Pandemia VS Emociones: 1/0

LA MEJOR VERSIÓN DE TI

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Por: Romina Marín Islas

Como cualquier partido deportivo pareciera que nos va ganando la pandemia y nosotros seguimos con hartazgo, ansiedad, enojo, frustración y tristeza… y está bien. Nadie puede juzgar lo que no ha vivido en carne propia ya que el dolor es algo que tenemos en común, aunque es diferente en cada uno.

Todos podemos experimentar diferentes sensaciones y pensamientos que surgen por la cuarentena, como desesperación porque no llega la vacuna. También hemos sufrido al reprimir emociones que están más relacionadas con cómo decidimos afrontar una crisis.

Para algunos la situación actual ha sido una catástrofe, pero otras personas han progresado individualmente. Por difícil que parezca comprenderlo, hay oportunidades para afrontar la crisis, como modificar hábitos, pasar más tiempo con la familia, caminar en el campo, pedir ayuda profesional terapéutica. Quienes así lo han hecho comprendieron que no es necesario ser perfecto, solo tienes que ser tú.

Podemos partir desde admitir lo que sentimos, reconocerlo, afrontarlo y modificarlo. Para lograrlo, aquí unos pequeños consejos:

Comienza por analizar qué te molesta del otro, cómo se proyecta, tus emociones o debilidades al exterior, no te desgastes, enfócate en ti, la carencia del otro no es tu asunto.

Presta mucha atención a todo lo que te causa emociones negativas, es necesario que lo aceptes para no seguir con el rollo de sabotearte porque eso te bloquea, impide que des un paso hacia tu bienestar. Es muy liberador dejarte en paz e inclinarte hacia lo que puede ser un crecimiento.

Crea conciencia sobre los malos hábitos, hacia tus impulsos negativos, son muy malos para ti. Los actos que no te permiten avanzar son obstáculos, aprende a brincar para que no te sientas lleno de culpa, miedo e inseguridad.

Aprende a sentir la tristeza, el dolor, porque es un acto de valentía y amor propio.

Cuando dudes de ti, de una situación, haz una pausa, respira y siente agradecimiento por lo que puedes mejorar. Sí hay una lección que te llevaría a aprender, pero de nada sirven los maestros si el alumno no está dispuesto a comprender para qué existen los malos momentos. Repito: respira y agradece.

Hay situaciones que no van a ayudarte a cambiar, porque si sientes que algo está mal contestarás con la mente y no con el despertar de darte cuenta que hay posibilidades para no renunciar a tu potencial.

A veces ser amable es mejor que tener la razón. Decide si merece la pena, ya que no necesitas una persona genio que hable, sino un corazón sincero que escuche. Aprende a distinguir por qué hay comportamientos en los demás que te molestan. El que no repara repite, elije qué batalla no comenzar por tu salud emocional.

No todos son tus enemigos ni tu competencia, no le des fuerza a la gente tóxica. Nadie se disculpará contigo por las cosas que te hacen, solo te culparán por tu nueva forma de reaccionar, por la manera en que aprendiste a poner límites.

Por último, recuerda que el miedo no evita lo malo ni la peor de las desgracias, pero si algo esta claro es que el temor te impide vivir. Aprende a adaptarte y a ser la mejor versión de ti mismo.

ACLARACIÓN                                                  
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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