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Michael, los medios y la justicia. 

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Por: Iván Lozano

Frenología | Diseño: Grupo AM

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La televisión fue mi principal medio de entretenimiento durante muchos años, desde mi infancia hasta pasados los 30. Por supuesto, Los Simpsons forman parte de las referencias de las que hecho mano a diario para interactuar con el mundo sin perder la cordura. 

En un episodio, Homero es acusado de acoso sexual y, en un vuelco irónico, se convierte en blanco del escarnio público a raíz de su exposición negativa en la ‘pantalla chica’ (término de treintañero), en la que depositó toda su confianza antes y aun después de ese incidente. 

Hace unos días la cadena Fox decidió retirar de su catálogo el episodio en el que aparece un apócrifo Michael Jackson que rescató a Homero de la locura y compuso una canción de cumpleaños para Lisa, en el que participó el propio artista con su voz; esto, luego del revuelo causado tras la aparición del documental Leaving Neverland, dirigido por Dan Reed.

El documental fue presentado en el festival de cine de Sundance el pasado 25 de enero, donde estuvieron presentes James Safechuck y Wade Robson, quienes aparecen en el trabajo de Reed narrando su experiencia con Jackson, quien habría abusado de ellos cuando eran niños. 

Posteriormente, Leaving Neverland se ha distribuido en otros sitios y provocó respuestas diversas. Por ejemplo, además de la cadena Fox, emisoras de Canadá y Nueva Zelanda decidieron no reproducir más la música del llamado Rey del Pop; incluso, se rumora que el contrato para los derechos de distribución de las canciones de Jackson permanece en espera de las reacciones del mercado ante la reanimada polémica.

La primera acusación contra Michael Jackson por abuso sexual fue en 1993 con Jordan Chandler, caso que no llegó a tribunales luego que el cantante llegara a un acuerdo económico con la familia de Jordan, entonces con 13 años de edad, por 23 millones de dólares.

Posteriormente, en 2005 se llevó a cabo un juicio contra Jackson derivado de la acusación de Gavin Arvizo, quien también señaló al cantante de abuso y acoso sexual. En aquella ocasión, al causado fue declarado inocente.  

Sin embargo, las medidas tomadas recientemente por algunas empresas derivan únicamente de las declaraciones vertidas en el documental y de las reacciones que se han generado al respecto a través de diversos medios, especialmente redes sociales, presumo, por la posibilidad de que las opiniones de las personas respecto a Michael Jackson impacten directamente en el consumo de su material, lo que afectaría los bolsillos de los empresarios.

La circunstancia permite lecturas varias. Una de ellas es que los medios de comunicación y su capacidad de influir en la opinión y decisión de consumo de las personas, ejerce mayor influencia en la toma de decisiones de las empresas que los fallos emitidos por autoridades oficiales, en este caso, judiciales. 

Jackson fue acusado ante las autoridades estadounidenses por abuso sexual y sometido a juicio por ello y declarado, finalmente, inocente de ese caso. Sin embargo, parece que su reputación ha recibido un golpe más severo proveniente del escarnio público derramado en medios de comunicación y, ante la duda y contrario a la conocida máxima legal, parece que en esta época hay que comprobar inocencia antes que culpabilidad. 

Por otra parte, tal parece que los ciudadanos tampoco toman demasiado en cuenta las determinaciones de autoridades oficiales para ejercer un juicio sobre algún tema y optan por reconocer la validez de las declaraciones hechas en medios de comunicación.

No culpo a la sociedad por desconfiar de autoridades, como mexicanos padecemos a diario equivocaciones, incompetencia y corrupción de las instancias encargadas de impartir justicia y, no obstante que en Estados Unidos gozan de mayor credibilidad, no están exentas de los mismos puntos flacos.

Como cualquier medio de comunicación, el cine y la televisión son mamparas que bien pueden emplearse para la difusión y denuncia de abusos y delitos, como los que las presuntas víctimas de Michael Jackson acusan, especialmente cuando el propio aparato gubernamental falla en la atención a las víctimas.

Sin embargo, cuando opiniones difundidas en medios son suficientes para condenar a cualquier persona por cualquier acusación, sin alcanzar un proceso legal constituido, nos ha llevado a situaciones extremas, como (guardando toda proporción) los casos de personas linchadas en varios puntos del país únicamente porque alguien publicó en Facebook que desconocidos robaban infantes en tal o cual comunidad.

El poder de los medios de comunicación ha sido comprobado en ya muchas y diversas ocasiones y una vez más Los Simpsons lo parodiaron en aquella ocasión cuando Homero, al verse libre de las acusaciones por acoso sexual, se reconcilió con su viejo televisor al que volvió a creerle todas y cada una de sus palabras, sin cuestionar nada.

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