De valores y precios

SOLILOQUIO

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Por: Lety Saavedra

Todos tenemos la capacidad de darle valor y poder a las cosas, a las personas, al exterior, juzgamos las situaciones, las acciones, a los demás, empoderamos los vicios, las satisfacciones pasajeras, nos volvemos adictos a cualquier cosa, comprar, tomar, trabajar, estudiar, fantasear, cantar, o a una persona, cosas que nos hacen bien pueden convertirse en grandes problemas, cuando perdemos el valor justo y olvidamos el precio.

Nos ilusiona fantasear, creamos metas y objetivos sobre aquello que imaginamos, en ocasiones sobrevaloramos los resultados por una imagen limitada que nos proyecto nuestro cerebro, y creamos historias, por ejemplo, nuestro cerebro nos deja ver una imagen, una fotografía de nosotros mismos sonriendo al obtener algo, ya sea material, físico o emocional, entonces nos inventamos la historia, como estoy sonriendo en esa foto, si obtengo eso, voy a ser feliz.

Como impulso puede ser muy bueno, es decir es parte de la vida, el problema es cuando se nos olvida que tiene un costo, la desilusión, la adicción, el vacío, o tristeza son frecuentemente los resultados de sobre valorar, de empoderar, de relegar en algo externo nuestras emociones, o plenitud, en pocas palabras de hacerse el occiso y no hacerse responsable de sí mismo, de sus errores y acciones.

Cuando uno entiende que aquellos problemas, emociones y malestares, que muchas veces nos enfrascan son consecuencia de nuestros propios pensamientos, de aquellas trampas de buscar en el exterior lo que esta en uno mismo, entonces se da el primer paso para quitarle importancia y ver desde el cristal de la experiencia y aprendizaje, se que el contexto no puede cambiarse, ese es el punto precisamente, existen cosas que no pueden cambiarse, pero si la manera que nos afectan.

Quitar el poder que se ha repartido al exterior y concentrarlo en llenar los propios vacíos, permite prepararse para el golpe de realidad, para el momento de pagar cuentas, para que no duela tanto, para volver a confiar, para seguir soñando, para no perder la esperanza, aprender a medirse, conocer la fuerza y capacidad que se tiene, es uno de los pasos hacia la libertad.

A partir de ese momento no importa lo que pase alrededor, la felicidad se la provoca uno mismo, el dolor se controla, los sueños se viven con confianza y comienzas a disfrutar sin utilizar, a llenarte de ti para poderte compartir, y felizmente equivocarte hasta poder ser mejor, y deleitarse con lo sencillo, valorar aquello simple que casualmente es gratis.

ACLARACIÓN                                               
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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