(Del dominio público)

El halcón peregrino, la criatura más rápida de la Tierra, se abalanza sobre su presa a 400 km/h sin verse afectado por la enorme presión del aire. ¿El secreto? Un pequeño hueso en su nariz llamado los “tubérculos”, que ralentiza el flujo de aire y protege su sistema respiratorio.

Esta maravilla de la ingeniería inspiró a ingenieros aeronáuticos, y el diseño de motores modernos fue inspirado por él, lo que aumentó la velocidad de los aviones y aumentó su estabilidad. Incluso el bombardero B-2 estadounidense, con un valor de mil millones de dólares, se inspiró en la aerodinámica del halcón peregrino durante un ataque.

Y en eso hay una señal para los que reflexionan, Gloria sea a aquel que perfeccionó todo, y colocó en una pequeña criatura un secreto que llevó a la humanidad a un tremendo desarrollo.

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