente de Bellas Artes y de aquí”.
En el teatro ha vivido gratas experiencias, pero como ser humano también ha tenido algunas  fallas, contó que en una ocasión puso el “Huapango de Moncayo”,  un error que le preocupo bastante. Además de ello, tiene otras historias que contar, recordó que durante un espectáculo tenía que encender unos reflectores y se quedó atorado lo cual causó la risa de sus compañeros.
Sin embargo, sabe que son gajes del oficio, piensa en positivo, pues no le gusta complicarse las cosas,  por eso siempre busca una alternativa y lo demuestra con su trabajo. Dijo que su madre siempre le decía que ayudará a la gente, y esa frase ha sido de suma importancia para atender las necesidades que se le presentan en su trabajo.
Como técnico del Teatro Juárez ha aprendido muchas cosas, pues mientras el público aprecia el espectáculo, ellos están al pendiente de que todo salga bien, cualquier cosa, se hablan a través de señas, usan ropa azul y negra para pasar desapercibidos y llevan una lamparita porque el espacio regularmente está sin luz.
En entrevista dijo que cada grupo o artista es diferente, cada uno se acerca a los técnicos para decirles que  luces y reflectores tienen que encender en determinado tiempo y gracias a  sus buenas atenciones, han recibido lindas palabras de agradecimiento.
Pero su función esta más allá del teatro, pues junto a sus otros compañeros se ha dado a la tarea de enseñar lo mucho o poco que sabe a otros técnicos Además de que en un tiempo estuvo de apoyo en el programa “Cervantes para todos”, donde tuvo el gusto de viajar a otros municipios y trabajar en otros espacios culturales y artísticos del estado.
De su familia, dice que lamentablemente su padre murió cuando él era un niño, pero que su madre sacó adelante a la familia y  que además ella le enriqueció su espíritu de servicio, el cual ha sido un factor importante para su desempeño laboral.
“Corre” es una persona muy alegre, muy entregada, habla con mucho amor del teatro, él se entrega en cuerpo y alma, lo conoce tan bien como los mineros conocen la mina donde trabajan. En ese momento recordó que en el 2000 regresó al Teatro Juárez, y que cuando se despidió de su antiguo trabajo, su jefe le dijo que gracias a él aprendió una lección de vida.
A qué se refería, que muy a pesar de lo mucho o poco que le fueran a pagar en  el Teatro Juárez, el iba a ser feliz porque siempre había querido regresar. En ese instante unas lágrimas sacudieron su espíritu, reflejo de su tenacidad y perseverancia. 
Después de la entrevista, “corre” se fue a comer, porque más tarde regresaría a su trabajo. Sin embargo,  muy a pesar del cansancio en su rostro, se le vio feliz hasta el último instante.

En esta nota:
  • Sociales