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Cuando una alcaldesa incumple una sentencia judicial y el tribunal le advierte consecuencias, llamarlo persecución política luce como evasión y no como defensa. En Apan, el problema no es un ataque a la democracia, sino la negativa reiterada de Zorayda Robles a entregar información pública a una regidora, obligación básica de cualquier gobierno municipal. Convertir un incumplimiento legal en narrativa de victimización puede funcionar en redes sociales, pero no borra los constantes señalamientos ni la percepción negativa entre la ciudadanía.
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En México se contabilizan más de 7 mil casos de sarampión y aunque Hidalgo apenas registra cuatro, el gobierno estatal mantiene una estrategia preventiva que da resultados. Existe coordinación entre el gobierno estatal y las instituciones de salud, con el llamado constante a la vacunación en los 84 municipios. Mantener bajos los contagios también es una forma de cuidar a las familias y de demostrar que el trabajo anticipado sí marca la diferencia.
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Continúa la jitomatiza en Morena Hidalgo, pues su dirigente Marco Antonio Rico jura que eso no va con el manual del movimiento, explicó que el caso ya va camino a la Comisión de Ética, ese lugar casi mítico donde todo se investiga y rara vez hace ruido. Mientras tanto, persiste la sensación de que la realidad suele ir un paso adelante del discurso y con mandado incluido.
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En Pachuca, un ciudadano decidió que la calle era el lugar ideal para deshacerse de su basura, como si el espacio público fuera una extensión del patio trasero. Gracias a la denuncia vecinal, la unidad desde la que se arrojaron los desechos fue localizada y asegurada. Recordemos que tirar basura en la vía pública es una falta que daña la imagen urbana y el entorno de todos. La limpieza de la ciudad no depende solo de operativos, también de responsabilidad y respeto por los espacios comunes.
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Ahora los conflictos cotidianos parecen resolverse ya no con palabras, sino a jalones y empujones, como si la violencia fuera una vía rápida y aceptable para descargar frustraciones. Lo preocupante no es solo el espectáculo viral que ocurrió en Pachuca, sino la normalización de estas conductas, incluso en espacios concurridos y con menores presentes. Vale la pena recordar que la violencia no arregla nada, solo escala los problemas, y tanto ciudadanía como autoridades tienen la responsabilidad de frenar estas escenas.
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