Opinión

Simulacro de vida cotidiana cuando el mundo se viene abajo

FRENOLOGÍA

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Por: Iván Lozano

Recomendaciones para permanecer en casa: establece una rutina. Haz ejercicio, saca los juegos de mesa, lee un libro, comienza un proyecto, pinta, escucha música, organiza un maratón de alguna saga, siete películas para permanecer sentado 18 horas. No pienses. Todo sigue igual. Netflix está contigo. 

Los seres humanos somos resistencia. A la crisis, al virus, a la tragedia. Somos, especialmente, resistencia al cambio. Continuar la vida cotidiana aun si el mundo se viene abajo. Hacer de cuenta que nada ocurre. Esperar sentados que la emergencia pase de largo para salir de nuevo y recuperar el aislamiento habitual de ensimismarse en la pantalla. Jugar a las cartas con la casa en llamas.

Conversa con tu familia. Sugerencia real para circunstancias irreales. A falta de algo mejor que hacer recuerda que hay gente junto a ti. El touchscreen servía apenas de distracción a las ocho horas de oficina y la sofocante concentración del transporte público, al tráfico y la desesperación. Luego viene el hastío. Serie, serie, serie, scroll, serie, serie, serie. Necesitas hablar, pero sigues en streaming.  

Entonces conversas. Dos horas después buscas ‘Dejar de seguir’. Cierras. Duermes. Cuando despiertas, ahí siguen las personas. Espacio compartido, realidad ineludible que echaste bajo la alfombra de tu guarida digital. Pero el tiempo todo lo desgasta y has pasado demasiado sin parpadear, un vez más lo sueltas −¿cómo te sientes?

Entre el miedo y la monotonía se yergue la urgencia del contacto. Especialmente por la ansiedad de la incertidumbre y las pérdidas. Hay que llorar a distancia. La emergencia desdibujó la carne, la prohibió. De cualquier forma dejamos de percibirla. La extraviamos desde antes en videollamadas. El cuerpo, reivindicación pendiente de la era moderna. Sudor, piel, humores. Remplazados por la invención del entretenimiento inmediato pero recuperados por la convivencia necesaria, percepción obligada del otro en confinamiento.

El aburrimiento agota. Te hace dar vueltas en la sala. Te acuestas. Giras intranquilo. Silencio. Quedaste a merced de tus pensamientos. Hasta gritan. Desgarradora llamada de auxilio. Te incomodas. Te percibes. Te levantas y buscas una nueva serie.

LA DEL ESTRIBO

Andrés Manuel es el peor enemigo de la estrategia de salud implementada por su administración (conforme pasa el tiempo creo que él tiene poco que ver con ella). Envía a sus expertos y bien referenciados colaboradores a retorcerse las manos para intentar explicar que las cosas marchan inmejorables, seguramente por mandato presidencial. 

Mientras, el tabasqueño come delicioso (como siempre en este país) y pide a los mexicanos salir a las calles sin más resguardo ni vigilancia que la del altísimo que muchos llevan en la cartera. La irresponsabilidad y desempacho del Ejecutivo nacional perjudica todo lo que su aparato de gobierno hace bien frente a la crisis, al tiempo que alimenta la voracidad de los zopilotes.

ACLARACIÓN
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.

Y tú, ¿qué opinas?