Opinión

Reflexiones finales en torno al homicidio de Olayet Cabrera

COLUMNA JURÍDICA

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Por: Oscar Mora | Firma Jurídica Díaz

Poco después de las 22 horas del martes 19 de noviembre de 2019, el Tribunal de juicio oral encargado de resolver sobre la inocencia o culpabilidad de los acusados en el caso Olayet Cabrera, liderado por la jueza Celsa Aguilar Flores, emitió su resolución en la que, tras poco más de 40 horas de arduo debate y 35 pruebas testimoniales y periciales desahogadas, así como las correspondientes documentales, encontraron elementos más que suficientes para dictar sentencia condenatoria a los señalados como coautores de la desaparición y privación de la vida de la ex servidora pública del Ayuntamiento de Pachuca de Soto, Hidalgo.

No será hasta el 26 de noviembre cuando, sin entrar nuevamente a discusión sobre si fueron o no culpables los ahora sentenciados, se debatirá respecto a la pena a imponer tanto a Leticia como a Edgar César, así como respecto al monto de reparación del daño que se deberá cubrir a la familia de Olayet y en su caso, al Ayuntamiento municipal por el robo del dinero por concepto de retroactivo del cual se dolieron durante el desarrollo del proceso penal, el cual, cabe aclarar, continuará por la vía de ejecución a no ser que la defensa de los culpables omita presentar recurso de apelación o juicio de amparo directo.

Y si bien como ciudadanos podemos estar satisfechos por el hecho de que los jueces actuaron conforme a derecho y dictaron lo que todos pedían a gritos (fallo condenatorio), no menos cierto es que la muerte de Olayet Cabrera permite que se reflexione respecto a la conducción de nuestras autoridades tanto para efectuar y respetar lineamientos administrativos para, por y con sus empleados, como para llevar a cabo una investigación eficaz alrededor de una desaparición y posterior homicidio. Tragedia que también permite cuestionarnos si como sociedad tenemos una verdadera cultura de la legalidad en la que se respete el principio de presunción de inocencia.

Lo anterior, ya que es imposible considerar razonable y mucho menos justificado que un Ayuntamiento Municipal, en pleno siglo XXI, atendiendo a la situación de violencia e inseguridad actual, le encomiende a una de sus trabajadoras el traslado de más de trescientos mil pesos en efectivo, a plena luz del día, de un lugar a otro, sin las mínimas condiciones que le garanticen, al menos, regresar con vida a su lugar de trabajo.

Tampoco resulta plausible que la fiscalía mantenga en extremo sigilo el desarrollo de la investigación frente a las víctimas indirectas y sus asesores legales, tal y como ocurrió entre el hallazgo del cuerpo de la víctima y la notificación a la familia, con independencia de las pesquisas efectuadas a través de entrevistas con la policía, mismas que finalmente se convirtieron en datos de prueba enunciados en la audiencia inicial, ya que como víctimas indirectas, tanto la madre como el ahora viudo de Olayet, tenían todo el derecho de conocer de manera pronta y sin limitación alguna, el desarrollo de todas y cada una de las lineas de investigación para el esclarecimiento de los hechos.

Del lado opuesto de la moneda, reconozco el desempeño de los medios de comunicación tanto locales como nacionales al momento de cubrir y dar seguimiento al caso de Olayet, siempre respetando los tiempos procesales y sobretodo el principio de presunción de inocencia alrededor de los entonces imputados y ahora sentenciados, a pesar de que como sociedad, seguimos linchando a toda persona que es presentada ante un juez y señalada por su probable participación en uno o varios delitos, olvidando que, constitucionalmente toda persona es y debe ser tratada como inocente hasta que se demuestre lo contrario.

En fin, 509 días después de que se le vio por última vez con vida y tras un proceso extremadamente complejo pero favorable, podemos decir como sociedad: descansa en paz, Olayet Cabrera Carranco.

Y tú, ¿qué opinas?