Opinión

Si yo fuera...

Peña aCorralado

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Foto: Grupo AM

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El pasado 4 de enero se suscitó la controversia tan nombrada entre el Gobernador de Chihuahua y Hacienda por el retardo, negación, o como lo quieran llamar, de poco más de 700 millones de pesos acordados entre la Secretaría y el Gobierno Estatal de ese norteño Estado, esto de acuerdo a las declaraciones del Gobernador Corral.

Nuestro análisis no debería de centrar la atención a la cantidad de pesos retrasados, sino en los motivos del retraso.  No sería la primera ni única vez que los recursos de un Gobierno son retrasados o inclusive cancelados por temas políticos y/o judiciales en contra de algún actor contrario a los intereses de quien posee y distribuye la lana en este país, es decir no me extrañaría que lo que comenta Corral le dijeron, fuera verdad.  Me parece, más bien, una práctica muy común en este país y no dudaría que en algunos otros. ¿Cuántas ocasiones, por ejemplo, no hemos presenciado el “ahogamiento” de gobiernos municipales de origen partidario contrario al del Gobierno Estatal por falta o retraso de esas partidas presupuestales, simplemente por interés político? Es decir, imposible el hecho no lo es, pero creo que tampoco es el tema central.

Sin subestimar la situación, creo que el acto de corrupción que acusa la Fiscalía de Chihuahua en contra del antecesor del actual Gobierno “el otro Duarte” y sus actos, tampoco debería de atraer toda nuestra atención.   En este México no se me haría nada extraño que otro Gobernador hubiere desviado recursos.  ¿Uno más a la cuenta? ¿Porque no? Ha habido ya, varios botones de muestra.

Dos puntos me parecen si, extremadamente importantes; El primero es el destino de esos fondos.  El alegato implica un desvío de recursos triangulados para financiar campañas electorales del tricolor donde al parecer estaría implicada la misma Secretaría de Hacienda, lo cual de comprobarse destaparía ese caño y seguro estoy saldrían a la luz otros casos similares.   Ya está detenido por este hecho el Exsecretario general adjunto del PRI en tiempos de Beltrones.  Este último está amparado y no me parece coincidencia el bajo perfil que ha manejado en últimas fechas.  Pareciera que no quiere hacer olas.  Este es el fondo del tema, los dimes y diretes pueden en muchas ocasiones desviarnos del punto central, como creo ha ocurrido en este presunto caso de corrupción.  Sería grave de demostrarse y más grave encontrarlo como un desfalco sistemático entre Gobiernos Estatales, Hacienda y el Tricolor para fines electoreros. No lo perdamos de vista.

El segundo punto que considero muy importante y confieso, hasta de risa, es el pensar que la figura que tuvo que subirse al ring para intentar desmentir o contradecir lo alegado en primera instancia por el Chihuahuense, haya sido ni más ni menos que el mismísimo Presidente Peña.  De verdad no comprendo si este personaje es tan necio como para actuar por impulsos, si es tan inocente para actuar sin pensar en las implicaciones de ser el quien contesta, si es tan pobre su liderazgo para no mandar a sus secretarios o a personajes de su partido a subirse al cuadrilátero, o si es tan incapaz que su mejor estrategia sea, personalmente y al calor de una cobertura de gira, desmentir el hecho.  Si es un tema político, él no es el actor indicado para contestar.  Si es un tema de justicia, tampoco es el indicado, ¿entonces?  

Algo si es un hecho, después de la novela que nos tocó presenciar la semana pasada entre dimes y diretes, en ultimas horas la Procuraduría General de la Republica ha anunciado que presentará tres solicitudes de extradición en contra de Cesar Duarte.  Habrá que ver hasta dónde nos llevan los alcances de este escándalo ¿Donde acabará esta vez? No lo sé. Lo que si se, es que SI YO FUERA Presidente, no hubiera contestado las acusaciones, antes hay muchos.

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