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Perspectiva

Los logros de Trump

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Diseño: Grupo AM

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Sería impensable que todo lo hecho por Donald Trump sean tuits ofensivos, ataques a musulmanes y agresiones a México. El propio New York Times, a quien agrede un día sí y otro también, reconoce que su esfuerzo por eliminar burocracia y miles de normas inútiles propicia la confianza y la inversión.

En México los empresarios sufren un doble calvario: la exagerada regulación y las dependencias a las que se les tiene que “cumplir” con trámites y más trámites. Todo por dos razones, la normatividad de locura que ayuda a la burocracia a frenar proyectos a menos de que haya dinero de por medio.

En Estados Unidos ya se siente el poder liberador de la desregulación. Para ejemplificar el tema, Trump ordenó apilar las reglas federales y resultó el equivalente a varios metros cúbicos de papeles.

Cierto que desregular la explotación del carbón para plantas eléctricas causa emisiones de nocivas, cierto que liberar a la banca para que haga lo que quiera puede generar otra gran recesión. Pero tan malo es descuidar el medio ambiente y la salud de los bancos como ponerle un freno de mano a todo.

En México cualquier proyecto urbano conlleva una normatividad absurda, cualquier contratación de obra pública de importancia está marcada por la discrecionalidad y la corrupción. Podemos ejemplificar con el distribuidor vial Benito Juárez en León, el Ferroférico en Celaya o la absurda contratación del acueducto que traería agua de Jalisco a Guanajuato. Ahí ya está construida la presa, ya se invirtieron miles de millones de pesos pero la obra para traer el agua tiene 7 años de retraso.

Un amigo empresario me comentaba que después de 4 años “está por conseguir” el permiso para un parque industrial de 40 hectáreas. Le pedían un estudio de impacto ambiental donde sólo hay huizaches.

Otro empresario de Guadalajara construyó sus oficinas centrales. Tardó cuatro años en conseguir el permiso. Se propuso no dar mordida y anduvo todo el tortuoso camino de la tramitología. Otros empresarios prefieren pagar mordida y no perder tiempo. Es una competencia perversa que cuesta muchísimo al país, en empleos, crecimiento y generación de valor.

En octubre fuimos a visitar a un familiar que vive en Dallas, ciudad que no visitaba desde hace algunos años. Cuando vi lo que crecía el norte de la zona metropolitana en el municipio de Plano, vi una ciudad nueva. Miles de hectáreas con nueva vivienda, oficinas de multinacionales que no existían y un desarrollo urbano que genera empleos, riqueza y oportunidades.

Sólo Querétaro tuvo la visión de impulsar la industrialización y el desarrollo urbano, tuvo, como estado, la iniciativa de construir el aeropuerto que será el más importante y moderno del centro del país. Y no se lo entregó de regalo a una empresa extranjera como el Aeropuerto del Bajío.

Ahora que comienzan las campañas políticas es la oportunidad de los ciudadanos y los medios de preguntar asuntos concretos. Que ya no nos tomen el pelo con promesas vacías, que nos digan con precisión cómo van a lograr todo lo que dicen. Será responsabilidad  de los ciudadanos pedir cuentas, explicaciones y proyectos. Meade, “México, una potencia mundial”, ¿cómo? Anaya, “ingreso universal” ¿cuánto y de dónde? López Obrador, “perdón a los criminales” ¿y los familiares de las víctimas?¿y la ley, él será la ley? Eso y más debemos preguntar.

Fe de erratas: ayer publiqué que Anaya podría ser el más parecido a Trump por su elocuencia. Quise decir a Barack Obama.

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