Noticias

Día de la Santa Cruz, un festejo para los trabajadores de la construcción

Raúl Pérez tiene once años como albañil y narró a AM Hidalgo su experiencia.

Por:

Foto: Especial.

Foto: Especial.

Con pala y espátula comienza su día desde muy temprano, Raúl Pérez es un albañil que ha trabajado desde pequeño, en parte para apoyar a su hogar, pero principalmente para solventar sus gastos. La necesidad lo obligó a separarse de su familia a los doce años.

Oriundo de Huejutla, comenzó a los nueve años en el oficio de la construcción; tuvo que dejar la primaria para conseguir dinero.

“Aprendí por necesidad propia, porque no tenía cómo solventar mis gastos. Vengo de Huejutla, por buscar un empleo mejor llegué Pachuca, me vine solo, hace dos años, ahorita tengo 23”.

Trabajar desde niño es algo muy difícil, pues como Raúl relata, no es la misma vida que cualquier otro niño que va a la escuela y que es apoyado por su familia.

“La verdad no tienes la infancia de un niño normal, que convive con su familia y con sus padres, tienes que salir adelante, ponerte a trabajar. Como no estudié me puse a trabajar y me quedé en la primaria”, dice con la voz entrecortada mientras desvía la mirada hacia un muro en el que se está secando el cemento que hacía no mucho había aplicado.

“Alguna vez pensé en seguirle al estudio pero con el trabajo empecé a generar dinero y me fui más por eso que por la escuela, no tenía alguien que me apoyara a terminar los estudios y por eso ya no continué”.

El mismo trabajo lo orilló a dejar a su familia desde muy temprana edad, aún era un niño cuando se separó de sus padres.

“En ese tiempo estuve con la familia hasta los doce años, de ahí me empecé a ir a trabajar a las ciudades, empecé a trabajar para mí y vivo solo desde ahí”.

Comenzar desde tan corta edad le ha permitido escalar muchos peldaños en la jerarquía de la albañilería, y cuenta que este oficio necesita dedicación.

“Empiezas haciendo lo más fácil, vas aprendiendo conforme lo que te diga el maestro, te vas dando cuenta de cómo se hace. Está en ti si te decides a seguirle, vas practicando haciendo las cosas. Te nace el gusto. Yo dije, me voy a poner a trabajar de esto porque gano bien, me va bien y me gusta, le voy a echar ganas para poder hacer más cosas”.

De todo lo que aprendió, dijo que son tres ramas de la albañilería en las que es experto, aunque sus compañeros trabajadores opinaron que tiene otro gran talento.

“Soy muy bueno en los acabados de azulejo, en el pegado de tabique, y cimbrar muros...” Al decir eso, a lo lejos se pudo escuchar: “echar caguamas es lo que mejor le sale”, en voz de otro trabajador que escuchaba atento mientras Raúl contaba su vida.

Así brotó una carcajada que cambió su semblante que permanecía serio desde el comienzo de la entrevista.

Respecto al día de La Santa Cruz que se festeja hoy, tres de mayo, dijo que las celebraciones son diferentes entre las regiones, pero todo está relacionado.

“Se festeja diferente en cada lugar, aquí y en Huejutla es parecido, pero cambia. Allá se va a la iglesia a dar gracias por el día y los familiares festejan con una comida: mole, zacahuil o tamales. Se empieza a trabajar desde temprano, como siempre, solo que esta vez es hasta medio día, por respeto”.

“De ahí en adelante se para el trabajo y se descansa para poder convivir con tu familia, en las iglesias hay música de viento, bandas y el sindicato de albañiles de Huejutla es el que organiza, ellos hacen todo, rentan un lugar y ahí convivimos todos”.

En cuanto a su futuro, quiere aprender de lleno una rama de la construcción, para dedicarse a eso y especializarse más.

“Me gustaría aprender nuevas cosas, como ser soldador, hacer trabajos de albañilería más grandes, edificios, casas, mis propios desplantes de casas, eso me gustaría porque ya he trabajado en hoteles, también estuve en la macro plaza de Huejutla, haciendo un supermercado”.

No descarta la posibilidad de continuar con sus estudios, pero dejó en claro que falta algo de tiempo para ello.

“A la mejor sí le sigo a la escuela, pero después porque el estudio sí es indispensable,

lo haría siempre y cuando tenga la oportunidad, ahorita le quiero chingar a lo de albañil”.

Cuando el reloj marcó medio día, Raúl y sus compañeros comenzaron a guardar sus instrumentos de trabajo, limpiaron palas, picos y espátulas, comenzaron a cambiarse de ropa y se retiraron de la construcción, hoy es día de la Santa Cruz y toca festejo.

En esta nota:
  • dia del albañil

Y tú, ¿qué opinas?