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EL DERECHO DE GIL BORJA

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Por: Arturo Gil Borja

Sin pretender enaltecer o criticar el trabajo de las auto defensas en estados como Michoacán o Guerrero, pareciera que durante mucho tiempo, ciertos centros de población no han tenido mayor opción que tomar las armas en su propia defensa.

Héroes y villanos han aparecido, pues hemos leído sobre actos heroicos de algunos integrantes de estos grupos populares, así como terribles abusos de poder, su pretexto de la defensa a la seguridad vecinal.

Un caso muy sonado y que en muchos sentidos ha causado grata admiración, es el del Dr. José Manuel Mireles, en Michoacán, a quien se le atribuyen actos de valentía y gallardía en defensa de sus conciudadanos.

Fue juzgado, aparentemente bajo injusticias, por el anterior régimen y ahora reconocido con el nombramiento de subdelegado del ISSSTE, en el estado en donde desarrollo su liderazgo en las autodefensas.

Hasta ahí, estando dentro o fuera de la ley su actividad, todo era reconocimiento; no obstante lo anterior, el médico, sin medir ni mediar justificación alguna, realizó comentarios lacerantes en contra de las parejas de los derechohabientes de tal seguridad social.

Con el fin de no reproducir la noticia, en síntesis, expresó que los nosocomios debían atender a la primera “piruja”, a la segunda… hasta la quinta; palabras más, palabras menos, denostando a la mujer al equipararla con una actividad sexual moralmente incorrecta.

Las críticas iniciaron y el Presidente de la República, casi de inmediato, le otorgó el perdón, posterior a que el propio Mireles ofreciera, vía twitter, una disculpa.

Muchos seguidores del médico en comento, salieron en su defensa expresando que no se olvidaran de los actos heroicos realizados por el galeno, pues no solo había defendido hombres, sino también salvado la vida e integridad física de cientos de mujeres.

Me parece que dichos comentarios, lejos de justificarle, resultan totalmente desafortunados, pues la violencia verbal, termina generando violencia física.

Tan sólo hagamos cuentas y en lo que va del presente sexenio, desaparecen más de 10 mujeres al día, muchas de ellas ni siquiera se ha podido conocer su paradero, pero bajo el esquema de violencia e inseguridad que vive el país, es probable que hayan sido víctimas de diversos delitos.

Es totalmente injustificable que cualquier “héroe”, sea promotor, por el medio que sea, de la denostación y agresión hacia las mujeres, pues son figuras públicas y ejemplos a seguir.

No es válido que so pretexto de salvar vidas, se les pueda entonces agredir y sobajar al resto de las personas, pues es entonces, el legado y ejemplo que deja a sus seguidores.

No pretendo restar el valor de los actos del Dr. Mireles, pero jamás estaré a favor del insulto y denostación a la mujer, y más cuando se representa a una institución que está al servicio de la gente.

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

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