Opinión

El cine mexicano se olvida los momentos históricos

DESDE EL PROYECTOR

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Por: Mariano Bouchot

La industria cinematográfica mexicana del presente crece y se sostiene gracias a contenidos ligeros que han tenido gran aceptación en sus diferentes plataformas de proyección, ya sea en salas de cine o en streaming. La apuesta de los productores y distribuidores de México se ha posado en las comedias, de situación y románticas.

Basta con echar un vistazo al ingreso que tuvieron el año pasado títulos como No manches Frida 2, que recaudó 329 millones de pesos en taquillas; Mirreyes vs Godínez, que obtuvo 238 millones de pesos en su paso por cines y Tod@s caen con un taquilla de 136 millones de pesos.

Revisando las cifras de ingreso en salas y del consumo en streaming de años pasados, podemos encontrar qué tipo de cine es el favorito del público mexicano. Salvo honrosas excepciones, la mayoría de estos éxitos cinematográficos nacionales, poseen una muy limitada calidad en cuanto su contenido se refiere.

Tanto productores como distribuidores en nuestro país, han dejado de invertir en otras propuestas de género, como lo es el cine histórico. Si bien, producir una película de época, requiere una alta inversión, es cierto que también puede ser redituable.

El magnífico cineasta español Alejandro Amenábar, autor de Tesis; Abre los ojos; Mar adentro; entre otras estupendas películas, estrenó a finales del año pasado su más reciente trabajo, Mientras dure la guerra. Es un retrato cinematográfico del inicio de la Guerra Civil Española, en 1936. Amenábar presenta este filme desde el punto de vista de dos personajes claves de la historia de España: el de Miguel de Unamuno, prócer de la literatura española y el de Francisco Franco, antes de ser el generalísimo, antes de ser el dictador. Esta una película que permite a los espectadores, asomarse a un momento crucial para el pueblo español del siglo XX.

En México cada vez se produce menor contenido cinematográfico histórico. Hace diez años, con motivo del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, se produjeron títulos de corte histórico. Hidalgo, la historia jamás contada; dirigida por Antonio Serrano, estrenada en el 2010. Del mismo Serrano, en 2012 llegó Morelos; y en 2013 se estrenó la película 5 de mayo, dirigida por Rafa Lara.

Productores de Estados Unidos, Francia e Inglaterra, generan continuamente películas dedicadas a su historia, a su identidad nacional. En México parece que los que producen y distribuyen cine se han olvidado de los momentos históricos del país que bien podrían ser atractivos para las taquillas y las pantallas nacionales.

ACLARACIÓN
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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