Urge trabajo a las ‘picas’

Los fabricantes de zapato están padeciendo la crisis en todos los niveles y dejando sin sustento tanto a trajadores como a dueños de las ‘picas’.

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Por: Silvia Millán

Andrés Bárcenas y su producción de tenis.

Andrés Bárcenas y su producción de tenis.

León.- Pese a la pandemia las “picas” en la industria del calzado simplemente no pueden parar. Fabricantes de calzado en la colonia el Coecillo suman pedidos cancelados, zapato en bodega y pérdidas económicas y están buscando la manera de salir a f lote, porque necesitan ingresos y trabajo. La situación es peor que la crisis de 1994 para Andrés Bárcenas, un fabricante de calzado de la marca Polimar. Su taller está en pausa desde hace varias semanas dejando en bodega 2 mil 500 pares de zapato cancelados.

Andrés inició en 1974 en la industria fabricando tenis con el que tuvo mucho éxito.

Un par de sus compradores de Aguascalientes no recibieron el producto por el cierre de la Feria de San Marcos. Otros diez clientes también prefirieron cancelar por la pausa del coronavirus. El taller del señor Andrés es familiar, en él están involucrados cinco de sus hijos y 15 trabajadores que piden regresar a sus labores, ya que desde que se cerró no fue posible sostener sus sueldos.

”La gente nos pidió regresar a trabajar, nos decíandenos lo que sea para ganar algo”, señaló.

La producción de huarache y tenis está en bodega porque nadie se las compra, expuso. Esta situación es igual en otras fábricas. Tiene amigos que se quedaron con un mes de producción en sus bodegas sumando hasta 10 mil pares, advirtió. A partir de la próxima semana el fabricante va a retomar sus actividades para reactivar su taller ya que sus trabajadores no tienen otros ingresos.

La historia empresarial de Andrés Bárcenas inició en el 1974, cuando comenzó a fabricar un tenis de sintético de choclo que tuvo mucho éxito, pasó de elaborar de 24 a 500 pares. En los siguientes cinco años dejó de fabricarlo en su casa, para construir una nave y su plantilla pasó de 4 a 150 personas, llegando alcanzar una producción diaria de 5 mil pares. La crisis económica terminó con esa racha, desde entonces estuvo elaborando pequeñas cantidades.

Era un enorme negocio me daba gusto tener mucho trabajo. Me traía miles de pesos, ahora nada”, señaló.

Hace dos años sus hijos decidieron ampliar la producción para volver a comenzar. La pausa por la contingencia sanitaria tiene deprimido al señor Andrés que está acostumbrado a trabajar.

   ‘Ya me veía sin un peso’

Tras cuatro semanas de estar sin trabajar, Christian Eduardo Reyes Meza regresó a su taller para fabricar 24 pares de zapato. Sus clientes le cancelaron pedidos y se quedó con 600 pares que le representan 60 mil pesos detenidos. La producción pasó de 360 pares por día a cero. De las seis personas que colaboraban con él, se quedó únicamente con tres, las que tienen más tiempo.

Christian Eduardo Reyes Meza está haciendo el zapato por pedido para poder mantenerse.

Hay una necesidad de trabajar y vender, estamos haciendo el zapato por pedido para los clientes que siguen activos”.

Los pares que elabora se cobran al momento de la entrega, y ese mismo día les paga a los obreros ya que cobran por destajo. Este proceso se repite cuando tiene la certeza de la venta, con pedidos seguros.

Ya me veía sin un peso, llegó el momento en que no traía nada. La semana pasada fue desesperante”, reconoció.

Para el fabricante esta era su mejor temporada, ya que elabora huarache para dama y esperaba una buena temporada.

   ‘Nos cambió la seguridad económica’

Desde hace doce años Juan Quezada se dedica junto con sus hermanos a elaborar zapato de dama y niña. El taller tiene dos meses que dejó de hacer zapato, toda la gente del ramo dejó de trabajar, reconoció. En producción se quedaron 300 pares terminados y 400 en proceso que ya no le van a recibir.

Juan Quezada trabaja en un taller familiar y se pusieron a elaborar cubrebocas.

La planta tenía 20 trabajadores, a ellos les ofreció vender el zapato terminado para que ganar algo y sobrellevar la situación, detalló. Una de las decisiones que tomaron fue elaborar cubrebocas para tratar de mantener a flote los gastos, pero la realidad es que no alcanza. Ya que son pedidos pequeños comparados con sus gastos, tan solo de luz deben invertir 20 mil pesos, detalló. Su hermano, el dueño del taller, solicitó un préstamo al gobierno pero no ha recibido respuesta. La producción promedio de calzado que alcanzaba era de 4 mil pares por semana,

esta situación es muy drástica, nos cambió la seguridad económica que teníamos”, reconoció.

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