Opinión

La identidad en el aire

SOBRE LA FILOSOFÍA Y SU EJERCICIO

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Foto: Grupo AM

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Si quisiéramos indagar en los orígenes de las universidades actuales, sin duda tendríamos que remontarnos a la Academia, que fue un centro educativo y de investigación, inaugurado en Atenas,por el filósofo Platón, 300 años antes del nacimientode Cristo. Otro esfuerzo meritorio fue el de su alumno más reconocido, Aristóteles, con su Liceo. 

¿La intención de ambas escuelas? Construir un espacio propio donde se pudiera reflexionar y dialogar acerca de los problemas filosóficos, al estudiar partes específicas del conocimiento, como geometría y astronomía. 

Mucho tiempo después se establecieron las universidades medievales europeas, que se centraron en la enseñanza y formación académica en cuatro ramas, las primeras carreras: derecho, medicina, teología y filosofía (a veces nombrada como “Artes”).

Lo que encontramos en estas tres menciones históricas es que la filosofía de alguna manera se ha hecho presente en la educación, gracias a su espíritu crítico y su constante preguntar, a veces como motor, otras como meta a lograr.

Pero si revisamos la oferta actual de las universidades, cada vez es más extraño encontrar lugares donde se enseñe e imparta, sin ser la excepción nuestro querido Hidalgo, ya que ni la Máxima Casa de Estudios del estado la ofrece en sus planes de estudio.

Cabría hacerse la pregunta: ¿por qué ha ido desapareciendo la filosofía, si tiene tanta historia? Las respuestas son muchas, pero una de ellas es elenfoque actual de la educación. Ahora se estudia una carrera universitaria no para saber más, se hace con miras a lo laboral, es decir: para aspirar a un trabajo, en teoría, mejor remunerado. Ya no se forman personas reflexivas, se crean trabajadores, que sepan hacer y obedecer.

Además está la inserción laboral: ¿en dónde puede trabajar un profesional de la filosofía? Les aseguro que si abrimos el periódico jamás encontraremos un anuncio que diga “buscamos filósofos”, da la impresión de que nuestro sistema de producción económico no les encuentra mucha utilidad.

La lógica de su argumento es: “¿para qué nos sirve una persona que esté preguntando todo el tiempo, que cuestione las metodologías y los fines? Si de lo que se trata es de hacer y producir”. En esta acepción quizá la filosofía de verdad no sirva, porque de hecho no tiene un amo al cual complacer (no es servil).

Por más que nos parezcan estériles los debates filosóficos, porque muchas de las veces no se logra llegar a esa tan ansiada verdad definitiva que los clausure, el camino es mucho más importante que la meta: la filosofía más que una propositiva respuesta debe ser una espinosa encrucijada, que nos obligue a pensar como ejercicio todo el tiempo, por más cansado que esto sea.

En un lugar como Pachuca, donde el sistema de expectativas es casi siempre el mismo: aspirar a trabajar en un partido político o en gobierno (porque es donde se gana más), apoyados en “la palanca” más influyente y mejor conectada que podamos encontrar, para después gastar el salario ganado en alcohol los fines de semana, porque: ya habíamos quedado que las voces de la opinión doxa dicen que“aquí es aburrido y no hay mucho qué hacer” más que matar el tiempo (o ahogarlo). 

Donde lo más importante es tener un coche de agencia y el celular más actualizado, para poderlos presumir en reuniones familiares y reencuentros generacionales, como garantes de que nosotros síestamos triunfando.

En lugares así, también es necesaria la filosofía, para que por lo menos seamos capaces de preguntarnos: ¿cuál es el sentido en toda esta locura? Y más allá: ¿realmente vale la pena que se nos vaya la vida en ella? 

Estudiar algo que no nos gusta, solo para asegurar un futuro laboral, heredando una plaza o aprovechando al tío bien conectado. Trabajar ochohoras diarias, de lunes a sábado en algo tedioso que no disfrutamos, solo porque nos deja dinero seguro. 

Gastar en vicios que de hecho ponen en riesgo nuestras vidas, que nos hacen propensos a múltiples enfermedades: como enfisema, cáncer o la tan temida gota. Artilugios que solo son novedosos un año, porque que al siguiente habrá que renovarlos,en un círculo vicioso…

En todos estos contextos, la filosofía ofrece por lo menos un silencio entre tanto ruido, un momento de reflexión, la tan necesaria bocanada de aire, una herramienta que nos puede ayudar a denunciar aquellas estructuras que generan situaciones injustas, que nos limitan en cuanto a nuestro potencial creativo y humano. 

Y ni siquiera se necesita certificarse como pensador, con cédula profesional y título, porque de hecho la crítica no debería ser encerrada y limitada a lo académico, podemos desarrollar la sensibilidadreflexiva en diversos espacios, lo importante esabrirlos y tomarlos, la filosofía como forma de vida y no sólo como teoría. 

Teniendo siempre la motivación de querer aprender más y volver a la esencia básica con la que cuentan que se utilizó el término por primera vez, aquella que le atribuimos a Pitágoras: “sabios los dioses, nosotros filósofos: aspirantes a la sabiduría”.

¿Cómo no va a ser útil la filosofía en la ciudad del viento? Si, por lo menos, nos puede ayudar a pensar en qué hacer con nuestras vidas, en un lugar donde, como ya hemos denunciado, a primera vista secarece de identidad y de saludable memoria.

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