Opinión

Limites al poder

El día 18 de este mes falleció Ruth Bader Ginsburg, jueza de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, reconocida jurista, luchadora incansable a favor de la igualdad de género y de los derechos individuales.

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Por: Humberto Andrade Quezada

El día 18 de este mes falleció Ruth Bader Ginsburg, jueza de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, reconocida jurista, luchadora incansable a favor de la igualdad de género y de los derechos individuales. Muestras espontáneas de respeto y afecto se han dado en gran número, al ser expuesto su féretro en la Corte Suprema y en el Capitolio.

En cuanto sucedió su muerte de manera inmediata, el Presidente Trump manifestó la prisa para nombrar sustituto al cargo y ser aprobado por la mayoría Republicana en el Senado, con la intención de aumentar el desequilibrio entre los 9 miembros que componen el máximo tribunal y asegurar así, una aplanadora.

Este tema ha desatado un verdadero torbellino en otros sectores políticos y de la sociedad, que cuestionan la fragilidad democrática ante la ambición del poder presidencial, sumándose éste tópico a otros muy controvertidos en campaña, como el mal manejo de la pandemia del Covid, la discriminación racial, la inmigración y la falta de igualdad.

Pese a lo apresurado del nombramiento, Trump no tiene  impedimento legal para llevarlo a cabo, ya que es facultad del Presidente proponerlo a los Senadores; pero los argumentos utilizados en ésta ocasión para justificar la urgencia contrastan con  lo sucedido en 2016, cuando siendo presidente Barak Obama, falleció un miembro de la Corte y los Republicanos se opusieron  al nombramiento argumentando que estaban en tiempos electorales. Hoy solo faltan 37 días para la elección y  quieren acelerar el proceso y nombrar sustituto de Ruth Bader Ginsburg.

La reacción provocada en el electorado, nos permite decir que RBG ya fallecida, inspira una batalla más, para rechazar el proceso que busca controlar las decisiones en la corte más importante del poder judicial.

Ruth Bader Ginsburg, “Notorius RBG”, -apodo que le asignaron sus admiradores como juego de palabras  por un famoso rapero fallecido también, Notorius BIG-, defendía con pasión sus ideas, pero podía ser  buena amiga de sus rivales ideológicos y compañeros en la Corte, jamás  buscaba el exterminio de los opositores, ni la imposición de dogmas.

Lo que está ocurriendo en el vecino país, más que un asunto meramente anecdótico, lejano a nuestra realidad, nos recuerda los riesgos que tenemos en México de perder los contrapesos y se imponga una sola visión, la presidencial.

Los equilibrios son necesarios, el poder absoluto como condición natural del gobernante es una desmesura e insensatez que conduce a daños generacionales.

Necesitamos Poderes fuertes, contrario a lo que ocurre hoy, en la relación con el Ejecutivo a nivel Federal y a nivel de muchos de los Estados, en los que, Poderes que deben ser autónomos actúan como mayorías serviles  y terminan convertidos en oficialías de partes para recibir instrucciones.

Ideas, creatividad, pluralidad, respeto a la ley y a los que piensan diferente, es el mejor homenaje a la jueza, a esa gran mujer y a los que creen que es posible un mundo mejor en el ejercicio de la libertad.

DA

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