Los lentes polarizados podrían salvarte de graves peligros a tus ojos

Los lentes de sol polarizados bloquean muchos reflejos indeseados, evitan deslumbramientos, mejoran el contraste y dan mayor nitidez a los colores. 

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Por: Gonzalo Páez Padilla

Los lentes polarizados podrían salvarte de graves peligros a tus ojos

Los lentes polarizados podrían salvarte de graves peligros a tus ojos

CDMX.- Los lentes de sol polarizados bloquean muchos reflejos indeseados, evitan deslumbramientos, mejoran el contraste y dan mayor nitidez a los colores.  Es más cómodo su uso en la playa, en sitios nevados, o mientras conducimos, pero ¿cómo funcionan?

Funcionan por un fenómeno llamado polarización. En la intuición general pensamos de la luz como rayos que viajan desde la fuente de esa luz hacia los objetos. Después, estos objetos reflejan esa luz y así los podemos ver. Actualmente entendemos la luz como ondas que oscilan perpendicularmente a la dirección en que viajan. Esas ondas se llaman electromagnéticas, y son del mismo tipo que las de nuestro celular o las de la radio. Si la onda viajara hacia nosotros “veríamos” que esa oscilación puede tener cualquier orientación, por ejemplo, horizontal, vertical o en general cualquier sentido diagonal.  Cuando la luz incide en un objeto y se refleja, la luz que oscila horizontal al objeto se refleja más que la que oscila en orientación vertical, resultando en reflejos molestos. Los lentes polarizados son de un material especial que bloquea la orientación horizontal de la oscilación de la luz. Y si giramos esos lentes de posición horizontal a posición vertical entonces bloqueamos la otra componente de  oscilación de la luz, la vertical. Si ponemos dos lentes uno frente a otro perpendicularmente entre sí, vemos obscuro, simplemente no pasa luz alguna. 

Los materiales que bloquean selectivamente una orientación de la oscilación de la luz se llaman polarizadores, y tienen una larga historia. Un trocito de esa historia: en 1852 William Herapath, médico de la Reina Isabel, reportó un descubrimiento con los cristales de orina de un perro al que le había dado quinina. Un alumno suyo les había añadido yodo a los cristales y se veían verde esmeralda, pero bajo el microscopio donde se traslapan entre ellos, se veían oscuros. A estos cristalitos se les llamó herapatita y podían polarizar la luz. En 1928, a la edad de 19 años mientras estudiaba química en Harvard, Edwin Land ponía cristalitos de herapatita suspendidos en un termoplástico y los alineaba con un campo magnético potente, inventando así un método para hacer un filtro polarizador sintético conocido como Polaroid. En 1937 fundó la compañía conocida con ese nombre.

En 1949 se descubrió que las abejas son sensibles a la luz polarizada, la usan para orientarse y en sus vuelos de comunicación, y desde entonces se ha encontrado que un gran número de especies, no solo insectos, ven y usan toda una gama de patrones de polarización. Si bien algunas personas tienen algo de sensibilidad a la luz polarizada, fenómeno conocido como cepillo de Haidinger, en general los humanos tenemos “ceguera” a la polarización. Así como ocurre en otras áreas, hemos extendido nuestras capacidades naturales gracias a nuestra curiosidad e ingenio, y hoy podemos con los lentes polarizados evitar reflejos molestos y hasta peligrosos provocados por un sol deslumbrante, manejar con mayor seguridad, disfrutar más los paisajes nevados o las vistas de los atardeceres sobre el mar.

El Dr. Gonzalo Páez es investigador titular en el Centro de Investigaciones en Óptica, A.C. (CIO). Sus áreas de interés son los sensores ópticos, la biofotónica y las pruebas ópticas no invasivas. También ha colaborado con otras instituciones para la aplicación de la óptica en el patrimonio cultural.

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