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Tránsfugas

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Diseño: Grupo AM

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En España les llaman tránsfugas o personas en perpetua migración y en lenguaje político significa quienes pasan de un partido a otro. Al cierre de las precampañas políticas quienes deseaban participar en algún puesto de elección popular o en una lista de plurinominales y no fueron incluidos por el “dedo” de su partido, se van.

Llama la atención la huida de priistas y panistas despechados al rumbo de Morena. Un ejemplo sorprendente es el de Miguel Ángel Chico Herrera, actual senador por el PRI por Guanajuato.

Por algún mal entendido o por un desaire del presidente nacional, Enrique Ochoa, Chico queda fuera de listas y de posibilidades de seguir su carrera política. Ahora, como tránsfuga, su horizonte puede ampliarse a Morena, ese partido político parecido al rancio PRI del pasado. Si nos fijamos bien, toda la configuración de Morena se debe a su líder AMLO. No hay candidato importante sin su aprobación.

La estrategia de López Obrador es sumar todo lo que encuentre en el camino, sin distinción de credos, ideologías o historiales. La aceptación del PES o Partido Encuentro Social, dista mucho de ser una fórmula liberal. El PES tiene raíces conservadoras, contrarias a las libertades individuales y acusa singularidad religiosa. El Peje dice “viene” porque ayuda al Alma. Una respuesta de risa.

Las encuestas son el imán de los tránsfugas, de quienes deciden cambiar de partido no porque estén convencidos de su nueva ideología, o porque ven en Morena la esperanza de México. Huyen porque imaginan un barco hundido y ven la oportunidad de la permanencia personal. Germán Martínez, ex presidente del PAN va en la lista de plurinominales de Morena. Pero lo más sorprendente es la presencia de Napoleón Gómez Urrutia en esa misma lista. El líder del sindicato más duro e intransigente del país se apresta al regreso de su exilio canadiense después de ser buscado por la justicia mexicana, acusado de embolsarse 55 millones de dólares de “su” sindicato después de la privatización. La distancia ideológica de Germán Martínez y Napoleón Gómez Urrutia es abismal. ¿Cómo integrar un partido con el chile, el dulce y la manteca de la clase política? Suponemos una estrategia de “inclusión”, de juntar a cristianos fundamentalistas con líderes radicales o morigerados conservadores como Martínez, ex del PAN. Si a eso le añade la simpatía de la maestra Elba Esther Gordillo y su familia; la candidatura de un futbolista al estado de Morelos y otros desatinos, conoceremos la dimensión verdadera de la presunta “Regeneración Nacional”.

¿Cuál será el papel de Chico en su huida? Su carta a Enrique Ochoa habla de sinsabores, de desencuentros y reclamos, nunca de ideología. El PRI tuvo alguna vez el ideal de un México con “justicia social”, con movilidad e instituciones sólidas. Ahora en los tres partidos principales prevalece el oportunismo político. Esa es la ideología vigente.

Con el avance de las campañas veremos más tránsfugas con el movimiento de las encuestas. Si se consolida y permanece la ventaja de AMLO, es probable que miles de priistas sigan el ejemplo de Chico, atraídos por el viejo dicho: “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.

La escasez de ideales y la confusión y corrupción de las ideologías muestra a un país vacío de verdaderos líderes. En toda la precampaña sólo escuchamos ruido, mucho ruido repetido hasta el cansancio en spots de radio infumables. Una pregunta sencilla que parecería tonta: ¿en qué creer, a quién creer? (Continuará)

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