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Francisco Olvera es un mafioso: la Güera

Bajita, de piel clara y cabello pintado de rubio, Edith Ibarra siempre ha generado polémica entre aquellos que la reconocen

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Foto: Víctor Valera

Foto: Víctor Valera

Edith Ibarra Jiménez, La Güera presa durante casi seis años por un despojo agravado que no pudo comprobar el juez, hace cuentas y se duele de la actitud de muchos, entre ellos del ex gobernador Francisco Olvera a quien lo señala como “un mafioso”.

En La Marquesa, una colonia de reciente creación del noreste de la capital, la controvertida lideresa acepta brindar su primera entrevista en libertad, con AM Hidalgo.

Bajita, de piel clara y cabello pintado de rubio, Edith Ibarra siempre ha generado polémica entre aquellos que la reconocen como lideresa social y quienes la acusan de vender terrenos que no le pertenecen a personas de escasos recursos.

Fue regidora en el ayuntamiento de Pachuca, cuando Olvera Ruiz fue presidente municipal, y tras obtener su registro como candidata a diputada federal por el PRD, la detuvieron en enero de 2012.

Ella piensa que sus aspiraciones políticas motivaron su captura y también provocaron que el gobierno estatal desalojara de manera violenta a 150 familias de la colonia Abril, pese a que, asegura, los terrenos se compraron a los dueños.

A sus cincuenta años, esta mujer originaria de Calnali, los recuerdos la llevan de la sonrisa a un llanto suave y mudo, siempre frente al cuadro de un tigre gris que pintó durante sus años de prisión.

En la cama de un hospital y en la cárcel, conoces quiénes son tus verdaderos amigos-, suelta. Sin embargo niega que haya sido traicionada.

El peor mafioso

Francisco Olvera “se atrevió a tocar a mi familia, no solo me tocó a mí, a mis hijos los anduvo persiguiendo, los sacó de la carretera, los mandó al hospital… si hablamos de mafias, puedo decir que es el peor mafioso que hay en el estado”.

Apunta que el ex mandatario también ofreció concesiones de taxis para que la denunciaran. “Se prestaron a decir que los había despojado, cuando saben que me vendieron, les pagué y no les debo nada”.

Por tanto, si tuviera de frente al ex gobernador, le diría que “sea más humano y que a pesar de todo tiendo la mano cuando él la necesite”.

Descarta que haya sido beneficiada por los ex gobernadores en turno. “Jamás, nos podrían decir que tengo una notaría, bienes de otro tipo, puedes verificar que no es así”.

Más denuncias penales

Edith Ibarra se muestra serena, libre, saluda a los vecinos que la reconocen, pero existen más de 600 denuncias penales en su contra por fraude. “Estoy ofreciendo pruebas como los contratos de compraventa”.

Cuando el 17 de octubre salió de la cárcel, los dueños de las parcelas iniciaron una demanda de juicio civil en contra de ella. Tal situación amenaza su libertad e impide que realice reuniones con más de cinco personas. Además, “aseguraron mi casa y la de mi hijo”.

Charla sin prisas en medio de sillones floreados mientras cuida en la cocina con una sartén que tiene chiles rellenos y una más con sopa de fideos, que acaba de preparar.

Enumera las causas penales en su contra por despojo agravado de predios en la 20 de noviembre y que iniciaron cuando “empezó a coquetear” políticamente con el sistema.

“Trataron de envenenarme”

-Mira mami, ya me cansé de hablar contigo, de tratar de tranquilizarte. Me da tristeza porque eres mujer como yo, pero no aguanto tanta amenaza, de a cómo nos toque -, dice Edith Ibarra a una interna del penal de Pachuca que la amaga con una punta.

Con la ayuda de un cinturón logra apartar a la mujer pero después los ministeriales la encierran en un cuarto con hombres. Uno de ellos le dijo: “no se preocupe madrina, le hacemos esquina”.

Los bañaron con agua fría y Edith Ibarra fue enviada a la cárcel de Tula. “Estuve 21 días en el hospital por la neumonía y las compañeras que se compadecían me daban plátano o dulce”.

Pero no siempre fueron malas experiencias, recuerda en la casa de su hermana, en la Marquesa.

En el penal de Pachuca, inició la gestión para construir un edificio destinado a combatir adicciones, y mejorar la sala de visitas, obras que quedaron inconclusas.

“Construimos una iglesia que el padre Marciano terminó, así como 15 cuartos con tal de disminuir el hacinamiento en el área femenil”.

Los zapatos deportivos color rosa combinan con una tela que cubre su cabello y resaltan la playera negra. Edith Ibarra. Es una mujer en paz consigo misma, que lucha por reconstruirse luego de atravesar un infierno.

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