Estudia y le gustan las aves; con dedicación, Fátima supera la debilidad visual

Con 15 años de edad acude a una escuela que le ha permitido recibir educación básica, el apoyo de su familia es fundamental para mejorar su trabajo.
 

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Por: Miriam Avilés

Estudia y le gustan las aves; con dedicación, Fátima supera la debilidad visual

Estudia y le gustan las aves; con dedicación, Fátima supera la debilidad visual

A diferencia de otros niños, Fátima Ávila asistió a una escuela hasta que tuvo 13 años de edad.  

Débil visual de nacimiento, fue sometida a varias cirugías que la mantuvieron alejada del ámbito escolar, pero desde hace dos años sus padres la llevan a una institución especializada en la enseñanza para personas débiles visuales. 

Orgullosa de su avance, Fátima dice que ya puede leer textos por sí sola y que aprendió a sumar, restar, dividir y multiplicar. 

Aunque reconoció que va paso por paso, pues en ocasiones se le dificulta asistir a la escuela debido a que sus padres deben trabajar y no hay quien la lleve hasta el centro de Pachuca

“Me encanta estudiar y ya leo textos normales. Me gusta el tema de las aves”, explica la joven, quien relató que en casa sus papás y dos hermanos le enseñaron las primeras letras, así como a leer, aunque no de corrido; sin embargo, desde que acude a la escuela ya lo consiguió.
 
Vestida con uniforme azul y lentes rosas, la sonriente adolescente explicó que en Ciegos Fundación Hidalguense A.C., aprende instrucción básica. Lo que más le agrada es la convivencia con otros niños y adolescentes de su edad, quienes tienen su misma condición y ánimo para trabajar.
 
A Fátima siempre la acompaña un adulto, pues aún no camina sola en la ciudad. Su padre, Andrés Ávila, explica que la visión de su hija es de 70 por ciento en un ojo, mientras que el otro es completamente ciego.

Mientras camina con su hija y la guía, el padre de familia narró que fue una gran sorpresa enterarse que tendría trillizos, dos hombres y una niña, pero no contaban con que la niña tendría este problema visual, además de algunas afectaciones neuronales. 

A partir de ese momento atendemos a nuestros hijos, pero a ella más por su situación. Mis otros dos hijos ya están grandes, tienen 15 años y prácticamente son independientes, pero a la niña la traemos y llevamos a la escuela”, explicó.

Señaló que con el apoyo de familiares, él y su esposa salen adelante, pues desde el nacimiento de los trillizos su tiempo es completamente para sus hijos. Sin embargo, lamenta que Fátima no pueda asistir diariamente a la escuela, pues los permisos que debe pedir en el trabajo son constantes y se organiza con su esposa para poder llevar a su hija. 

Saber que ella quiere salir adelante es una gran motivación para la familia completa, pues a veces, aunque no tenga tarea o sepa que es difícil, trata de ayudar a sus hermanos”, compartió Andrés Ávila.

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