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Sospechan que Tridente causa cáncer en Tepojaco

Aseguran que la planta usa el drenaje urbano para el desecho de las sustancias químicas y expide gases a cielo abierto

Por: Hidalgo Redacción

Yurico Dávila

Yurico Dávila

Ubicada a 200 metros de la comunidad de Tepojaco, la empresa Tridente se encuentra como la principal sospechosa de causarle daños a la salud de los vecinos. Ya se contabilizan dos muertes y cinco enfermos de cáncer.

Y aunque el gobierno de Hidalgo detuvo las actividades de la agroindustria hace trece días, no se ha dictaminado la clausura definitiva como exigen los pobladores desde la noche de la contingencia química que los llevó a bloquear la autopista federal México-Pachuca como medida de presión.

Por trece años la agroquímica ha utilizado sustancias carcinógenas y los habitantes sospechan que hay una relación entre las actividades de la agroquímica y la incidencia del cáncer.

Aseguran que la planta usa el drenaje urbano para el desecho de las sustancias químicas y expide gases a cielo abierto.

Tragedia multiplicada

Unos 50 metros separa el camino de acceso de la agroquímica y la calle Cacamatzín donde habitan unas 100 familias; pese a la cercanía, la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) autorizó el empleo de 44 sustancias altamente peligrosas, seis de ellas precursoras de cáncer y 17 prohibidas de uno a 69 países.

En Cacamatzín hay un portón grande con un moño blanco en recuerdo de Dana, de quien se modificó el nombre para respetar su memoria.

Sus padres, Sara y Gaspar mandaron construir una capilla en la sala de su casa para resguardar las cenizas, falleció el 30 de diciembre de 2014 con apenas 20 años.

Retratos con flores de colores, hadas, figuritas de porcelana llenan la capilla de dos pisos. Un epitafio blanco reproduce con letras doradas el texto que escribió a sus padres días antes de morir.

Quince meses antes, una biopsia reveló que un sarcoma había invadido su hombro derecho.

“El cáncer fue tan agresivo que a mi hija le dieron tres meses de vida”, narra Sara conteniendo el llanto. Gracias a la intervención médica oportuna y a los cuidados hospitalarios Ana vivió un año más.

A inicios de 2013, un olor muy fuerte y penetrante salió de las coladeras, Sara lo describe entre gas LP y lodo podrido, en el momento de la fuga, dice, la joven se daba un baño e inhaló los vapores, tres meses después comenzó a manifestar dolor en el hombro derecho.

La familia acudió a distintos médicos sin obtener respuesta en las primeras semanas, hasta que una biopsia practicada en el hospital Juárez de Ciudad de México, el 18 de agosto de 2013, arrojó el diagnóstico:

“Sarcoma de miembro Torácico Derecho. Lo inicia hace tres meses posterior al sufrir trauma directo sobre la articulación escapulo humeral, izquierda presenta dolor localizado que progresa en intensidad, aumento de volumen de la región edema de la extremidad”, refiere el expediente médico 934170.

“¿Cuáles son las posibilidades de que mi hija enfermara de cáncer si no hay un sólo caso en mi familia o en la de mi marido? Todos son longevos, han vivido hasta 100 años. Se enfermó por contaminación ambiental”, cuestiona y responde al mismo la madre de familia.

Una protuberancia fue creciendo en el hombro de Dana, los médicos le amputaron el brazo derecho en un intento de frenar el cáncer pero no funcionó.

“Donó su brazo al hospital para investigación, porque la enfermedad que la atacó es muy extraña, mi hija fue muy valiente”.

Pese a la intervención quirúrgica, la metástasis invadió ganglios del cuello y pulmones. Tras un año tres meses Dana falleció.

Cinco meses después del sepelio de Dana, el hijo de siete años de su vecina Doricela comenzó a presentar síntomas de una enfermedad grave.

Mi niño estaba muy decaído, no quería comer, bajó rapidísimo de peso, hasta que el 15 de mayo de 2015, en el hospital de La Raza le practicaron un estudio de medula ósea, ahí se le detectó leucemia linfoblástica aguda”.

En dos años de terapia, el pequeño recibió diez sesiones de radioterapia para inhibir filtraciones al sistema nervioso central.

Actualmente es atendido en el Hospital del Niño DIF Hidalgo donde semanalmente recibe quimioterapia intramuscular, sesiones mensuales de quimioterapia y quimioterapia intratecal cada bimestre.

“La doctora me dijo que había dos posibilidades para la enfermedad de mi hijo, causas genéticas ó ambientales..

En mi familia no hay ningún antecedente de cáncer. Me preguntó si había empresas contaminantes en los alrededores, pero yo desconocía, hasta el 13 de septiembre, cuando se registró la fuga.

Después del accidente todo comenzó a tener sentido para nosotros”, refiere Doricela.

Más casos

A cuatro casas de Sara vive la señora Lilia, a ella le detectaron cáncer de abdomen superior e inferior en 2015.

Otra vecina de Cacamatzín de nombre Teodora padece cáncer de colon. En la misma calle habita la señora Felicitas, quien recibe tratamiento por cáncer de matriz y el joven Oscar, quien sufre cáncer de riñón.

Sara, Doricela y un grupo de vecinos de la comunidad se han movilizado para presionar el cierre definitivo de la empresa dedicada a la elaboración de pesticidas y fertilizantes desde la nube tóxica que afectó a un número indeterminado de pobladores.

No obstante, el secretario de Gobierno, Simón Vargas Aguilar, sólo reconoció el caso de Román Monter, quien falleció el 21 de octubre.

Antes de la nube tóxica, los pobladores ignoraban el tipo de actividades que se efectuaban a menos de 200 metros de sus casas, lo que sí percibían, era un olor peculiar, entre gas LP y lodo podrido, especialmente en las mañanas y noches.

Químicos carcinógenos y prohibidos

Las sustancias precursoras de cáncer que utiliza en sus procesos son Malation, Diuron, Clorotalonil, Folpet, Mancozeb y Tiofanatometilico además tienen restricción de venta entre uno y tres países.

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